LA VERDAD DE LOS VOTOS

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos Lozano
Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com
caminandoconcarlos@gmail.com 

 

Tiempo de campaña electoral, tiempo de dimes y diretes, rumores, encuestas sorpresivas -y también encuestas previsibles-, guerra de redes sociales. De tiempos como estos tenemos ya sobradas historias, un anecdotario no siempre grato.

Pero la mejor conclusión es que más allá de comentarios, chismes y certezas no siempre tan ciertas, lo que finalmente cuenta es el voto. Acudir a votar, seleccionar el candidato, -el 16 de diciembre los candidatos-, ejercer el voto, esa es la esencia, el núcleo de todo. Lo demás no sobra, pero sin el voto de nada sirve. Podrá señalarse, discutirse, reclamarse lo que se quiera, pero nadie puede discutir que Chávez sacó muchos más votos que Capriles el 7 de octubre, pero también que Capriles logró el mayor número de votos de un candidatos presidencial opuesto a Chávez desde 1998.

Lo mismo se presentará en cada gobernación; de nada sirven encuestas ni opiniones, lo que vale es ganar la confianza y el entusiasmo de cada elector para que acuda a votar por el candidato en particular que lo convenció. La propaganda, es decir, la difusión de caras, conceptos  y propuestas, es de inevitable importancia. Pero tanto o más valioso  es el contacto personal, mostrar el interés y el compromiso por parte del candidato mismo, allí donde vive, donde sueña, donde padece sus problemas el elector, sus familiares y sus vecinos, la comunidad de la cual forma parte.

Bien está que un candidato, y especialmente su equipo, pregunten a los vecinos por las expectativas que tienen, qué buscan, qué esperan, es una manera de dialogar, de relacionarse; pero un candidato a gobernador, como uno a alcalde, se supone que está enterado de lo que sucede en sus regiones, que conoce los problemas al menos los fundamentales. Aún más, los problemas y necesidades de cada barrio y cada calle en particular, porque para eso está el equipo del o de los partidos que lo respaldan.

Cuando a los votantes se les habla así, de tu a tu, de éste es tu problema y ésta la solución que voy a darte, y aquí está mi mano para sellar mi palabra, mi compromiso, se les convence y se les lleva a votar. Un votante convencido, es un seguidor que dará al gobernador o al alcalde tiempo, respaldo, comprensión. Un votante llevado a cambio de un favor, de un dinero, no siente compromiso, no se ideologiza. Es un asalariado del poder que espera el pago ofrecido; o que ha votado, y eso es peor, por temor a perder un beneficio habitualmente económico, no porque realmente sea un seguidor o un militante.

Los primeros que deben ser claros y honestos con sus cifras son los mismos candidatos. Es muy triste, y ha pasado en la historia electoral venezolana más de una vez nacional y regionalmente, que un candidato cree unas cifras y unas posibilidades que le cuenta su entorno, y a la hora de la verdad descubre, en un momento dramático, que eran falsedades. Si un candidato va perdiendo, debe saberlo para poder tomar medidas eficientes que le sumen votos; si va ganando, debe saberlo también con la más precisa claridad para saber qué hacer para conservar la ventaja; más de uno ha estado ganando y por causas diversas ha perdido votos en cantidad suficiente como para llegar perdedor al día de las elecciones.

Pero una realidad es la misma para todos los candidatos, sea cual sea su posición: la abstención no beneficia a nadie y perjudica a todos. La abstención es inmanejable, con desmotivación para votar el que lleva menos difícilmente conseguirá más, y el que lleva más podría encontrarse con menos.

 

 

 

 

 

Artículos relacionados

Top