¡No tengáis miedo!

HENRIQUE SALAS-RÖMER – 

 

En aquel tiempo dijo Jesús dijo a sus apóstoles «No tengáis miedo a los hombres… Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.”  Evangelio de San Mateo

“¡No tengáis miedo!” Ese fue el llamado inaugural de Juan Pablo II. Era una invitación a acercarse a Cristo y a la vez palabras dirigidas por igual a todos los católicos del mundo; a los habitantes de su país natal, Polonia, cruelmente sometida entonces por la Unión Soviética, y a los hombres y mujeres, cualquiera fuera su fe, que pudieran sentir temor ante el poder o temor ante sí mismos.

 

 

“¡No tengáis miedo!” La frase crepita hoy entre nosotros. Mientras en la lejana Siria, cuna ancestral de muchísimos venezolanos, la juventud se juega la vida para adquirir el derecho a elegir, entre nosotros todavía hay quienes sin razón temen expresar con su voto el llamado de sus propias conciencias. Es hora de recordar al Papa Bueno. ¡No tengáis miedo!

Venezuela vive un momento crucial. O bien gana la juventud y el futuro, tú futuro, el de todos nosotros, o gana un hombre avejentado y enfermo, enfermo de verdad, portador de la pesada carga de un pasado en el que no queremos permanecer.

¡Vamos a votar! Cuando llegue la Toma de Posesión del nuevo Presidente, en enero de 2013, ya habremos entrado en los quince años de un régimen que elegimos por cinco… y no quiere dar paso al Porvenir. Y si a lo largo de este largo periplo no se ha podido aplicar sanción a votante alguno, es porque el voto realmente es secreto. Entonces ¿A qué temer? ¿Sobre todo hoy, a qué temer, frente a un Régimen que penosamente intenta sobrevivir repartiendo amenazas vacuas y poniendo dinero prestado a circular?

Anteayer cayó Roma, el más poderoso Imperio de la Antigüedad. Ayer, carcomidas sus entrañas, colapsó la Unión Soviética. Muy pronto, la libérrima Venezuela vivirá su Amanecer.   

“¡No tengáis miedo a la verdad de vosotros mismos!”, prosiguió Juan Pablo II.

Anda venezolano, expresa tu voluntad de cambio. Si el “flaco” no siente temor, ¿por qué has de sentirlo tú?

Exprésate a pleno sol, súbete con tu verdad a la azotea. ¡VOTA! No lo dudes. Por todas las calles de Venezuela, la avalancha se ve venir. ¡No tengáis miedo!

 

* Como en ocasiones anteriores, esta semana cedemos nuestro espacio editorial a una columna de especial interés.  

 

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