País en Vilo: Una reflexión sobre el drama venezolano a través del arte

CARACAS

 

País en Vilo: Una reflexión sobre el drama venezolano a través del arte, participan en la muestra los artistas Alessandro Balteo Yazbeck, Carlos Castillo, Nayarí Castillo, Pedro Centeno Valllenilla, Luis Guevara Moreno, Pepe López, Luis Molina-Pantin, Juan José Olavarría y Rolando Peña. Dentro del contexto de la actual campaña electoral. La propuesta de reconocidos artistas venezolanos, pertenecientes a sucesivas generaciones, ofrece al público la posibilidad de reflexionar a través de variados lenguajes y soportes sobre cómo el arte venezolano ha asumido el drama del país, su imaginario, sus desacuerdos, sus temores, estereotipos y esperanzas. Textos, videos, instalaciones, objetos resignificados pero también pinturas al óleo.

El tiempo que abarca la muestra nos lleva a grandes saltos por tres épocas cruciales del trascurrir nacional. Dos pintores representarían el pasado más lejano: Pedro Centeno Vallenilla con su preocupación por los componentes étnicos originales (1946) y Luis Guevara Moreno en su crítica neofigurativa a la imagen del militarismo (1957). Luego, la Venezuela Saudita, cuando el boom de los precios petroleros, superada ya la violencia guerrillera e instalado el vulgar consumismo. Aquí es Rolando Peña que toma como tótem al barril petrolero para bien o para mal, cubriéndolo del Dorado que tanto buscaron los antiguos colonizadores (1975); por su parte, Carlos Castillo, mediante las técnicas del Super8, nos presenta una imagen terrible de Venezuela cual muñeco tricolor al que se llena de pedazos de frutas u objetos de consumo a fin de aventarla, simbólicamente, por un vertedero de basura (1974). El tercer bloque de obras corresponde a la época más reciente, que todavía no se cierra, desde 1999 hasta 2012. Son artistas más jóvenes que acuden a nuevos lenguajes, más encriptados y sugerentes, plenos de ironía y humor. Juan José Olavarría nos recuerda el atentado contra Rómulo Betancourt, con yeso y vendas engrasadas (1999); Alessandro Balteo Yazbeck opta por una serie de pares de zapatos negros para hombre, a punto de iniciar un paseo entre cándido y perverso sobre alfombra roja presidencial (2001-2); Pepe López, a su vez, nos invita a limpiarnos los zapatos en una serie de felpudos hechos con fibra de coco, para recordarnos cómo cierta política uniformadora, ha pisoteado la creatividad del diseño venezolano, al eliminar los logos que revelaban la diversidad e independencia de nuestros museos (2006-12); Nayarí Castillo nos planta frente a una playa para que contemplemos, cual pintura ligeramente cinética, cómo llegan las olas a la orilla mientras la vista se posa en una bandera roja que flamea hipnóticamente (2008). Finalmente, Luis Molina Pantin exhibe el “Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres de Manuel Antonio Carreño”, en su edición príncipe de 1857, como para proponer el rescate de un manual de conducta en nuestra sociedad y recordarnos como no perder la compostura moral, cuando de contiendas políticas se trata, a ver si por fin moderamos las expresiones soeces, sarcásticas e infamantes. Al espectador queda la tarea de asimilar o no la lección, no porque los artistas pretendan darlas sino porque toda propuesta artística aspira proporcionar tanto goce sensual como Ideas. Qué pensar, cómo actuar, qué decisión tomar cuando el país se encuentra en vilo. Con motivo de esta exposición, el historiador y crítico de arte Roldán Esteva-Grillet ha escrito su propia reflexión “Para una lectura política del arte venezolano” en el catálogo.

(Faría+Fábregas Galería, Calle Choroní, Qta. Los Cuatro # 2, Urb. Chuao)

 

Makom: Fotografías, Grabados y Litografías de Lihie Talmor, cerca de cincuenta obras entre fotografías, litografías y grabados, conforman la nueva exposición de la artista venezolana-israelí Lihie Talmor, paisajes de la región Ladakh, situada al norte de la India, protagonizan esta muestra a través de la cual la artista descubre y reproduce algunos sitios específicos y otros libremente imaginados; y reconoce ámbitos perdurables de la historia y de sus símbolos, según explica la curadora María Elena Ramos en el texto del catálogo. En “Makom” –palabra que significa lugar en hebreo- Lihie Talmor plasma “regiones que se figuraba de niña como escenarios bíblicos, reuniendo así el instante del descubrimiento de lo real-presente con fantasías entrañables de la infancia, pero convocando además universos míticos solo aproximados por los libros, relatos de culturas ancestrales, historias sagradas. Integra así sus percepciones individuales con la memoria colectiva, miembro al fin de una comunidad –de una humanidad- más vasta”, escribe María Elena Ramos. La muestra evoca los recuerdos de esta artista nacida en 1944 en Tel Aviv (Israel), cuya infancia y juventud estuvieron inmersas en un país con espacio geográfico hostil con la significación que siempre tuvo para su pueblo el tener lugar, y en el afán persistente por levantar una de las más estables culturas del tiempo (con una tradición oral y escrita, con una imborrable historia de costumbres y legados que acompañan al judío en cualquier diáspora, en cualquier re-asentamiento). Según explica la curadora María Elena Ramos, “Esta exposición muestra las ilaciones entre el lugar natural, la toma fotográfica, la elaboración de la matriz –una plancha de metal o una lámina litográfica- y, finalmente, la estampa que ha quedado como rastro sobre un papel (…) Aquí vemos que en el pase del modo fotográfico al de lo gráfico, las distintas instancias del paisaje pueden convertirse en grados, gradaciones: lo volumétrico se vuelve alígero; los caminos se concentran en incisiones lineales; lo descriptivo deviene en narrativo o, más libre aún, en expresivo; lo cierto de la fotografía puede transformarse en dudoso en la estampa, pero también las equívocas escalas o formas de lo fotográfico pueden convertirse en nuevas certezas de la realidad grabada”. (Galería Gsiete, Centro de Arte Los Galpones, Av. Avila con 8va transversal, Los Chorros) 

 

Cultura para la Paz. Alto a la Violencia. Artistas gráficos ofrecen su mirada sobre la Violencia,  el 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz, fue inaugurado en la Sala 2 de La Caja Espacio de Investigación Visual del Centro Cultural Chacao, el proyecto expositivo en torno al tema de la violencia, presentado conjuntamente entre Cultura Chacao y la Fundación Surcos Colectivo Gráfico, este proyecto artístico de acción y reflexión política contempla la intervención colectiva del espacio, a través de diferentes manifestaciones de las artes gráficas como elementos de expresión para reflejar el acontecer social y denunciar situaciones que aquejan a las personas diariamente. Bajo la curaduría de Nancy Urosa, 16 artistas se valen de técnicas gráficas como el monotipo, serigrafía, grabado, xilografía, e inclusive de técnicas digitales, para reflejar en una obra colectiva, su mirada crítica sobre la realidad urbana actual y su particular manera de ver, concebir y afrontar el flagelo de la violencia, con el propósito de llamar la atención, sensibilizar y focalizar este problema que se ha hecho cotidiano en nuestro país. Entre los participantes en esta muestra se incluyen los artistas de la Fundación Surcos Colectivo Gráfico: Adolfo Alayón, Víctor Cairos, José Catamo, Alejandra Colina, David Isaccura, Yudith Lemes, Norma Morales, Ana Alexandra Moreno, Horacio Pietro, Wilson Rondón, Carolina Sánchez, Merlin Serrano, Nancy Urosa, Ciro Zerpa, Neyla González, Olga Marina Hurtado, y Manuel Lebon (Arte Sonoro), como invitado especial. La violencia doméstica, de género, política, económica, cultural, ecológica, animal, y delincuencial, el derecho a la vida, la paz y la armonía, son algunos de los tópicos tratados en esta gran obra colectiva, conformada por una serie de pendones sobre los cuales cada artista plasma el tema que ha seleccionado. Una de las particularidades de esta muestra es que brinda al público la oportunidad de conocer y participar en el proceso de construcción de una obra en proceso que rompe con el formato clásico de la gráfica, e incluye una caminería donde el espectador deja, en la medida de su tránsito, la huella de sus pasos. Además de la parte expositiva, el proyecto Cultura para la Paz. Alto a la Violencia contempla un ciclo de talleres que ofrecerán un punto de encuentro para hablar, discutir y propiciar acciones y estrategias que sirvan de contención ante el flagelo de la violencia, que trae consigo consecuencias nefastas para la vida, la psiquis y el bienestar social del venezolano.

(Centro Cultural Chacao, Av. Tamanaco, El Rosal) 

 

Lunes Rodríguez Coronel

Para comentarios y/o sugerencia: Correo-e: abculturales@gmail.com / Twitter: @lunesrc

 
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