¿LIBERTAD O MIEDO?

Américo Martin

Desde la cima del Ávila
Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 

 

I

                  Por la fecunda experiencia de la vida, varios adultos mayores volteamos la mirada ante la desproporcionada amenaza de Diosdado.

 -¡El candidato en Mérida es Alexis Ramírez –farfulló- y el que no acepte lo que diga el jefe de la revolución está expulsado!

            ¿Puede la militancia de cualquier partido que se ufane de serlo aceptar un trato tan humillante? ¿Carece la fuerza política que está formalmente en el poder de estatutos que consagren los derechos y deberes de los afiliados? ¿No figura entre esos derechos el de elegir y ser elegido, por cierto consagrado internacionalmente como Derecho Humano?

 

Diosdado Cabello, Henry Rangel Silva y Jorge Rodríguez.

 

           Inútil preguntar si hay tribunal disciplinario en el PSUV y si se respeta el universalmente consagrado “debido proceso” que para fórmula de cristianos de a pie me atrevería a resumir en el derecho a la defensa y de ser oído en cualquier grado y estado de la causa. Como Diosdado se salta a la torera toda esa fastidiosa regorgalla burguesa y se había pronunciado muy nítidamente en contra de los formalismos de la democracia representativa, convendría entonces averiguar quién lo nombró supremo juez capaz de sentenciar según sus iras interiores. ¿Por qué él y no, por ejemplo, Maduro o Rangel?

Además, sería indispensable explicarle a la vieja y nueva militancia como son las cosas en el PSUV para evitar que se formen cándidas ideas sobre la igualdad de todos a la hora de criticar, merecer y trabajar. Hay unos estatutos, claro está, pero por lo visto sólo para cubrir extremos de ley. En realidad, en el partido la ley es Chávez. Si aun así quieren ingresar, bienvenidos mis corderos.

            Lo llamativo de la amenaza in comento es que no sólo refleja impaciencia, pasión y miedo a que las cosas tomen carriles no autorizados. Hay también en ella frío cálculo, que es lo contrario de la hirviente emoción. El hombre se presenta como vicario del jefe supremo, micrófono supuestamente autorizado, el segundo que más grita. Todo envuelto en la explícita, reiterada y proclamada sumisión a la Deidad. “Está expulsado el que no acepte el nombre que disponga nuestro jefe”, decretó inflándose como el más celoso defensor de la tranquilidad del mandamás.

 

II                                                                 

            Según el CNE Chávez le puso 9% encima a Capriles. Suponiendo que las elecciones hubiesen sido impecables –sabemos muy bien que no fue así- esa supuesta ventaja debería haber provocado estallidos eufóricos en el bando vencedor, pero para sorpresa general no hubo ni un grito de emoción y por el contrario reina el silencio y brotan los problemas endógenos en la fuerza que está en el poder.

            Es verdad que la unidad democrática sufrió algo cercano a una volcánica conmoción. Las incidencias de la campaña y el reacomodo de las encuestas sugerían una no descartable victoria de Capriles, que finalmente no se dio. Durante las siguientes semanas la nave opositora parecía encaminada al naufragio, el fantasma de la abstención, las dudas y mutuas recriminaciones, pero el tiempo, con su sabiduría, ha ido restableciendo los equilibrios. Al aproximarse la crucial elección del 16 de diciembre, la unidad democrática ha comenzado a bruñir sus armas y a prepararse para afrontar el gran reto.

            Para los comicios de gobernadores y consejos legislativos, lo que aparece a la vista es una competencia desigual en dos sentidos: desigual a favor del gobierno por monopolizar las ventajas institucionales, el dinero público y la tolerancia de las autoridades electorales y judiciales, aparte de la incidencia de lo que podríamos denominar el “factor Chávez”. Pero desigual a favor de la unidad democrática tanto por la causa que representa como por la calidad de sus candidatos. El país ha presenciado no sin asombro cómo el presidente, en la imposibilidad de resolver candidaturas por el voto primario o por amplios consensos, se ha arrogado la facultad de nombrarlos a todos. Por muy leales que fueran los aspirantes del PSUV y sus aliados, esta forma de designación ha levantado resistencias, algunas muy enconadas. La solución a lo Diosdado –probablemente autorizado por el presidente- será por fuerza contraproducente.

 

III

            En el fondo de las decisiones presidenciales que juzgamos inaceptables hay una lógica que a veces no apreciamos. Su Movimiento va de pleno contra la descentralización, sus candidatos, por lo tanto, son emisarios del poder central, brazo largo sobre las regiones, en tanto que los abanderados democráticos son la expresión de las regiones en la defensa de su identidad, sus instituciones, su personalidad histórica. Todos los autócratas que en el pasado quisieron cambiar los límites y configuración de los estados, no pudieron impedir que se restablecieran las entidades históricamente fundadas sobre una urdimbre de afectos difíciles de erradicar.

Entre Aristóbulo -paracaidista en Anzoátegui- y el popular y respetado Barreto Sira, o entre el turista Vielma Mora y el laureado Pérez Vivas; o entre Ameliach, impuesto a gritos por el presidente y el pollo Salas, enaltecido por un amplísimo consenso, hay más que una diferencia de personalidades; hay una diferencia de causas.

Los que crean que todo el poder debe concentrarse en un solo puño y que la sociedad se mueva al ritmo decidido por el Jefe Supremo, podrán elegir su respectivo comisario provisto de un recetario de medidas elaboradas en Miraflores para el servicio del centralismo; pero quienes confían en la democracia, la participación y la enorme significación de la descentralización disponen de candidatos escogidos por ellos mismos entre gente consagrada a estados que aman

Es en un sentido más amplio la confrontación entre la autocracia y la democracia; entre la concentración y la participación, en fin: entre la libertad y el miedo.

       

 

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Un Comentario;

  1. Daniel Bernardo Aguilera said:

    EXCELENTE REFLEXIÓN …. El asunto es que permee a los lugares recónditos y MUY POBLADOS, en donde se decide realmente el futuro de Venezuela. Lamentablemente es MUY DIFICIL debido a su propia IGNORANCIA que les impide nutrirse de ideas y reflexiones tan valiosascomo la suya. Pero vale EL INTENTO…!!!

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