Navidad en el titanic

Luis Vicente León

Luis Vicente León
luisvicenteleon@gmail.con
@luisvicenteleon

 

Si mi tesis es correcta, la melodía de los villancicos en esta navidad roja rebotará contra anaqueles vacíos

 

¿Qué pasa con los dólares? A estas alturas, cuando las asignaciones de divisas del Sitme se encuentran en sus mínimos históricos y el mercado “innombrable” seco y enloquecido, el interés de los empresarios es saber ¿hasta dónde llegará el Gobierno con esta estrategia de restricción absurda que amenaza con explotar el mercado?

Son muchas las hipótesis que se han tejido para explicar lo que está pasando. Algunos alegan que el Gobierno está quebrado y que no tiene divisas para mantener el suministro. Otros ven el problema en el desorden promovido por el propio Gobierno en plena campaña electoral, con Chávez enfermo, lo que se ha traducido en un colapso operativo, reflejado en esta sequía cambiaria. Los más proclives a la teoría de la conspiración, suponen que el Gobierno está estirando la liga para lograr que las casas matrices de las transnacionales financien a sus filiales locales con divisas frescas e inviertan internamente los bolívares que tienen represados en los bancos locales, obviamente ilusionados por la esperanza de que la situación se regularice a futuro. Finalmente, los más agresivos creen que el Gobierno restringe los dólares para provocar que una devaluación oficial futura sea percibida positivamente y que represente más bien una oxigenación al mercado que antes asfixiaron.

Reconozco que todas estas hipótesis tienen un componente racional. Incluso, podría haber combinación de ellas. Ojalá sea así, porque el panorama entonces no sería tan grave. Se espera que el precio del petróleo siga elevado, lo que reduciría la presión sobre las finanzas públicas. El desorden oficial tenderá, al menos, a estabilizarse una vez que pasen las elecciones y el Presidente esté más tranquilo. En el tema de la liguita, las empresas tienen su límite. El Gobierno no puede estirar tanto porque se puede reventar, lo que puede ocurrir en cualquier momento y si el tema es validar la devaluación, ese salvador aparecerá antes de marzo de 2013 para evitar que la crisis le estalle en la cara. Esto indica que si las razones son las antes mencionadas, la restricción tendería a mejorar en 2013.

El problema es que me huele que por ahí no van los tiros. En esta descripción de hipótesis hemos dejado de lado una posibilidad adicional, quizás las más peligrosa de todas: que el Gobierno haya puesto en marcha, deliberadamente, lo que nos ha dicho mil veces que es su objetivo estratégico: radicalizar su socialismo del siglo XXI y avanzar hacia otra etapa de esta revolución. 

En esta nueva fase, el planteamiento de los chavistas ideológicos priva. Las importaciones deben ser totalmente controladas y reguladas por ellos a través de asignaciones oficiales y permisos o realizadas directamente por el Gobierno, sólo de bienes esenciales para la nación, lo que en términos del chavismo significa vitales para la popularidad del líder. Las empresas productoras o importadoras de bienes no indispensables son también prescindibles y, como tal, pueden desaparecer.

El mercado “innombrable”, que hasta ahora había sido tratado por el Gobierno con la misma tolerancia y apoyo que tiene la policía con una trabajadora sexual de la Libertador, podría ser minimizado para evitar que el mercado decida lo que va a importar, fuera del interés socialista y también para dificultar y encarecer la fuga de capitales para protección patrimonial. Si mi tesis es correcta (Dios nos ampare, nos libre y nos favorezca), la melodía de los villancicos en esta navidad roja rebotará contra anaqueles vacíos y la escucharíamos…  como la música en el Titanic.

 

 

 

 
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