Culpa suya

Ruth Capriles

Ruth Capriles
ruthcapriles@yahoo.com 

 

La única forma de superar el desánimo lógico de la pasada derrota es activándose

 

Las trampas del CNE y del Gobierno tienen un límite dado por los grandes números de la mayoría que votamos en contra. Porque somos mayoría, no lo duden. Simplemente sumen los millones de votos que nos quitaron, por diferentes subterfugios, a los 6 millones y medio de votos que obtuvimos en las presidenciales. Si no fuésemos mayoría, no habríamos ganado en votos en las pasadas elecciones parlamentarias; ni habríamos ganado el referendo de reforma constitucional; ni habríamos obtenido los estados más poblados del país en anteriores elecciones regionales. A pesar de todas las desventajas y trampas, hemos demostrado mayoría.

Así que en vez de seguir despotricando contra la oposición que se dejó quitar esos millones de votos, dispóngase a seguir demostrando su peso en votos. Quien me ha leído sabe que siempre expresé mi convicción sobre las trampas electorales y disentí de la MUD cuando expresaron confianza en el CNE. Pero igualmente conocen los lectores mi insistencia en votar porque mientras más votemos, menos trampa pueden hacer. Hay un límite a la trampa. El Gobierno no puede seguir engrosando el RE con fantasmas y extranjeros; no puede obligar y transportar a los centros electorales más de algunos cientos de miles; no puede meter en línea votos en donde hay testigos; no puede inventar más centros electorales fantasmas. Y a nivel regional, las trampas son más difíciles porque los candidatos conocen a su electorado y sus centros electorales.

Así que si prefiere irse de viaje a salvar el estado donde vive, o por rabia o hastío se abstiene de votar el 16D, y cuando regrese encuentra su estado sumido en la oscuridad del régimen comunista, no culpe a los líderes de la oposición ni a la unidad; ni siquiera tendrá derecho a culpar al Gobierno ni decir “me robaron mi voto”. La culpa será toda suya. La única forma de superar el desánimo lógico de la pasada derrota es activándose. Dispóngase a votar, a convencer a otros, a servir como testigo y haga valer su voto junto con la mayoría.

 

 

 

 

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