(RE) CUERDOS Y (RE) CUENTOS

 

Carlos Blanco

CARLOS BLANCO
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“Parece haberse llegado al convencimiento de una convergencia con un sector chavista”

 

Catorce años son como mucho ¿no? Y 20 años desde el golpe de estado de Chávez parece un tiempo infinito si se piensa cómo el personaje ha gravitado desde entonces sobre las almas de esta atribulada esquina del planeta. Los que eran niños se convirtieron en jóvenes que no han tenido otra música de fondo que las marchas rojas; los jóvenes se convirtieron en adultos de este domicilio; los adultos mutaron en miembros de la especie de adultos mayores; y los que ya eran mayores se convirtieron en inmortales. Veinte años de fandango con la expectativa de seis más es una vida. Algunos, como quien escribe, dedicados a llevarle la cuenta al Comandante y este dedicado a meterse en los dobladillos de la existencia de cada uno de sus hartados compatriotas. Hoy este narrador la ha dado por hacer meditaciones. Unas graves y otras agudas.

 

FUNCIÓN PEDAGÓGICA DE LAS DERROTAS

 

Los niños aprenden en la casa y en la escuela, más tarde en la vida. Los padres y maestros tratan de enseñarlos para que eviten los errores de sus mayores, pero es imposible. La adolescencia de los hijos recuerda que nadie aprende en cabeza ajena y que mientras ellos van por allí al volante de su existencia, los padres al lado: ¡cuidado con el semáforo!, ¡quita el pie del acelerador!, ¡frena! 

A los pueblos les pasa peor. No van a seminarios; no leen los artículos de prensa; aunque deseen educarse no quieren que algún samaritano los eduque (los notables suelen ser pavosos). Aprenden a los trancazos.

En el caso del pueblo opositor, las experiencias desde 1999 en adelante constituyen su escuela. Las luchas en los marcos de la rebelión civil, de las elecciones, de la abstención, de las “guarimbas”, de las primarias, de los paros y huelgas, de las protestas cotidianas, han sido y son el espacio de su aprendizaje. Cada una ha dejado enseñanzas, victorias y derrotas provisionales. Recuérdense las breves horas de la salida de Chávez en 2002 por obra de las masas en la calle y la desobediencia militar; recuérdese la sensación de poder luego de la abstención de 2005; piénsese en los días precedentes al reciente 7-O y los planes que cada opositor hacía sobre la reconstrucción de su futuro…

Por estas razones, dividir la historia opositora en “el fracaso” antes de 2006 y “las victorias” desde entonces constituye tontería. Si se pasa la raya en la contabilidad de la existencia el resultado es que Chávez sigue allí… tan campante; pero si se escarba se verá que ha habido de todo y fundamentalmente aprendizajes.

“UH, AH, CHÁVEZ NO SE VA” O “CHÁVEZ, ¡VETE YA!” O “CHÁVEZ, ¿POR FAVOR TE RETIRAS… ?” El principal aprendizaje de esta época pareciera ser sobre la naturaleza del régimen. Unos, más temprano y otros, más tarde, los dirigentes comprendieron que Venezuela vive bajo el imperio del autoritarismo: hasta los más delicados con el caudillo, que pensaban que solo era un gobierno atrabiliario en una democracia imperfecta, han llegado a convencerse que hay un neoautoritarismo que no evoluciona hacia la democracia sino en su contra. 

Esta comprensión poco a poco vuelve a convocar formas de lucha más complejas aunque pacíficas. La lucha electoral es una de ellas pero no la única. En las autocracias que se ven obligadas a hacer elecciones, éstas pueden ser usadas para impulsar la vuelta a la democracia. Siempre es de recordar el plebiscito de Pérez Jiménez en 1957 que fue birlado por el dictador y en cinco semanas más tuvo que irse a refocilar con Rafael Leonidas Trujillo, el otro asesino. El referéndum de Pinochet al final fue la ocasión para que la fractura militar se expresara y el dictador tuviera que medirse en elecciones que ganaron los demócratas al año siguiente. En esos casos, las luchas de calle, la unidad política, la alianza con los militares, las elecciones, y conexiones internacionales importantes, permitieron una coyuntura para salir de los dictadores. No se hizo sin elecciones; no se hizo sólo con elecciones.

La oposición venezolana parece estar en el momento de que sus luchas por la recuperación de la democracia apuntan a generar esta vasta alianza que incluirá a muchos chavistas de hoy.

LA CITA CON EL CHAVISMO. No parece ser muy sensata la idea según la cual los chavistas que se pasan a la oposición son gente que se ilumina y que los opositores que se pasan al chavismo son unos vendidos y arrastrados. Hay de todo; entre otras cosas porque en este lado también hay prácticas que se hace necesario rectificar y superar. Por supuesto que no es lo mismo estar en una acera o en la otra: la lucha por la libertad establece un nivel moral superior al de la lucha por conculcarla, pero a veces las conductas de ambos lados se imitan demasiado. En todo caso pareciera haberse llegado al convencimiento de que una convergencia deberá producirse con un sector chavista. No por cierto, a través del método de hablarles “pasito”, mentirles con ofertas y semejarse a su caudillo, sino a través de las realidades más duras: en algún momento del futuro el país se va a encabritar, porque hay vastos descontentos sociales, políticos, económicos, militares e institucionales; entonces se planteará una convergencia inevitable. La rebelión cívica está a la espera de su tiempo.

LAS CONDICIONES: “A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO” Lo que no quiso hacer casi nadie antes del 7-O por aquello de que reclamar condiciones electorales promovía la abstención, ha cambiado. El descontento con el triunfalismo y con el desprecio a las voces que clamaban por enfrentar al CNE, ha hecho que una parte sustancial de las voces opositoras se sume al reclamo por condiciones electorales democráticas y entienda que se puede votar y reclamar, denunciar al CNE y llamar a elegir gobernadores opositores.

La tontera según la cual había que aceptar sin chistar lo que dijera ese tortuoso organismo chavista, ha sido superada. Esto no garantiza que se obtendrá lo que se desea pero sí que se pone al CNE en el lugar en el que están los enemigos de la democracia y es posible que se obtengan algunas -no todas- exigencias opositoras, además de mostrar ante el mundo la naturaleza del régimen prevaleciente. Después de ojo sacado no vale Santa Lucía, pero si esto previene para sucesivos desastres, es mejor. Ojalá no sea muy tarde. Que la MUD dialogue con Esdata, Súmate, VotoJoven y otras sería muy útil.

UNIDAD. La unidad es propósito y consigna. La hubo parcial para el 7-O con las exclusiones de “los radicales” y “los viejos”. Es de esperar los sectarios de “la nueva” política no lo sean-aunque tarde- ahora. Viene una larga marcha; hay que votar en estas próximas elecciones y hay que continuar mediante el debate, las luchas sociales, las alianzas cívico-militares, y una mejor disposición a que las diferencias se empleen en sumar y no restar.

 

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