LA “NUEVA POLITICA” Y LAS REGIONES

 

Mariano Nava Contreras

Mariano Nava Contreras
marianonava@gmail.com 

 

Todos lo recordamos, aun los que ahora juran que no lo vieron. Era la noche del cierre de campaña y Capriles daba su última entrevista por televisión. El diálogo se desarrollaba con una altura francamente inusitada en la política de nuestro país. En una de esas, Capriles soltó la frase: “Caracas no es Venezuela”. A mí casi se me riega el café. Y después aclaró brillantemente: “Caracas es nuestra capital, y la ciudad más grande de Venezuela, pero Venezuela es una realidad mucho más rica y compleja”. Lógico. Elemental. Pero en política, como en casi todas las cosas de la vida, a algunos prejuicios les pasa lo que al hongo malo, que una vez que se mete es dificilísimo sacarlo.

 

Hay verdades que, por evidentes, nos da fastidio considerarlas, y terminamos dándole tanto crédito como a la más banal de las mentiras. La obviada frase de Capriles me recordó la remota tarde caraqueña en que una amiga me dijo: “Mariano, entérate: Venezuela limita al norte con el Ávila, al sur con Baruta, al este con Petare y al oeste con Caricuao”. Yo, que me crié en Mérida y presumo de ser muy educado, supe mantener la compostura y guardarme sus merecidas respuestas, pero igual quedé preocupado. “Y lo peor es que mucha gente piensa así”, me dije. Hoy, he llegado a una conclusión aún más grave: para algunos escritores y políticos, Venezuela limita al norte con la Cota Mil, al sur con el Tamanaco, al este con Los Palos Grandes y al oeste con Chacaíto. Hasta ahí.

 

Claro que las relaciones entre la capital y las provincias son y han sido siempre complicadas en todos los países, no solo en Venezuela. Si no, pregúntenselo ahora mismo a los catalanes, a los flamencos, a los escoceses. Hubo casos en que incluso ocasionaron guerras, como en Argentina. En nuestro aún vigente siglo XIX los zulianos, para viajar a Caracas, tenían que sacar visa holandesa y coger vapor desde Maracaibo hasta Curaçao, y de ahí a La Guaira. Quizás esa extravagante circunstancia haya marcado la particular manera de ser venezolanos que tiene la gente del Zulia. Pero los zulianos no son los únicos que tienen su forma especial de vivir el país. Cada habitante de nuestra geografía tiene su propia vivencia venezolana, su propia forma de ser y pertenecer al país, que le es propia, singular, y lo más bonito, genuinamente íntima e intransferible. Irreductible, como tiene que ser, a catálogos y manuales. Rebelde ante la dinámica empobrecedora de los clichés y los arquetipos.

 

Del mismo modo que no es posible gobernar un Estado moderno con un libro de economía política escrito en el siglo XIX, tampoco es posible entender al país desde una única perspectiva capitalina (digo, si es que a algún gobernante le interesa entender al país). En ese sentido, la frase de Capriles solo pudo ser posible después de haber recorrido tres veces la inmensa geografía, física pero sobre todo humana, de Venezuela, después de una intensa experiencia venezolana. En un excelente artículo, Henry Ramos Allup decía que no había una diferencia real entre la “nueva” y la “vieja política”, y que antes y después había habido por igual buenos y malos políticos. A decir de mis tías de Tovar, Ramos Allup “no es santo de mi devoción”, pero hay que reconocer que a veces dice cosas muy sensatas.

 

Capriles Radonski

Para que la nueva política sea buena, ésta debería comenzar por respetar la inmensa variedad, humana y cultural, de nuestro país. Entender que los países más prósperos son precisamente los más descentralizados, que es precisamente esta diversidad lo que hace al país grande e irrepetible, y no tratar de ahogarla bajo la lógica chata y mezquina del centralismo cultural, político y económico. Admitir que son sus propios habitantes los que están mejor capacitados para administrar y acrecentar el potencial que sin duda guardan las regiones, ese lugar semidesconocido que algunos llaman “el interior”. Esto por la sencilla razón de que quien mejor te conoce es quien más te quiere, y quien más te quiere es quien mejor te hará bien.

 

 

Artículos relacionados

Top