Los partidos políticos y su financiación

 

Miguel A. Mejías Ascanio

 

Recientemente, directivos del Observatorio Venezolana de las Autonomías han participado en reuniones con algunos representantes de agrupaciones políticas. Como resultado, de estos encuentros hemos detectado lo que pudiera ser caracterizado como un cierto “atraso tecnológico” en la forma de conducir sus organizaciones. Por ejemplo, las listas de miembros de partidos existen pero no se utilizan de acuerdo a los dispositivos técnicos que son propios de estos nuevos tiempos: contactos a los correos de los militantes, mensajería SMS, emisión de boletines, en físico o virtuales, blogs de opinión para informar a la militancia y una presencia destacada en las denominadas “redes sociales”.

 

Desde luego, las ventajas de estar “conectado” permanentemente con los miembros de un grupo (políticos, étnico, de género, de tendencia, etario, etc.) son múltiples. Por una parte, se informa con rapidez sobre temas álgidos de interés grupal, a medida que estos van surgiendo, con comentarios de fondo preparados por expertos. Por otra parte, el sentido de pertenencia de los miembros hacia el grupo se incrementa cuando la comunicación es de doble vía: emitir mensajes a un auditorio receptivo y recibir respuestas ágiles en la forma de comentarios; ese es el nuevo estilo de informar. Una de las características de la comunicación política moderna es la promesa de oír al ciudadano

Y por último, y este es un aspecto de gran importancia, tener comunicación con los afiliados –y con otros públicos que pudieran simpatizar- pudiera permitir obtener recursos económicos, tan escasos hoy a partir del momento en que el estado dejó de financiar a los partidos. Citamos a una página web suiza que curiosamente se ocupa de nuestro país: “A diferencia de otros países, en Venezuela el Gobierno no financia a los partidos políticos, que dependen sólo del aporte privado y la recolección de fondos.”

 

Un buen ejemplo de financiamiento es el siguiente. Desde hace algunos años milito en el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), invitado por un miembro amigo. Y para ello, rellené y firmé una ficha de datos básicos, que incluía una cláusula de descuento semestral de 40 euros. Y religiosamente, cada seis meses, mi banco me descuenta este aporte voluntario para ingresarlo a las arcas del PSOE donde presumo lo gastan de la manera más apropiada. Además, recibo periódicamente, boletines virtuales donde se nos explica el porque de las políticas de gobierno (cuando eran gobierno) y ahora, refutan, con buenos argumentos, las iniciativas del PP (Partido Popular, que lidera Mariano Rajoy).

 

Para abundar más en este tema, durante su primera campaña presidencial, Barack Obama obtuvo cientos de millones de dólares de personas que, sin pertenecer al partido demócrata, simpatizaban con sus ideas y propuestas. Las donaciones, en muchos casos, eran de 10 0 20 dólares. Pero sumadas, esos pequeños donaciones proporcionaron a Obama el músculo financiero necesario para ganar las elecciones.

 

Un tercer caso, en el que también hemos participado como donante, es el de AVAAZ, (www.avaaz.org), una organización global que al día de hoy cuenta con más de 16 millones de miembros. Su objetivo: rescatar el Océano Ártico, salvar a Malala (adolescente pakistaní), impedir la pena de muerte de mujeres en países donde se aplica la saría (ley musulmana), y cientos de causas más. Mis donaciones, de vez en cuando: 10 o 20 euros. Que sumadas a las de miles de personas que, como yo, simpatizan con las causas que persiguen, constituye un caudal de recursos muy importante. En uno de los enlaces, leemos (en español) el siguiente texto: “Parece increíble, pero el trabajo de nuestra comunidad ha sido posible gracias a la colaboración de apenas 20.000 personas que aportan 3 o 5 euros a la semana, más o menos el precio de un par de cafés, para financiar todos los costes organizativos de Avaaz. Pero para estar a la altura de este momento y enfrentarnos a él con éxito, tenemos que acelerar, elevando el número de colaboradores semanales hasta los 40.000, duplicando así nuestra capacidad para seguir haciendo todo lo que venimos haciendo y mucho más. Haz una donación en el recuadro de la derecha para que esto se convierta en realidad ofreciéndole al mundo una taza de café.”

 

Lo mismo podemos decir de Wikipedia, la gran enciclopedia universal que tiene millones de participantes activos y que se ha convertido en consulta obligada cuando se quiere tener certeza sobre algún dato. En una de sus páginas leemos, también en español: “Mantener en funcionamiento los servidores de Wikipedia conlleva unos gastos económicos en hardware y en personal. La Fundación Wikimedia se sostiene únicamente a base de donaciones. Si quieres apoyar a Wikipedia, una buena forma es haciendo una donación.” Hay muchos más ejemplos de grupos que recaudan fondos de esta manera, de forma virtual, de donantes “amigos”.

 

Nos preguntamos: ¿Cuál es la razón por la que los partidos políticos venezolanos, a pesar de no disponer, como tuvieron en el pasado, financiamiento del Estado, no han intentado estas nuevas formas de obtener recursos? Es cierto que el artículo 67 de la Constitución Bolivariana, establece que “…No se permitirá el financiamiento de las asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado…” Pero nadie, que sepamos, prohíbe las donaciones por Internet.

 

No podemos responder por los partidos. Pero si podemos atestiguar que hemos visitado las páginas de las principales organizaciones políticas y en ninguno de ellos aparece un enlace para “aportar” o “donar”. En uno de los sitios, hay un enlace para “unirse como simpatizante”. La planilla es muy larga y compleja y completarla requiere revelar muchos datos personales lo que hace difícil, suponemos, que las personas la completen. Y por cierto, en ninguna parte aparece la palabra “donar”.

 

De nuestras reuniones con los partidos quedó bastante claro que estos no se han renovado, al menos en cuanto a tecnología y métodos, y siguen aplicando los viejos esquemas ligeramente remozados para tener alguna presencia en la web. Tal parece, que estas agrupaciones se han desfasado frente a una realidad cambiante. No tienen propuestas atractivas, y no se han renovado tecnológica y discursivamente. Estas circunstancias sugieren que apenas les queda algo de lo que en algún momento de su historia fueron importantes movimientos sociales con millones de seguidores, dispuestos a contribuir con su esfuerzo y su voto a la toma del poder. Para la supervivencia de la democracia, será necesario rescatar los valores e ideas que en un momento dado estas organizaciones postularon.

 

Mantener una comunicación interesante, pertinente y fluida con los miembros, captar nuevos simpatizantes, intensificar la comunicación de doble vía, pareciera ser el camino para agregar miles de potenciales “amigos”. Si además muchos de ellos donan pequeños montos, se pudiera producir un interesante efecto en las finanzas y actuaciones de los partidos. Esta es una actividad imperativa para encarar los nuevos tiempos.

 

autonomiaspoliticas.blogspot

 

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