ELECCIONES Y GUERRA CIVIL

Fernando Ochoa Antich

FERNANDO OCHOA ANTICH
fochoaantich@gmail.com

 

Las últimas declaraciones del mayor Wilmer Barrientos tuvieron un impacto muy positivo en la opinión pública. Su sentido institucional ha generado tranquilidad y confianza. Su intervención tuvo fundamentalmente dos partes: la primera, al referirse a la reunión de los dos comandos de campaña, sostuvo: “los actores políticos se comprometieron a respetar a la institución castrense, así como los resultados que emita el CNE”; la segunda, al referirse a la actuación de la Fuerza Armada, mantuvo: “la Fuerza Armada no sólo se limitará a custodiar los centros electorales, sino que también brindará seguridad a todos los sectores del país”, agregando que sus efectivos “estarán dispuestos a actuar contundentemente ante cualquier foco de violencia, venga de donde venga”, dejando en claro que no habrá diferencia entre partidarios del gobierno y de la oposición.

 

Wilmer Barrientos

Estas declaraciones exigen algunas precisiones. Los integrantes de la Fuerza Armada Nacional deben conocer las reales circunstancias políticas que rodean el actual proceso electoral: en la oposición democrática existe, con toda razón, una gran desconfianza en la imparcialidad del CNE. Su constitución no guardó el necesario equilibrio. Por suerte, el sistema electoral automatizado ha ido fortaleciendo la credibilidad en las elecciones, pero se requiere conocer que su actual transparencia sólo surge de la existencia de testigos en las mesas y la posibilidad de obtener las actas en cada centro electoral antes de transmitir la información a la sala de totalización. De allí que sólo es posible aceptar los resultados del CNE, si hay coincidencias con las actas en manos de la oposición y si los testigos pudieron actuar libremente.

 

Otro aspecto a considerar, en el desarrollo de las elecciones, es el tiempo del escrutinio. La automatización del sistema electoral permite que los resultados puedan ser emitidos rápidamente. Eso es necesario. De no ocurrir así surgiría una gran inquietud en los sectores de oposición, que con certeza convocaría a manifestaciones pacíficas para presionar al CNE a emitir los escrutinios. También se convocarían a manifestaciones públicas si el resultado emitido por el CNE no coincide con las actas en manos de la oposición. La presencia de efectivos militares custodiando los centros electorales es muy necesaria. La misión de esos efectivos es garantizar el derecho de los ciudadanos a votar en paz, enfrentando a cualquier grupo violento que trate de alterar el orden público en las mesas electorales, pero en ningún caso deben reprimir manifestaciones pacíficas.

 

También es conveniente recordar las funciones de los efectivos militares en los centros electorales. Su misión consiste en garantizar  exclusivamente la seguridad de los votantes y del material electoral. En cada una de las mesas existen autoridades del CNE y testigos de los partidos políticos que tienen sus respectivas obligaciones. Eso sí, a los testigos hay que permitirles su acreditación y actuación, ya que ellos son la garantía de la legitimidad de los resultados.  Un aspecto que debe estar muy claro en los miembros de la Fuerza Armada es que no les corresponde intervenir en los conflictos que pudiesen surgir en el funcionamiento de alguna mesa. Así lo establece la ley electoral. No debe haber duda al respecto, pero ustedes tendrán la oportunidad de ser testigos de excepción de la transparencia o no de las elecciones.

 

Lo que sí me causa gran preocupación es el planteamiento realizado por el general Barrientos de que se ejecutará un patrullaje generalizado de la Fuerza Armada en todo el país como una acción preventiva para evitar actos de violencia. Es verdad que  yo no conozco las informaciones que debe haber analizado el Estado Mayor del Comando Estratégico Operacional para recomendar tan delicada decisión. Un patrullaje militar en todo el país puede provocar temor en los ciudadanos que en consecuencia se inhiban de asistir a los centros electorales. De allí que sea necesario que el patrullaje, si fuese imprescindible realizarlo, se desarrolle con prudencia y discreción. Los venezolanos, después de las declaraciones institucionales del mayor general Barrientos, recuperamos la confianza en la Fuerza Armada Nacional. Esperamos no ser defraudados.

 

Hay un aspecto de la polémica política de esta campaña electoral que debe ser un tema de serena reflexión de parte de los integrantes de la Fuerza Armada. Me refiero a la absurda declaración de Hugo Chávez, en su condición de candidato,  en la cual afirmó que si ganaba la elección Henrique Capriles, nuestro país se vería envuelto en una guerra civil. La verdad, la única verdad es que el grave enfrentamiento nacional que vive nuestro país desde hace catorce años se debe fundamentalmente a la desmedida ambición de Hugo Chávez y a su intención de establecer una hegemonía política contraria a la orientación pluralista de nuestra Constitución y que, además, es rechazada por más de la mitad de la población. Ustedes deben  conocer perfectamente que un nuevo gobierno, al contrario, produciría un importante entendimiento nacional.

 

@ELUNIVERSAL

 

 

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