QUE TE REPITO, QUE NO VIENE EL COMUNISMO

Thays Peñalver

Thays Peñalver 
tpenalver@me.com
@thayspenalver

A veces vivimos presos de mitos y clichés. A falta de una educación ciudadana, la hemos sustituido por estos. Y buena parte de nuestros políticos se han convertido en verdaderos expertos en vendérnoslos. Uno de estos es: ¡Viene el Comunismo! ¡Vote por mí!

 

Muy bien dirá Usted. Es difícil contrarrestar el cliché que me han vendido estos 14 años, pero trataré de escuchar. En principio le digo que sospeche Usted de aquel que dice tener “El Capital” de Marx bajo la almohada porque no cabe (son un montón de tomos). Pero hay uno también escrito por Marx, mucho más pequeño y menos complejo que explica un modelo distinto al comunismo y muy odiado por los comunistas. En este, un líder militar luego de conspirar durante años, da un golpe de Estado escudado en la corrupción de los gobiernos anteriores (no es broma, les juro que lo escribió Marx).

 

Según las palabras de este militar fue “elegido por el pueblo y solo se debía a este” y “vociferando las consignas de la revolución”, terminó “sembrando la anarquía en el nombre de un nuevo orden” (Pág.140). Propuso una Asamblea Constituyente, reformó la Constitución para poder ser reelecto indefinidamente, eliminó la separación de poderes y gobernó a decreto limpio. (Repito que no es broma).

 

En el plano social “se cree representante de las clases medias (pero a la vez) se propone adversario de la fuerza política de ésta” (P123) “frente a la Burguesía, se presenta como representante de los campesinos y del pueblo, llamado a hacerlos felices” (P140). Mientras la burguesía es dominada y “manifiestamente no le queda más remedio que postrarse” ante el líder, pues solo “él puede salvarlos” (P135).

 

Para gobernar, creó un modelo basado en una “casta artificial” denominado Lumpen proletariado, donde están representadas “todas las clases” (P63, Cap. 5). Se divide en: “la clase distinguida” y “la clase vulgar” (P67). La clase distinguida está representada por “El líder, denominado “lumpen proletario principesco” (P62) su entorno, su gobierno y una multitud que los rodea buscando beneficiarse de la lotería del Tesoro Público” (cita textual de Marx). Una “ruidosa clase” que “atesta los cargos públicos y los ministerios”, “del mejor de ellos solo puede decirse que no se sabe de dónde vino” (P138) “una boheme estrepitosa, sospechosa y ávida de saqueo, que codiciosos luego del pillaje, se arrastran al poder enfundados en costosos trajes”, “con la misma dignidad que tenían los seguidores de  Soulouque el célebre esclavo que se autoproclamó emperador de Haití” (P139). (Y esto es muy interesante porque Marx consideró que solo existieron tres modelos. Lumpen proletarios: el de Haití, el de este militar y el de Simón Bolívar. (Carta de Marx a Engels 1858).

 

En la clase distinguida, está una clase media venida a menos “los roués decadentes, los vástagos ambiguos y los aventureros de la burguesía” que se organiza con la clase Vulgar creada a manera de Guardia Móvil (P11) es decir “violenta y armada”, “alimentados de sobras”, por la creación de una “Sociedad de beneficencia”.

 

Este modelo tiene una “ciencia financiera” que de acuerdo a Marx está basada principalmente en el Tesoro Público y en crear nuevos bancos u obligar a los existentes a financiarlos. (Repito que no es una broma, lo dijo Marx en 1852) A la clase distinguida se les da préstamos para obras, pero como este “Lumpen proletariado distinguido tiene que enriquecerse”, terminan por “pecular, generar bonos de endeudamiento y finalmente no las capitalizan, ni las construyen” (P137) para las clases menos favorecidas ocurre lo mismo. “Obtener dinero regalado y prestado” era “la perspectiva con que esperaba que las masas picasen el anzuelo”.

 

Regalar y recibir prestado: “a eso se limita la ciencia financiera del lumpen proletariado, lo mismo del distinguido que del vulgar” (P117) así como “acudir a las expropiaciones” (P138) pues el líder militar  “pretende ser el patriarca benefactor de todas las clases, pero no puede darle a una sin quitarle a las otras” (P139).  Así que recurre al segundo mecanismo, tratando de colocar al lumpen (como ven es mentira que sean los harapientos y las clases bajas) en los puestos de “gobierno, en los ministerios y en las fuerzas armadas” (P78) creando una “enorme burocracia, bien cebada”, “una casta artificial” (P135) para lo que “convierten en soborno a todas las instituciones del Estado y la maquinaria de gobierno”, “amontonándose en ellas un tropel de bribones” (P140).

 

Y este sistema sostiene Marx “es el enemigo primario del comunismo” y está “condenado a perecer” porque crea “una superpoblación parada que no encuentra cabida ni en el campo ni en las ciudades y que, por tanto, echa mano de la ayuda pública como de una respetable limosna” (P139) y que vive “a costa de la Nación Trabajadora”, es decir de los proletarios que definitivamente terminan “al fondo de la escena revolucionaria” (P70). Del líder se supo que terminó exiliado con un espantoso cáncer en la región abdominal. Y de su país, que una vez acabado este modelo creció, creció y creció. Si quiere conocer el final, lea el “18 brumario de Bonaparte”, si no quiere, repita esté cliché: ¡Aquí no viene el comunismo!

 

 

 

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