La paz de Europa

Luis Xavier Grisanti

Luis Xavier Grisanti

LUIS XAVIER GRISANTI
@lxgrisanti 

 

Sus falencias sólo serán superadas con más y mejor democracia y más integración

 

El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea es a todas luces merecido y oportuno. La Unión Europea es por encima de todo un pacto para la paz entre pueblos diversos que guerrearon durante siglos por razones étnicas, religiosas o geopolíticas.

500 millones de europeos en 27 Estados-Nación que hablan 21 lenguas diferentes han escogido vivir en paz y libertad mediante la integración económica y política, sin perder su diversidad cultural. Cristianos, judíos y musulmanes se interrelacionan en un espacio social único que ha pasado por todas las etapas de un proceso de integración: zona de libre comercio, unión aduanera, libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales, y unión monetaria.

Cuando en Asia y América Latina perviven disputas territoriales irresolutas; cuando persiste la discriminación racial, étnica, religiosa o de género en muchas partes del mundo; cuando la distribución del ingreso y la riqueza perdura desigual y resurgen fundamentalismos ideológicos, el ejemplo de la Europa unida sigue siendo digno de emular, al haber logrado una paz social en democracia, respetuosa de los derechos humanos, con una economía social de mercado y una red universal de protección social integral.

La Unión Europea no vive su mejor momento. La globalización y la crisis financiera de 2008 le han movido el piso. Sus falencias sólo serán superadas con más y mejor democracia y más integración, no con menos.

El “equilibrio del universo” del cual habló Bolívar una vez, necesita de una Europa integrada, proactiva y progresista en la escena mundial, promoviendo la paz y el entendimiento de los pueblos dentro de su diversidad, basados en su única y singular experiencia integradora.

 

 

@ELUNIVERSAL

 
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