Ya viene otro amanecer

JESÚS HERAS – 

 “El muerto al hoyo, y el vivo al bollo*”.

La tradición recoge en numerosos refranes lo que ocurre tras la desaparición de un ser humano. Nada tiene que ver con los sentimientos. Los que mueren deben ser enterrados, y los que quedan vivos deben seguirse alimentando. De allí la referencia al bollo, al bollo de pan.

En el plano de los sentimientos, la institución del novenario expresa el tiempo razonable para procesar la pena. Algo similar ocurre a veces cuando muere una ilusión.  Cuando un sueño se esfuma… de repente, es natural llevar una pena por dentro. Pero algunos, tras el resultado de la elección presidencial, exageran las dimensiones del dolor. Yo me pregunto, si el derrotado emprendió ya otro camino ¿por qué no lo hemos de emprender los demás?

En su novela Doña Bárbara, Gallegos bautizó a sus protagonistas con nombres sugerentes. Doña Bárbara era símbolo de la barbarie. Santos Luzardo, el hombre de la ciudad que traía a la llanura venezolana la luz de la civilización. Mr. Danger era el musiú llegado a nuestras tierras, no para traer bienestar, sino para explotar nuestras riquezas. Y ¿Quién era esa muchachita harapienta, Marisela, que se sentía tan fea hasta que un buen día descubrió su hermosura reflejada sobre el espejo de una laguna?

Podemos encontrar en personajes de hoy la imagen de Doña Bárbara, en otros, no muchos, el retrato de Santos Luzardo y Mr. Danger nunca desaparece. El Presidente con frecuencia lo condena… aunque a decir verdad, sea en chino, en ruso o en inglés, le gusta hacer negocios con él. Pero ¿Quién es la niña que se creía fea, hasta que un buen día -que puede ser hoy cuando recordemos a Gallegos- descubrió su gran belleza? La respuesta es obvia pero no por ello omisible. Marisela es la Venezuela que algunos erradamente creemos andrajosa, marchita, desesperanzada, tras los resultados del 7 de octubre.

Pero el tiempo de la congoja quedó atrás. ¿Que hubo errores? Claro que los hubo, como en toda gesta humana los hubo. Que hubo abusos, atropellos y traiciones, también. Pero no es del venezolano refugiarse en la amargura o la tristeza.

Una ilusión se marchitó de repente, es cierto, pero Venezuela está viva y es hermosa y sigue siendo la de siempre, “toda horizontes como la esperanza, toda caminos como la voluntad.”

La patria espera mucho de nosotros. Ya viene otro amanecer.



* “Bollo” La expresión se refiere al bollo de pan, vale decir, a la alimentación.

 
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