¡CHÁVEZ, DE PANA…!

Manuel Felipe Sierra

Fábula Cotidiana
Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com  
@manuelfsierra 

 

El día amaneció radiante y sin la sospecha de nubes incómodas. Todo lucía preparado para la alegría dominguera. Desde las 9:00 los alrededores de Parque Cristal (lugar simbólico de las marchas democráticas) comenzaban a poblarse de hombres y mujeres portando banderas y dispuestos a iniciar una ceremonia que desde el 2001 no le resultaba ajena: ejercitar la protesta contra el régimen chavista. Más adelante la Plaza Altamira reclutaba decenas de jóvenes que bajaban desde las urbanizaciones cercanas y a lo largo de la avenida Francisco de Miranda los balcones asomaban afiches con el rostro de Capriles Radonski y su mensaje “Hay un Camino”. A las 11:00 la Plaza Brion de Chacaíto ya era una robusta aglomeración alegre y entusiasta, y se agitaban banderas y pancartas. Comenzaba el  recorrido.

La movilización no tenía porque sorprender a los caraqueños que ya habían ejercido animosas sesiones de bailoterapia con el grito de “Chávez vete ya” desde el 2001. Y es que si alguna característica tiene la resistencia democrática, es su extraordinaria capacidad de convocatoria. Cualquiera de las acciones emprendidas desde aquellos años hasta ahora superan con creces las protestas de los “indignados” europeos y de las juventudes que protagonizan la “Primavera Árabe” exaltadas en las primeras páginas de la prensa mundial. El 11 de abril del 2002 la envergadura de aquellas protestas hizo que Chávez abandonara el poder. ¿Por qué asombrase después de diez años, si las razones que entonces desataron la furia ahora están más vigentes que nunca? Lo que entonces era la presunción que se iniciaba la liquidación de las libertades hoy es una realidad que se padece en carne propia.

 Pero ha sido un camino largo y complicado. Después de los resultados del revocatorio del 2004 y el control oficialista de la casi totalidad de las gobernaciones y alcaldías vino el “verano político”. Recuerdo que en 2005 en una pastelería de Boleíta junto a Oscar Pérez, Ernesto Alvarenga y Julio Sosa Pietri bautizamos como Comando Nacional de la Resistencia a un comité de emergencia para convocar acciones de calle a favor de los presos políticos, denunciar la fidelización ya abierta de las Fuerzas Armadas y reclamar la unidad de los partidos y de la sociedad civil. Comenzaron discretas caminatas (quinientas personas no eran malas) encabezadas por Patricia Poleo, Antonio Ledezma, Oswaldo Alvarez Paz, Tulio Alvarez y Herman Escarrá que solían desembocar en una improvisada tarima frente al Centro Lido. Luego la activación electoral del 2006 entorno a Manuel Rosales cambió el escenario y de ahí en adelante la recuperación de la sociedad democrática se tradujo en el triunfo en alcaldías, gobernaciones y una nutrida representación parlamentaria.

Pero el mediodía del domingo 30 la situación era distinta; ya no eran solamente los opositores de siempre, ni el “sifrinaje” de la clase media quienes agitaban pendones y lanzaban consignas. Desde todos los ángulos de la ciudad avanzaban marchas frenéticas para desembocar en la Avenida Bolívar. Las bocas del Metro se hacían impenetrables y por las calles adyacentes flameaban banderas y se multiplicaba como hongos la famosa gorra tricolor del candidato. Cuando Capriles Radonski arribó corriendo a la tribuna la ciudad sentía un profundo estremecimiento y era inevitable repetir el “Gloria al bravo pueblo”.

El fenómeno Capriles logró reactivar el entusiasmo mayoritario de los caraqueños. La escogencia  de su nombre fue el resultado de un intenso esfuerzo unitario que fue sumando y comprometiendo voluntades. Pero ello no bastaba. Ya el 1 de julio en el comienzo de la campaña y en este mismo escenario se desató una impresionante marejada humana. En estos meses Capriles ha recorrido la Venezuela profunda y estrechado la mano de millones de compatriotas que han visto en él una esperanza, una luz y la posibilidad de recobrar espacios perdidos. Su candidatura no sólo representa la opción democrática frente al continuismo sino la necesidad de un cambio, de un “aire puro” después de 14 años  de agobio y de miedo. 

“Salir de Chávez es un problema de salud mental” comenta José luís Tirado, en su restaurant Lonckys en Centro Plaza donde se congrega la más famosa tertulia de la ciudad. Tirado, que tiene inscrita en sus talones la ruta de todas las marchas, coincide en que el país busca un “respiro” ante un asfixia general. Carmen Pérez marchó desde El Paraíso, regresa “cansada pero feliz”, la acompaña su hija y dice estar segura de asistir al “final de esta pesadilla”; trabaja en una agencia de viaje y dos de sus hijos buscaron horizonte en el extranjero.  Luis Santana es empresario de la tercera edad y apoyado en su bastón en las proximidades del Parque Central comenta: “esta es una verdadera avalancha, esta marcha es más grande que la del 11 de abril” explica convencido. Frente a la CANTV en la Avenida Libertador, Raúl Pérez Gil “el caminante” le dicen sus amigos, hace un alto para descansar los pies, “amigo si con esta gente lo sacamos de Miraflores el 11 de abril, con más gente lo vamos a sacar con el voto el 7 de octubre”. 

A las tres de la tarde por las calles de Caracas se dispersan los manifestantes convencidos de haber participado en una batalla victoriosa. No cabe la menor duda que la marcha de Capriles habrá de fortalecer la tendencia sostenida hacía su victoria. “Amigo todo estuvo bien, pero no hay que cantar victoria” comenta el “negro” Rodríguez en los alrededores del Gran Café de Sabana Grande y no deja de tener razón. En los días restantes la tarea resulta más exigente porque además de cumplir con los testigos de mesa la principal misión es llevar a los votantes, asegurar que sufraguen y después permanecer alertas, en unas horas que podrían ser dramáticas. Ya más tarde por los lados de la Plaza Candelaria se desplaza un grupo de motorizados sudorosos que descargan su entusiasmo con el grito: “Chávez de pana, te queda una semana”, “Chávez de pana, te queda una semana”. Ojalá sea cierto el aforismo latino que gustaba a los mayores: “la voz del pueblo es la voz de Dios”.

manuelfelipesierra.blogspot.com

 

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