El camino se hace al andar

 

Carlos Machado Allison

Carlos Machado Allison
cemacallison@gmail.com 

 

Enderezar el entuerto no será tarea fácil, ni instantánea. La unidad es más necesaria que nunca…

 

Largas colas y mucho entusiasmo, a veces enfriadas por la tardía llegada de un “técnico” y por el cuello de botella que representó el primer paso del proceso electoral. Una militante tercera edad con bastones, sillas de ruedas y acompañantes. Alegre tertulia y como es usual, olas de información, a veces cierta, en oportunidades confusa gracias a demasiados espontáneos que, como en las corridas de toros, procuraban algún protagonismo. Paso a paso los electores, emulaban el verso de Antonio Machado (XXIX: 1917): “Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

Pero lo importante, dejando a un lado la emoción de haber participado en éste proceso, fue la unidad y sus campeones, el equipo que tejió Ramón Guillermo Aveledo con sus inseparables colaboradores y la enorme capacidad del comando de campaña que llevó a Capriles de pueblo en pueblo con su discurso de esperanza. Discurso pertinente y acertado, apuntando sin vacilación a las enormes carencias y espinosos problemas sociales que lejos de ser atenuados por el jugoso ingreso petrolero, se acentuaron por el desenfrenado centralismo, el intentó por dividir a los venezolanos y la búsqueda insaciable de un protagonismo global. La gente fue a votar masivamente, de poco le sirvió al gobierno mantener la inseguridad personal y hasta la nefasta amenaza del ministro de la Defensa que “dejó caer”, temprano en la mañana y para que fuera repetido por los medios de comunicación, un supuesto informe de inteligencia sobre posibles disturbios en la tarde. En el exterior miles de venezolanos viajaron largas distancias para votar o regresaron presurosos en las horas previas a la elección.

 

Un mundo diferente

 

La campaña estuvo henchida de juventud, grupos con pancartas, banderas y entusiasmo en las esquinas con un ojo en los transeúntes, otro en los conductores y el cerebro animado por la esperanza de una vida mejor. Un proceso irreversible se ha iniciado. Buena parte del nuestro pueblo aprendió en los últimos 14 años que puede haber un mundo y una vida diferente. Así, al margen del resultado, si algo le debemos al gobierno de Chávez es el haber logrado, al empujarnos por su escabrosa ruta, iluminar la existencia de otra, donde los colores son diversos, se canta a la libertad, a la inclusión, a una educación libre y moderna, y no a la cartilla propagandística manchada por una ideología. Un camino en el que la libertad, los derechos de propiedad, el progreso económico y la aspiración por un empleo digno, son las señales que muestran la dirección hacia donde debemos andar en los próximos años.

Enderezar el entuerto no será tarea fácil, ni instantánea. La unidad es más necesaria que nunca, hay que arrimar el hombro y empujar la carreta por ese buen camino y jugar para el equipo porque el país que todos queremos todavía existe. Ya vendrán tiempos mejores.

 

 

Artículos relacionados

Top