El año de la fe

Mons. Baltazar Porras

Mons. Baltazar Porras
faustih@hotmail.com 

 

Acelerar la puesta en marcha del Concilio Plenario, hoja de ruta en Venezuela

 

Hace cincuenta años Juan XXIII en compañía de los dos mil obispos diseminados por el mundo, inauguraban el Concilio Vaticano II. Este acontecimiento despertó un inusitado interés dentro y fuera de la Iglesia. Se trataba de abrir las ventanas, revisar muchos aspectos de su vida interna y de su relación con la sociedad mundial en cambio por las heridas de las guerras y los avances de la ciencia.

El Papa Roncalli, a pesar de sus años, tuvo la osadía juvenil de convocar a una puesta al día, que muestra un catolicismo con otro rostro. De la Iglesia como sociedad perfecta frente al Estado e identificada con la jerarquía, se postuló como pueblo de Dios, sacramento, es decir, oferta no excluyente de salvación para todos. Priorizar el valor central de la Palabra de Dios, significó poner la Biblia en manos de todos y un acercamiento con las confesiones cristianas y con las religiones “del libro”.

Pero lo que más impactó al mundo de la política, la economía, las ciencias y las artes, fue el acercamiento cordial a la realidad del mundo circundante. La constitución pastoral comienza con unas palabras que son un programa de vida y acción: los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, son a la vez, los mismos que tienen los discípulos de Cristo. De allí el valor de la dignidad humana, la libertad, el respeto a la pluralidad y el compromiso con la realidad sociopolítica.

El Vaticano II es tarea viva. Benedicto XVI convoca a un año de la fe, para retomar la centralidad del Concilio y convertirlo en esperanza de la humanidad, a través de la caridad, el amor desinteresado a todos y a los más pobres. Esto nos lleva a acelerar la puesta en marcha del Concilio Plenario, hoja de ruta en Venezuela en esta encrucijada de nuestra historia.

 

 

 

 

Artículos relacionados

Top