LA BATALLA POR LA MENTE

 

Ángel Oropeza
@angeloropeza182  

 

Hay preguntas que muchas veces dejamos de formularnos, bien sea porque pensamos que no hay que hacerlas, o porque sus respuestas lucen aparentemente obvias para todo el mundo. Una de ellas es: ¿para qué existen los gobiernos? Cualquiera que sea la respuesta, hay un denominador común: para resolver los problemas de la gente. Si no lo hicieran, no tendrían ningún sentido ni justificación. Ni siquiera serían útiles de adorno como los “jarrones chinos” a que se refería el expresidente Herrera Campíns, porque bastante caro le salen los gobiernos a los pueblos.

 

Pues bien, a la luz de la larga lista de calamidades que hoy nos azotan (y que sólo mencionarlas ocuparía mucho más que el espacio disponible), la pregunta que se impone y que deberíamos hacernos todos es: ¿para qué existe el actual gobierno venezolano? Lamentablemente, la respuesta de los hechos (que es, al final de cuentas, la única respuesta que interesa), es que la clase política actualmente en el poder sólo está allí para buscarle excusas a los problemas, para explicarnos todos los días por qué ellos no pueden hacer nada para resolverlos, y para enseñarnos que las penurias siguen allí porque hay unos malucos que son los verdaderos culpables, ya que ellos nuestro actual gobierno no son responsables de nada de lo malo que nos pasa, sólo de lo bueno, desde la medalla de oro en las Olimpíadas hasta la próxima corona del Miss Universo.

 

Hace pocas semanas, en ocasión del lanzamiento del décimonoveno  “plan ahora-sí-definitivo contra la inseguridad”, el actual presidente se lanzó 2 horas de cadena explicando por qué la violencia que hoy manda en Venezuela no tiene nada que ver con él, a pesar de sus largos 14 años en control de todos los poderes. ¡No! Nuestros malandros y delincuentes son fruto de las películas hollywoodenses, de las comiquitas de televisión, y, por supuesto, de la influencia de los antivalores del Imperio. Y es que nuestro gobierno no plantea su batalla en el terreno de las soluciones, sino en la esfera de las percepciones, eso que llama el actual presidente “la batalla por la mente del ser humano; esa batalla hay que ganarla, si no la ganamos no ganaremos ninguna” (Hugo Chávez, Aló Presidente N 327).

 

Así que estamos, Chávez dixit, en plena batalla por la mente, no por las soluciones. ¿Qué hizo, por ejemplo, el actual Presidente desde que decidió aparecerse por Amuay? Jugar a lo que los expertos  llaman “estrategia de control de daños”: salirse rápido del radar de las responsabilidades, atacar a quien cuestione la línea oficial de interpretación de los hechos, tratar de sacarle provecho electoral al asunto, y rematar frente al dolor de familiares de las víctimas con la frase quizás de mayor cinismo en la historia reciente de Venezuela por parte de un gobernante: “la función debe continuar”.

 

No se había todavía controlado el incendio en el Complejo de Paraguaná, y ya estaban al aire cuñas, cadenas y avisos de prensa haciendo propaganda con el dolor de los demás. “Un presidente siempre presente” era el titular de un aviso a todo color y a página entera en el diario Últimas Noticias la semana pasada, con un collage de fotos del mandatario abrazando dolientes de la tragedia. Y es que nuestro presidente saliente no pierde oportunidad de auto-promocionarse, incluso en medio del luto y la aflicción ajenos. No se había visto tamaña muestra de “zamurismo político” en la historia reciente venezolana. Con razón la caricatura del mismo diario, el día martes, dibujaba a un ave de rapiña que exclamaba: “carroñeros son los que sacan comida política de las tragedias”.  Porque dejar desfallecer de hambre a alguien bajo nuestro cuidado, para luego tomarse fotos con él en su camilla y vanagloriarse de haberlo llevado al hospital para que le atendieran, no sólo es una burla a la dignidad de las personas sino un acto de profunda obscenidad.

 

En el caso de la catástrofe de Amuay,  el país entero ha manifestado su solidaridad y su dolor. El propio Capriles ha insistido en que tragedias como ésta deben servir para unir más a los venezolanos. De manera especial,  el país expresó su solidaridad con los empleados y obreros de la industria petrolera, y con el personal de nuestra Guardia Nacional, quienes son las víctimas más inmediatas de los responsables que esto haya ocurrido.  Pero el dolor no impide preguntarse por qué pasan estas cosas con una frecuencia inusitada bajo la administración chavecista, por muy incómoda que sea la pregunta. Pero para los encargados de responder, la batalla electoral por el control de las mentes va primero que las soluciones y, en medio de una campaña presidencial, es más rentable que las respuestas.

 

Versión ligeramente editada

 

 

 
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