¿DIALOGOS DE PAZ?

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

  

Al trasladar los diálogos con las FARC, de Noruega a Cuba, los negociadores colombianos se encuentran en “territorio de las FARC” y en situación de absoluta desventaja, además de estar sometidos a lo que el régimen de Castro mejor aplica: “la tecnología más sofisticada para someter a chantaje a los visitantes extranjeros”.  Desde ya, están perdiendo puntos al dejar a las FARC la libertad de iniciativas ajenas a lo convenido en Noruega. 

La parte pública de los diálogos de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC, se ha ido desarrollando según un estricto protocolo.  Tanto por parte del gobierno como de la guerrilla: ambos han cumplido minuciosamente con las leyes de una puesta en escena bien elaborada.  Sin embargo, una primera interrogante surge a propósito de la selección de los espacios escénicos: Noruega y Cuba.  Solo el primer acto tuvo lugar en la capital noruega y el resto de la escena, se desarrollara en La Habana.  No deja de ser curioso que el gobierno colombiano aceptara la sede, en donde realmente las negociaciones tendrán lugar, fuera La Habana, la capital por excelencia de la guerrilla: es decir un lugar nada neutro, mientras que Noruega ofrecía la ventaja de esa neutralidad.  En la Habana, las FARC están en su casa, mientras que la delegación del gobierno colombiano es una invitada de la guerrilla que actúa como anfitriona.

El primer acto público de los diálogos entre las FARC y el gobierno colombiano tuvo como escenario Oslo, la capital noruega.  En esa ocasión Iván Márquez, número dos de la guerrilla y jefe del equipo negociador, el representante de mayor rango de las FARC que integra el equipo negociador, para sorpresa de todos, rompió la dinámica negociadora saliéndose del libreto, empleando el método clásico de la guerra de guerrillas de atacar por sorpresa, pronunciando un discurso inaugural que dejó perplejos, tanto a los representantes del Gobierno colombiano, como a los anfitriones noruegos, desmarcándose de los cinco puntos contenidos en el documento firmado con anterioridad por las partes.  El jefe guerrillero expuso como exigencia para la firma de la paz, simplemente la instauración de un régimen contrario al régimen democrático que rige la República colombiana.  Por boca de Iván Márquez, las FARC demostraban que no se habían movido ni un ápice del propósito que las anima y la razón por la cual mantienen un estado de guerra en el país desde hace medio siglo.  Todo parece indicar que las exigencias de las FARC expuestas por uno de sus máximos dirigentes, demuestran que para el grupo insurgente, los diálogos de paz constituyen ante todo un escenario internacional que les permite haber logrado numerosas ventajas: el reconocimiento como interlocutor político valido, haber sido borrado de la lista de las organizaciones terroristas, haber hecho olvidar su implicación en el tráfico internacional de la drogas. 

En relación a la primera escena ocurrida en Oslo, es evidente que las FARC con el discurso de Márquez tomaron la iniciativa.  De igual manera lo han logrado al comienzo del segundo acto el lunes pasado en La Habana, con la sorpresiva declaración, otra vez de Iván Márquez, a las puertas del Palacio de las Convenciones, de un alto al fuego unilateral del 20 de noviembre al 20 de enero.  “El secretariado de las FARC-EP (…) ordena a las unidades guerrilleras en toda la geografía nacional el cese de toda clase de operaciones militares, ofensivas contra la fuerza pública y los actos de sabotaje contra la infraestructura pública o privada durante el período comprendido entre las 00.00 horas del día 20 de noviembre de 2012 hasta las 00.00 horas del día 20 de enero de 2013”, dice el comunicado, mientras que el gobierno de Colombia descarta el cese de las operaciones militares por parte del ejército.  En este sentido el gobierno ha sido inflexible: su propósito es ponerle término a la guerra y lograr una paz verdadera, y nada de acuerdos puntuales que prolongarían las conversaciones durante un tiempo indefinido, incluso años, como fue el caso de la Guerra en Centro América y en Guatemala en que las conversaciones se prolongaron durante 10 años.  Para la guerrilla, este sería el escenario ideal, pues le daría la posibilidad de transformar la guerra de guerrillas en guerras de guerrillas mediática como sucedió, en particular, con el caso de Guatemala, que estando las guerrillas ya vencidas militarmente, el acoso guerrillero mediático les otorgó la victoria política.  Es indudable que las FARC lograron legitimidad, visibilidad y prestigio político, tanto nacional como internacional.  Escenario mediático que tendrá como objetivo hacer avanzar el proyecto bolivariano continental, cuya sede aparente es Venezuela y cuya sede real es La Habana.

 

Primer diálogo entre las FARC y el gobierno colombiano en Oslo, capital de Noruega.

 

En el caso de las FARC, es indudable que el cese unilateral de hostilidades, -además del prestigio político que les otorga haciendo aparecer al gobierno inflexible y militarista-, pues es indudable que de no combatir la guerrilla, el ejército regular tampoco puede hacerlo al desmovilizarse  el contrincante que combate.  De esa manera las FARC aprovecharán ese lapso de tiempo para reponerse y fortalecerse política y militarmente. 

Todos abrigamos la esperanza de que en Colombia se logre la paz, no es nuestro propósito jugar el papel de aves de mal agüero, pero la experiencia de anteriores intentos de negociación con las FARC siempre se han saldado de manera negativa: en aguas de borraja como diría la abuela de Rafael Poleo.  Tal vez de haberse celebrado las actuales en Oslo, se hubiera podido esperar un resultado positivo.  El escenario de La Habana no ofrece garantías que favorezcan un acuerdo de paz. 

Es indudable que el poder cubano utilizará la oportunidad que se le brinda para posicionarse ha escala internacional y actuar en pro de su proyecto político continental. 

Conociendo los métodos que emplea el Gobierno cubano, usando y abusando de la tecnología más sofisticada para someter a chantaje a los visitantes extranjeros, esperemos que la delegación colombiana esté consciente de su vulnerabilidad al pernoctar el territorio hostil y observe un comportamiento de una austeridad sin fallas, practicando la abstención en todas sus formas.  De lo contrario, a Juan Manuel Santos le será difícil de lograr algo, si el momento y las circunstancias lo obligan a romper el diálogo cuando lo crea pertinente y que sean las FARC las que impongan las condiciones.

 

 

 
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