Las cartas están echadas

Luis Hernández Estrella

DESDE  LAS  CANCHAS
Luis Hernández Estrella
luisherestrella@gmail.com 

 

Cuando Capriles tome el poder habrá una recuperación en el deporte nacional y regional que ahondará sobre todo en la distribución equitativa de los escenarios deportivos que disponen algunos estados, y otros que han sido abandonados a su suerte, en detrimento de la juventud atlética del país.

Muchas cosas le faltan al deporte, pero la principal es la atención integral que debe recibir todo aquel que forme parte del seleccionado nacional en cualquiera de las disciplinas deportivas. No por ello se abandonará al deporte menor, al deporte de los barrios, al deporte escolar, al deporte de los minusválidos, al deporte universitario, y a las estructuras deportivas que contribuyen de una u otra manera con la actividad deportiva diaria. La gran responsabilidad que tiene Capriles para con el deporte, no es cualquier cosa, podríamos decir que comienza con poner orden en el desorden institucional del propio Ministerio del Deporte; por otro lado estimular, incentivar a la juventud, para que el deporte sea considerado como lo que significa, la mejor escuela del respeto, la tolerancia, y la disciplina.

 El deporte no es solo alta competencia, como se ha instituido en el país, también es la baja competencia, que en cierto caso son los seleccionados regionales para campeonatos nacionales, son los juegos escolares en sus distintas fases, son los juegos de desarrollo que realizan las ligas deportivas conformadas ante las asociaciones regionales. De ese modo, tenemos a un deporte fundamentado en la edad y en su estructura social, lo cual lo hace más importante porque cada cual cumple un rol necesario ante la sociedad.

 En ese mismo orden las asociaciones regionales son importantes para que en todos y cada uno de los sitios donde halla una instalación deportiva, allí debe llegar la mano de la asociación, del entrenador, y del máximo organismo regional y nacional. Como puede crecer un deporte que no dispone de una instalación deportiva apropiada para sus practicantes, que los atletas no reciben la alimentación de acuerdo a su gasto calórico, que no tiene cerca la ayuda médica de acuerdo a la necesidad, todo esto, forma parte del desolador cuadro que tenemos en el deporte de baja competencia. Por ello no nos engañemos cuando se habla de alta competencia, y en la baja no se dispone de la logística que dé un impulso grande en procura de alcanzar mejores espacios.

El deporte necesita la democracia y la democracia necesita al deporte, para que se exprese con meridiana claridad lo que en él sucede entre el trío que conforma el atleta, el entrenador y el dirigente. Sí es cierto que las asociaciones regionales no son refrescadas en su dirigencia, también  es cierto que cada día hay menor cantidad  de dirigentes que apoyen, que aporten su grano de  arena por la causa deportiva. En fin de cuentas, la  tarea es grande y con buena voluntad. Los que  se quedan que se adapten al trabajo, a nadie se le hará difícil el trabajo, sino un cambio en la  aplicación  filosófica  del deporte.

 

 

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