LA EUFORIA Y EL GUAYABO EN LO QUE CANTA UN PAJARO

Laura Helena Castillo

LAURA HELENA CASTILLO
lcastillo@el-nacional.com 

 

Las redes sociales sirvieron de purga nacional. Los mensajes de los involucrados en la contienda ­y de la mayoría de los usuarios­ se transformaron del ánimo y la contención del domingo, a la alegría, el despecho y la reflexión del lunes, para retomar el martes la agenda política. Los rumores se autorregularon

 

El lunes 8 de octubre, entre las 6:46 am y las 6:58 am, Henrique Capriles Radonski escribió siete tweets. Todos pendían de un mismo filamento emocional: agradecer la confianza que le dieron sus votantes y asegurar que no los defraudaría. El 7, el último mensaje lo envió a las 5:37 pm. Pedía calma, cordura y paciencia. “Sabemos lo que pasó y debemos esperar”, indicó. A esa hora, la pequeña ventaja que le había sacado al Presidente estaba siendo arropada por la galopante maquinaria que el chavismo puso a rodar pasadas las 2:00 pm. Era el momento de la rotura, el viraje de la jornada.

 

Estas fueron las primeras elecciones presidenciales 2.0. La oposición, a través de las cuentas asociadas con @HayUnCamino, tuvieron mucha más influencia en las redes.

 

En vista de su efecto en la opinión pública, el propio Chávez, después de haber disminuido su participación, la aumentó la primera semana de octubre. La campaña registró contrapunteos, confrontaciones, errores, pelones y hackeos por montón.

 

Sin embargo, el propio día del sufragio, la misma templanza cívica que se vio en los centros electorales y las calles de casi todo el país se trasladó ­en un viaje de pulgares conscientes­ a las redes sociales. La conversación telefónica del 8 de octubre entre Chávez y Capriles se conoció, precisamente, por las cuentas de cada uno en Twitter.

 

Además del significado de la inusual llamada, en el mensaje el Presidente escribió el nombre y el apellido completos de quien hasta ese momento había llamado a través de apodos despectivos.

 

Juan Carlos Carreño, psicólogo y profesor de Psicología de las Redes Sociales de la UCAB, usa un símil colegial para evaluar la jornada: “20 puntos para Twitter en las elecciones”. El investigador asegura que esta iniciación fue menos traumática de lo esperado: “Al ser la primera elección presidencial 2.0 y al estar el país tan polarizado, no tenía idea de lo que podía pasar en las redes sociales. Pero el comportamiento fue muy bueno. Twitter tiene una característica muy positiva, que es la autorregulación. Las redes se autorregulan. Así como surge rápidamente el rumor, viene la aclaratoria. Con el tema del fraude, por ejemplo, Capriles actuó rápidamente en su cuenta para pedir que dejaran de decir eso y no se propagó masivamente. Al día siguiente, ambos candidatos participaron en términos de diálogo. Los dos usaron las redes como un mecanismo de contención. En general, creo que aunque se propagaron rumores y se atacaron algunas páginas web, en nuestra primera prueba todo salió muy bien”.

 

El domingo, casi todos los actores políticos relacionados con la contienda fungieron de voceros de la tranquilidad y ofrecieron información sobre el acto de votación. Algunos reportaban inconvenientes menores, otros enviaban fotografías. Todos, sin excepción, llamaban a votar sabiendo que sería una elección reñida. Los ataques personales fueron guardados en una enorme gaveta virtual.

 

Isabel Ravell, directora de la agencia digital Analiticom, asegura que las redes se usaron mucho para informar: “Con cada retweet la gente sentía que daba su pequeño aporte a la jornada electoral. Hubo reclamos formales y cuentas que los canalizaban. Se estaba institucionalizando de alguna manera la denuncia a través de estos medios. Esta vez no vi tantos rumores ni juegos. Las cuentas del chavismo se utilizaron mucho para movilizar.

 

Ofrecían ayuda y números de teléfono para los que no tenían cómo ir a los centros. En general, ambos comandos hacían llamados a votar. Twitter salió bien parada como herramienta informativa y como drenaje.

 

“Por whatsapp y por pin los rumores estaban desbocados”.

 

Tanto Carreño como Ravell coinciden en que la tensión, la tristeza y la alegría se fueron canalizando, con el paso de los días, para regresar a la agenda noticiosa con los postulados a las gobernaciones como tema más importante.

 

Carómetro vs twittómetro. A pesar de que Tibisay Lucena anunció los resultados a las 10:07 pm, a las 7:39 pm el Presidente ­que no había twitteado desde el mediodía­ adelantó en la red social una gratitud que no dejaba resquicio para la duda: “Gracias a mi amado pueblo!!! Viva Venezuela!!! Viva Bolívar!!!!”. Y un minuto más tarde, al parecer con dedos incontenibles, publicó otro: “Gracias Dios mío! Gracias a todos y a todas!!”. Ya todo estaba dicho.

 

Para Carreño esto pudo haber funcionado como válvula de escape: “Creo que la filtración, por goteo, de los resultados que iba a anunciar el CNE ayudó a que la población fuera digiriéndolos. Cuando algo se manifiesta como información única y oficial al mismo tiempo a todo el mundo puede ser grave. Muchas veces, cuando los factores de poder tienen una noticia dura, la filtran antes. Una reacción en cadena negativa pudo haberse limitado gracias a esto”. Ravell piensa igual: “Eso fue preparándonos para el resultado. Además, el carómetro de ahora es el twittómetro. La gente decía: `Izarra tiene tanto tiempo sin twittear, ¿por qué será?’. Como la mayoría de los venezolanos tenemos poco acceso a las fuentes oficiales, Twitter ha suplido esa necesidad. Pero, también puede pasar que la red social sea parte de tu burbuja. La mayoría de la información que recibes está sesgada porque sigues a quienes dicen lo que quieres oír. Las elecciones no se ganan con trending topics”.

 

 

 

 

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