Poder regional, poder popular

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos
Carlos Lozano
carlos@carloslozano.com
Facebook: caminandoconcarlos@gmail.com 

 

Más allá de las denuncias y contradenuncias, y la decepción de votantes que fueron víctimas del imprudente triunfalismo promovido por dirigentes que contaron pollitos antes de nacer, y de algunos desacuerdos también en el chavismo, lo que realmente cuenta ahora, en estos cinco meses que vienen, es sacar lo mejor de una gran realidad política y social.

Me refiero a la relación directa y concreta entre los ciudadanos de todos los niveles y sus autoridades ejecutivas y legislativas en sus propios estados y alcaldías. Aún con el proyecto de economía social comunal, que es complejo, dependiente de una adecuada planificación de recursos, organización, procesos, objetivos e incentivos, las gobernaciones y alcaldías, los consejos legislativos estadales y los concejos municipales, llevan una larga tradición de actividades, son conocidos por los ciudadanos de cada entidad, están soportados por un firme entramado legal.

Puede pensarse lo que se quiera de las comunas, pero en lo que todos deben coincidir es en que sin gobernaciones y alcaldías, las comunas son algo mucho más difícil de hacer exitoso. Es como una escalera de la cual cada tramo es necesario y es funcional, no puede ser quitado porque sí.

Carabobo es un ejemplo ideal. Hay en el estado  agricultura, industrias pequeñas, medianas y grandes -incluyendo multinacionales de dimensión mundial como las automotrices-, industrias metalúrgicas, un sector petroquímico de peso nacional, refinación petrolera, el principal puerto del país, actividad turística y un dinamismo cultural muy propio y de amplia proyección.

Es también un estado con muy difíciles problemas de servicios públicos, con un sistema vial deteriorado, con obras pendientes, con sectores pobres casi en situación de abandono durante ya demasiado tiempo, con una desbordada inseguridad ciudadana; pero paralelamente, es una región con un gigantesco potencial de desarrollo en todas las áreas, y que sólo espera una programación de amplio espectro con voluntad política de ejecución permanente, y gerencialmente coherente y cuidadosamente coordinada.

En un estado como Carabobo no tienen sentido autoridades aisladas y aferradas a sus propios y limitados cotos. Es hora de actuaciones integradas, relacionadas entre sí, con planes amplios en los cuales cada quien haga lo suyo pero dentro de una adecuada y muy bien organizada coordinación. Ése es el concepto y la necesidad de que se trata en los procesos políticos que vienen.

Que partidos y sus dirigentes dejen de andar pensando en las presidenciales, porque las anteriores ya pasaron y a las próximas les faltan seis años. El poder popular está en las regiones, y debe ser atendido.

 

Artículos relacionados

Top