Capriles “rodilla en tierra”

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com 

 

El tablero electoral ha sido colocado y los jugadores ubicados en sus respectivos puestos. El resultado final de esta contienda  se revelará el día 7 de octubre. Resta, ahora, especular sobre las probabilidades de triunfo de los dos candidatos principales en esta competencia. En esa dirección se deslizan estas breves reflexiones. Se sigue una línea de argumentación referida a los discursos de los aspirantes y sus respectivas estrategias diseñadas para conectar efectivamente con los electores. Obviamos, en esta ocasión, referencia a los resultados de las diversas encuestas que han venido circulando.

Henrique Capriles Radonski

En sus inicios la estrategia electoral tuvo como finalidad darse a conocer a la totalidad del electorado. Con especial atención en los sectores populares del interior del país. Recordemos que su figura no gozaba del reconocimiento que disfrutaba su adversario. Lo original de esta táctica fue la “invasión” física del territorio chavista. Capriles ha recorrido intensamente poblaciones que, en procesos electorales anteriores, votaban mayoritariamente por la opción oficialista. Esta “invasión”, repito, ha generado ganancias concretas. En principio, esta irrupción constituye un testimonio y demostración de poseer una férrea voluntad de poder.  Reta al adversario en su terreno y, al hacerlo, provoca un demoledor efecto demostración que ejerce un poder movilizador sobre los denominados indecisos.

Por otra parte, si bien al inicio de la campaña su propuesta se veía débil y carente de una fuerte emotividad, en la actualidad comienza a ser percibida como el encuentro emocional entre lo que representa su figura y la realidad que lo circunda. Capriles ha colocado su  “rodilla en tierra” y  apunta con precisión  hacia los problemas reales que angustian a la población (seguridad, primer empleo, petróleo para todos, programa hambre cero, etc.).

Finalmente, en esta última etapa de la campaña, el “flaco” ha comenzado “ocupar” el espacio discursivo del chavismo. Capriles se ha montado, desde el punto de vista comunicacional, en la estrategia del adversario para ganarle y comunicar a los sectores populares que se pueden hacer  mejor las cosas  a pesar que  representa un modelo político opuesto al dominante.

Por su parte, la campaña del candidato presidente, ha estado anclada en la idea de significar emoción: “Chávez corazón de la patria”. Sus spots publicitarios, (por cierto, muy bien diseñados), contrastan con la agresividad que muestra el candidato en sus apariciones públicas. Esta disonancia resta efectividad a esta campaña publicitaria. Por lo demás, en estas últimas semanas su estrategia muestra signos evidentes de cansancio; luce inconexa, burocrática y carente de entusiasmo.

El balance de este breve análisis es obvio. Capriles Radonski tendría la primera opción para acceder a la Presidencia de la República. Su triunfo será el resultado de la estrategia descrita y el “alud” de votos que la misma provocará el 7 de octubre. Parafraseando al Ministro de Comunicación e Información de la República Bolivariana de Venezuela, Andrés Izarra, “esto es lo que hay”. La política es así.

 

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