La creencia en la voluntad

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com 

 

Henrique Capriles ha devuelto -con su entusiasmo, ecuanimidad y transparencia- la creencia en la voluntad. Sí se puede derrotar el autoritarismo personalista de Hugo Chávez y su obsoleta propuesta política. No es poca cosa este logro, como afirmó Nietzsche, “la creencia en la voluntad es una creencia maravillosa”, pues es la que pone en el pensamiento una causa que crea un movimiento mecánico que hace que nos hagamos pensantes responsablemente, y que exige de ese pensamiento, la coherencia necesaria para manejar las aspiraciones y las pasiones individuales y colectivas.

cabalgata-henrique-salas-proyecto-venezuelaEl tiempo del éxodo político de la oposición democrática está finalizando, y no se trata ahora de pensar que Capriles es un nuevo Moisés  que nos llevará a la tierra prometida, el mesianismo carismático en el que se apoyó Chávez para gobernar a Venezuela a su antojo por 14 años nos ha costado demasiado, y sin exagerar se puede decir que Chávez, ha sido el caudillo que más voluntades ha confiscado de manera engañosa en toda la historia política de la República.

Devolver al ciudadano la causa del progreso, implica la activación de la voluntad emprendedora del mayor número de personas posibles, que se requerirán para superar el desastre de país que deja Hugo Chávez como legado. Capriles no promete salvar a la humanidad, lo ha repetido en cada pueblo que ha visitado, ofrece mejorar las condiciones de vida de los venezolanos con la acción efectiva y oportuna de un estado descentralizado, con la optimización del uso de los recursos y la participación sin distinción de color político alguno de los ciudadanos en la toma de decisiones y en la solución de problemas. La diferencia entre salvar y mejorar es enorme, el político  que te promete salvar de algo o de alguien, lo hace con la intención de mantener atada tu voluntad a sus intereses. Muy lejos de la promesa de salvación de Chávez, se encuentra el ofrecimiento de mejorar de Capriles, mientras salvar para Chávez implica subyugación e incondicionalidad, mejorar para Capriles significa progreso, independencia, crecimiento, autonomía.

Mucho de lo que ha dicho Capriles en esta campaña en relación a la causa del progreso y  la descentralización, lo escuchamos en 1998 de boca del líder de Proyecto Venezuela Henrique Salas Römer, pero lamentablemente en esa elección el país estaba hechizado por los grandes medios comunicacionales, que convirtieron a Chávez en un héroe vengador que venía a acabar con la corrupción, y salvar a los niños de la calle, entre otras muchas promesas que nunca cumplió, y que ahora de manera descarada está reciclando. Como todos recordamos Salas Römer no fue electo, pero tampoco fue derrotado, pues los verdaderos derrotados fueron las elites de los grandes partidos que se habían alternado en el poder desde 1959, que no supieron hacerle cara a la crisis que permitió el ascenso a la presidencia del hoy comandante miedo.

 Vaya desde esta columna mi saludo a la militancia de ProVe y a su dirigencia por este nuevo aniversario, les auguro grandes responsabilidades y alegrías en la Venezuela del progreso que compartimos como proyecto.

 

 

 

 
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