UNA AYUDADITA? = DEVALUACION

Luis Oliveros B.
Luis_cesar_13@yahoo.com
@luisoliveros13

 

A pesar que la tasa de inflación en nuestro país ha promediado más de 20% en los últimos dos años (una cifra que representa 4 o 5 veces la que han tenido nuestros principales socios comerciales), Venezuela no ha movido su tasa de cambio en ese período. Esto significa que el bolívar está sobrevaluado, nuestros exportadores y productores en general están compitiendo en condiciones desventajosas con sus pares extranjeros (solo piensen en que los nativos vieron sus costos crecer en un 20% cada año, mientras que sus competidores apenas en un 4%, y la tasa de cambio entre sus monedas, que debería funcionar como ajuste, no se movió).

Si tomamos como ejemplo el índice Big Mac vemos cómo en los restaurantes nacionales de la famosa franquicia, la emblemática hamburguesa cuesta Bs. 37, lo cual a tasa oficial nos arroja una tasa implícita de $ 8.6, mientras que en Estados Unidos esa misma hamburguesa cuesta $ 4,2. Por lo tanto se puede decir que (en teoría), con lo que compro una hamburguesa en Venezuela, compro dos en EEUU, indicando una sobrevaluación de más del 100%. Hoy el bolívar a tasa oficial exhibe una fortaleza que no es real.

En nuestra historia, la devaluación ha sido utilizada para fines fiscales, y es que cuando un porcentaje importante de los ingresos fiscales de un país provienen de sus exportaciones (públicas), el gobierno de turno ve en esa arma una poderosa manera de generar ingresos. Automáticamente una devaluación mejora los ingresos de nuestro país (en moneda nacional) y al mismo tiempo le brinda un respiro a las finanzas (hoy maltrechas) de Pdvsa, ya que puede obtener mayores recursos al cambiar las divisas provenientes de la venta de petróleo y con esto no endeudarse tanto ni de forma tan costosa (como hoy que debe ir cuadrando cupones que brinden un implícito cercano a la tasa Sitme).

El gobierno (a través de Cadivi) ante una mayor tasa de cambio se verá incentivado a ofrecer más divisas y la demanda de divisas por parte de los importadores disminuirá. Por otra parte tenemos que al devaluar, los montos nominales de deuda interna de “licuan”, o dicho en términos más sencillos: su valor en dólares en mucho menor, aumentando el margen de maniobra del gobierno para cancelarla.

Entonces tenemos, por un lado que un mayor precio del dólar aumenta los incentivos a ofertar más dólares, constituye un respiro  a los exportadores, le mejora sustancialmente el flujo de caja y su situación financiera a Pdvsa, aumenta los ingresos del gobierno y licua deudas internas. ¿Es descabellado pensar que después del 16 de diciembre de este año la devaluación puede ocurrir en cualquier momento?

Hoy la devaluación en Venezuela es una medida económica necesaria, impostergable y de una probabilidad de ocurrencia cercana al 100%, a pesar de todos los efectos redistributivos que genera. La incertidumbre no es si habrá o no devaluación, la gran incógnita es cuándo, cuánto y cómo (si más Cadivi, Sitme, o ambos).

 

 

 

 

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