“VENEZUELA DEBE CONVERTIRSE EN UN PAÍS FEDERAL, CON ESTADOS AUTÓNOMOS”

“Chávez nos ha ubicado en el lado de los “malos”

La gran preocupación tiene que ser el ciudadano común. Está planteada también la reconstrucción material, moral y ética del país. Los venezolanos no tienen  vocación de limosneros. Me siento como los peloteros que no están jugando regulares, pero salen a batear de emergentes en el noveno inning, declara el ex candidato presidencial y conocido representante de la generación política del 58.

 

Manuel Felipe Sierra

 

Ha vivido intensamente la política venezolana desde su juventud marabina. Se ha desempeñado en altas responsabilidades como presidente de la Cámara de Diputados, jefe de la fracción parlamentaria de COPEI, gobernador reelecto del estado Zulia y candidato presidencial en las primeras primarias abiertas celebradas en 1993. Desde hace unos años comparte las tareas políticas con una intensa actividad en diversos medios de comunicación. Ahora se considera como uno de los peloteros veteranos de los Yankees que no están jugando, pero salen a batear como emergente y resuelven el juego con un batazo. Estas son sus reflexiones  para ABC de la Semana.

 

 

Una vez que Hugo Chávez  se juramente para un nuevo período en el mes de enero es previsible (y ya se anuncia el modelo del poder comunal)  que se radicalice su revolución y aunque todavía hay sectores que parecen desconocerlo está claro que marchamos hacía un modelo distinto al sistema democrático.

 

Tienes razón, no solamente con relación a la experiencia venezolana sino que estamos en presencia de un régimen que va en dirección radicalmente contraria a los principios y valores del régimen democrático.  Bien sea Venezuela, Estados Unidos, España, Francia o algún país de África, donde quiera que exista un régimen democrático, éste se sustenta en los principios de respeto a la dignidad de la persona humana, el pluralismo, la alternancia en el poder y es radicalmente distinto a este intento socialista “comunistoide” que nos conduce hacia el totalitarismo, es decir, al control total del poder y de espacios sociales.

 

En ese camino el régimen ha avanzado mucho.

 

Por supuesto, ya existe un control de todos los factores de poder y existen cada vez menos espacios para el sector privado. Más que imponer una política de esa naturaleza desde el punto de vista teórico, se trata de destruir todo lo existente, las instituciones, desconocer la Constitución Nacional, el orden jurídico vigente y lamentablemente en ese proceso estamos; y recientemente conocimos unos resultados que reeligieron a Chávez.

 

Resultados que para algunos están “bajo sospecha”.

 

Así es, pero lo que nos preocupa es que esos factores de sospecha y de duda con relación a los resultados de octubre no han sido modificados, no han sido corregidos y se proyectan para las elecciones de gobernadores y alcaldes de diciembre. Pero para mí y creo que para muchos la gran preocupación de fondo es lo que se llama el “ciudadano común”; el hombre de carne y hueso, el que no vive de los partidos, ni de la política, ni de los gobiernos, ni de las oposiciones. Es el ciudadano común, el que vive de su trabajo, de su esfuerzo personal para levantar a su familia  y educar a sus hijos que se encuentra indefenso en un sistema como este. O se pliega al Gobierno porque está chantajeado por el soborno sistemático que le pueden poner el nombre de “misiones” o el nombre que quieran, pero todos sabemos de lo que se trata: o se coloca en una actitud opositora que le cierre las puertas para poder crecer y desarrollarse. Es aquí donde la dirigencia política tendría que intervenir con mayor firmeza y con mayor claridad señalando que lo importante es que cada quien pueda ser dueño de su propio destino.

 

Pareciera que el concepto de las misiones ha funcionado electoralmente.

 

Los venezolanos no tienen vocación de limosneros, incluso los que son beneficiarios de las misiones lo que quieren es salir de la pobreza y las misiones son un camino para mantener a los pobres, para que sobrevivan, pero no para que se movilicen socialmente hacia arriba.

 

Todo ello demuestra aunque mucha gente lo dude que vamos a llegar a una versión del comunismo, pero no una reproducción del comunismo de la Unión Soviética de Stalin, de las masacres de campesinos o el paredón en Cuba. La historia no se puede reproducir como copia fotostática, pero hoy en Venezuela estaríamos en el camino del neocomunismo en el cual hay espacio para ciertas libertades y un intenso ejercicio electoral.

 

Si, pero además no se oculta cuando hablan del socialismo del siglo XXI. No olvides que ningún país se llamó comunista. La Unión Soviética era la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas y el comunismo alemán se llamó República Democrática Alemana. Pero siempre la expresión socialista va marcando la tendencia y el camino hacia el comunismo. Pero estoy de acuerdo contigo en que la historia no se detiene, que la sociedad va evolucionado y la forma tradicional del comunismo ya no tendrían vigencia para su aplicación, lo cual no significa que los efectos del neocomunismo no sean igualmente perversos para ese ciudadano común. 

 

Alvarez Paz: “Un reto: mejor calidad de la educación”

UN MENSAJE DÉBIL

 

Hace unos años Fidel Castro ante una pregunta de una periodista venezolana  contestó que esa definición de socialismo era simplemente comunismo.

 

Si, claro y Raúl Castro aquí en Caracas dijo que hoy en día Venezuela y Cuba son la misma cosa y lo dijo con el tradicional acento que los jefes cubanos ponen cuando se trata de estos temas. Es una situación que la entendemos porque es demasiado evidente, porque está a la vista o nos hacemos los locos y seguimos confundiendo democracia con elecciones solamente, con la posibilidad de votar en procesos electorales cada vez con menor transparencia.

 

Cuando el país regrese a la normalidad democrática porque también este es un proceso inevitable. ¿Cuáles piensas tú que serían las tareas prioritarias para la reconstrucción del país?

 

Estaría planteada la reconstrucción institucional, pero también la reconstrucción material, moral y ética. Nuestro país está muy “echadito a perder”, vemos muchas desviaciones, se ha debilitado la calidad del mensaje político  o éste se ha pragmatizado demasiado. Generalmente no va dirigido a la gente a satisfacer las necesidades de ese ciudadano común. Para la reconstrucción institucional no hay que inventar la pólvora. Existen principios y valores que están claramente definidos y que tienen que orientar las políticas a desarrollarse. A mi me preocupa mucho más el ver, porque eso demuestra las dificultades que vamos a enfrentar para el futuro, como nuestro país está a la cola de los países de América Latina y de muchos países del mundo en materia de calidad educacional, de calidad de los alumnos y calidad de los profesores, y con bajos porcentajes de aprovechamiento. Y cuando hablo esto me refiero tanto al sector público como al sector privado, estamos quedando muy mal desde esa perspectiva y para mí el esfuerzo mayor en los próximos años tendrá que centrarse en la calidad de la educación.

 

En las tareas para la reconstrucción democrática está la necesidad de rescatar el proceso de descentralización y todo lo que él supuso a lo largo de 1989-98. Aunque se trató un poco tiempo fue un paso importantísimo para el país.

 

Muy importante, muy trascendente, aunque después de 1993 se trató de aguantar ese proceso y los avances siguientes fueron mínimos. Sin embargo cuando uno recorre  el mundo físicamente o bien por el estudio o  el conocimiento de las cosas más me convenzo de la necesidad que tiene Venezuela de convertirse en un país verdaderamente federal, con estados autónomos y municipalizando la vida pública, es decir que el municipio sea el centro de toda la acción con las respectivas parroquias que existían y que ahora están despareciendo, con las juntas parroquiales y otras instancias del desarrollo de la zona geográfica que le corresponde gobernar.

 

Fuiste gobernador reelecto del estado Zulia. ¿Cuál es tu experiencia del proceso de descentralización?

 

Te pongo como ejemplo el caso del estado Zulia  que tiene una tremenda potencialidad de desarrollo y de crecimiento económico no dependiente del gobierno nacional. Si el Zulia tuviera las manos libres para traer inversiones y desarrollara sus propios programas ajustados a la región cada día dependería menos del Situado Constitucional. Un Situado que podría destinarse a cosas de verdadera asistencia social, pero no dependiendo todo de los que el gobierno te pueda o te quiera dar y mucho menos administrándolo de una manera caprichosa como se administra en este momento.

 

EL IVA EN LA REGIÓN

 

El Zulia además del petróleo es una fortaleza agropecuaria.

 

Correcto, poca gente sabe por ejemplo que el sector agropecuario zuliano en ganadería y cultivo frutícola mueve más dinero en la región que la industria petrolera y mueve más dinero en la región que el propio Situado Constitucional. Hay muchas cosas que se pueden hacer, por ejemplo, en todas partes del mundo el IVA es un impuesto que se queda donde se paga, los impuestos al consumo normalmente quedan donde se pagan, esa es una norma universalmente aceptada y reconocida, aquí no. Aquí lo que se recauda por este concepto al igual que el ingreso petrolero van para el gobierno central que después hace lo que le da la gana con ello  o lo devuelve en la forma que lo hemos visto ahora y de lo cual se quejan todos los gobernadores, los chavistas y los no chavistas. Son deformaciones que podrían corregirse y ello no es complicado, que son primarios y que todos tienen soluciones que pueden ser eficientes y rápidas.

 

En la situación actual estos problemas se complican y se agravan demasiado entre otras cosas por ineficiencia del equipo de gobierno.

 

Claro, lo fundamental es tener el coraje para romper radicalmente con los vicios, con las deformaciones y las corruptelas que nos llevaron a un estado que permitió que se colara Chávez en el 98 y que ha facilitado luego que el proyecto chavista y su ineficiencia los agravaran hasta extremos verdaderamente indignantes.

 

Está el tema internacional. En esta materia Chávez ha colocado a Venezuela por primera vez en su historia en la órbita de la guerra y una guerra además lejana  que no tiene nada que ver con los países latinoamericanos y que tiende a complicarse en el Medio Oriente con la amenaza nuclear de Irán.

 

A mi no me gusta hablar en términos de “buenos” y “malos”, pero te diría que lo malo es que efectivamente en este caso Chávez nos ha ubicado en el escenario al lado de los “malos” en el sentido de que son países que no tienen identidad ideológica con nosotros frente a otros que por ejemplo en el caso de Israel donde nosotros tenemos profundas raíces judeo-cristianas que alimentan nuestra nacionalidad y la del mundo occidental. Entonces ello ciertamente es muy preocupante como lo es esta alianza o sociedad con el fidelismo que no sabemos hasta dónde nos puede llevar. Por otra parte tenemos muchas amenazas, tenemos el problema del narcotráfico que ya nos proyecta en el mundo para muchas agencias especializadas como un Narcoestado, es decir donde el consumo y el tráfico de drogas crecen y los depósitos de almacenamiento de ella se multiplican aceleradamente. Todo esto de forma impune a los ojos del gobierno porque están todos los informes de las agencias especializas que señalan la falta de colaboración de Venezuela en la lucha contra este flagelo mundial.  

 

Desde muy joven asumiste altas responsabilidades en el seno de COPEI y también en cargos públicos como parlamentario, gobernador, candidato presidencial y hace unos años promoviste Alianza Popular como un lugar de encuentro de varios factores ideológicos. Ahora después de esta recomposición del cuadro político. ¿Cuáles son tus planes personales? ¿Persistes de la militancia activa o pasas al papel de observador o analista?  ¿Cómo te sientes en esta Venezuela tan distinta en la que te correspondió ejercer importantes responsabilidades?

 

En cuanto a esas cosas que dices de lo que hemos hecho y las posiciones que hemos ocupado hay una que quiero resaltar, que fue el comienzo de todo esto, la década de los sesenta, sobre todo la primera mitad de esa década donde me formé en la lucha universitaria, en la lucha abierta combatiendo pero sin dar ni pedir cuartel a actores de la izquierda socialista-comunista de aquella época. Por cierto con una gallardía y unos principios que han permitido que muchos de aquellos que combatimos ferozmente hoy seamos grandes amigos manteniendo posiciones divergentes. Ahora me siento como los peloteros veteranos de los Yankees que no están jugando regulares, pero salen a batear de emergente en el octavo, noveno inning   resolviendo el juego con un batazo. Pero al mismo tiempo están los muchachos nuevos que son los que están ocupando las posiciones regulares en el equipo.

 

 

Artículos relacionados

Top