NO ES ANGELA TODO LO QUE RELUCE

José Ignacio Torreblanca

José Ignacio Torreblanca

 

Si Maquiavelo acompañara a Angela Merkel a su llegada a Madrid seguramente le susurraría al oído: “Hacen que la aman, pero la verdad es que la temen”. Y añadiría: “pero no se preocupe la Canciller ni se moleste en desmentir ese sentimiento pues ese doble juego es útil tanto para sus intereses como para los de su país”. Poco parece que haya avanzado la política desde que en 1513 Maquiavelo escribiera su “Príncipe” para llenar los ratos de ocio que disfrutaba a costa de su confinamiento por conspirar contra los Médici.

 

Mariano Rajoy – Ángela Merkel

Avanzando algo en el reloj, es probable que desde la visita de Eisenhower a España el 21 de diciembre de 1959, ninguna visita de un jefe de gobierno haya tenido lugar en una situación de tantísima vulnerabilidad y dependencia exterior de España. Aunque a una escala distinta, igual que el abrazo de Eisenhower y Franco supuso un enorme balón de oxígeno para el régimen franquista, es indudable que el futuro de Rajoy depende crucialmente de hasta qué punto Ángela Merkel apruebe o rechace el plan de compra de deuda pública que el gobernador del BCE, Mario Draghi, está preparando.

 

Sin ese plan, el Reino de España se deslizaría por una peligrosa pendiente de insolvencia, intervención y fragmentación. Con el plan, España pasaría a ser aún más estrechamente tutelada desde el exterior. No es de extrañar que, a decir de muchos, más que la visita rutinaria de un jefe de gobierno de un país socio y amigo en ese proyecto de soberanía compartida e integración supranacional que representa la UE, lo que tenemos en Madrid hoy sería la visita del César romano a esa provincia periférica del imperio llamada Hispania.

 

ATRAPADA

Pero, ¿es la Canciller tan omnipotente como parece?  Según Tim Garton-Ash (Foreign Affairs, Septiember/Octubre 2012), Merkel vive atrapada bajo cuatro “B”:

 Primero está el Bundestag o Parlamento Federal, donde unos partidos y representantes que se creen su papel de depositarios de la soberanía nacional y representan realmente a la ciudadanía, no a las cúpulas de los partidos, están siempre ojo avizor para que no haya concesiones irrevocables o ilegales en materias fiscales y políticas. Al contrario de lo que ocurre en España, la Canciller tiene que ganar cada votación, no teniendo garantizado a priori que la totalidad de su grupo le apoye. Los socios liberales de Gobierno, los bávaros, los diputados más radicales, todos ellos pueden darle un disgusto al Gobierno en cualquier momento, obligando a Merkel a tomarse en serio qué firma y qué concesiones otorga a sus socios europeos.

Luego viene, el Bundesbank, una institución que es todo un poder fáctico. Su presidente, Jens Weidmann, fue jefe de gabinete de Merkel, que lo catapultó a ese puesto pero, una vez más, al contrario que en España, la lealtad institucional está por encima de la partidista y el joven Weidmann, en lugar de ser un gatito agradecido y ronroneante en las manos de Merkel ha demostrado ser un hueso duro de roer y anda todo el día dando disgustos al Gobierno de Merkel acusando al BCE de querer monetizar la deuda de los países del sur inflando el sistema de liquidez y generando inflación. En España, seguramente que Weidmann sería acusado de ser un ingrato y un desleal y sería marginado, pero en Alemania estas cosas se toman muy en serio y cualquier político que fuera pillado presionando al presidente del Bundesbank lo pasaría muy mal.

A continuación viene el Tribunal Constitucional alemán o Bundesverfassungsgericht, otra institución que al contrario que el Tribunal Constitucional español, también se toma en serio su trabajo y su prestigio y aprovecha, siempre que puede, para recordar que aunque la integración europea está en el ADN de la Alemania democrática, la construcción europea no puede suponer una merma de los derechos constitucionales de los alemanes, especialmente en lo que se refiere al poder del Parlamento para fijar impuestos y hacer responsable al gobierno por su gestión. Como prueba el hecho de que más de 35.000 ciudadanos alemanes hayan secundado la demanda de inconstitucionalidad presentado contra el fondo de rescate creado para ayudar, entre otros, a España (MEDE, ESM en inglés). Para colmo, el TC alemán tiene la ocurrencia de dictaminar en meses, no en años, lo que hace imposible que los políticos puedan poner en marcha sus leyes y obviar sus sentencias hasta que estas se produzcan.

 

LA IMAGEN

 

 Y para terminar, está la cuarta B, el Bild. Bild no sólo refleja la importancia de la prensa sensacionalista, que en lugar de tomarla con los famosos, como en España, se dedica a denigrar a griegos y demás sureños por vagos y aprovechados. También inculca a los alemanes un sentimiento de victimismo ante Europa que resulta perjudicial para toda Europa, pues lleva a una mayoría a pensar que Alemania ha perdido con el marco y a no creerse que su disolución sería un desastre para ella.

Lo grave no es que sea el Bild y la prensa sensacionalista los que manejen este discurso sino políticos, empresarios e intelectuales de gran reputación los que logran que, cada vez que Merkel intenta ejercer un poco de liderazgo europeo, todo el mundo se le eche en contra acusándola de ceder a los chantajes del Sur y de estar construyendo un super-Estado europeo en el que la voz de Alemania sería irrelevante pero su dinero sostendría todo el edifico. Son gente como el consejero del Bundesbank Thilo Sarrazin, que dice estar harto de que Europa exprima a los alemanes a costa del sentimiento de culpa provocado por el nazismo y el holocausto; el expresidente de la confederación de empresarios, Olaf Henkel, que pide que Alemania se salga del euro; o el influyente director del periódico Die Zeit, Josef Joffe, que dice que Merkel ha dejado Europa en manos de un italiano, Draghi, que se apresta a salvar a otro italiano, Monti, dándole a la máquina de imprimir billetes.

 

Por tanto, aunque en sus corazones persista el temor hacia Merkel, guarden, aunque sea en un esquinita, algo de espacio para la compasión. Merkel nunca ha querido liderar Europa, y si lo hace, será contra su voluntad. Y si ocurre, será mejor que sea así. Sin duda que el gran éxito de Alemania es que todo el mundo pida a gritos su liderazgo y ellos se resistan a ejercerlo. Sin duda que no es Ángela todo lo que reluce.

 

@elpais

 
José I. TorreblancaJosé I. Torreblanca

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