YA BASTA DE SEMBRAR EL MIEDO

Thays Peñalver

Thays Peñalver
@thayspenalver
tpenalver@me.com

 

La próxima vez, amigo lector, que un candidato a algo le diga que viene el comunismo, respóndale: “entonces no votaré por usted, porque en el comunismo usted no existe“, esa puede ser la mejor vacuna para curarnos de ese grupito que vive de sembrar el pánico, para que usted le proporcione su “voto democrático”. Si quiere usted hacer una prueba, cuando alguien le diga que vamos a un comunismo, pregunte: “¿puede darme una copia del plan quinquenal?, ¿Ya crearon la Academia de las Ciencias?”, (apelen a Wikipedia) y verá cómo su interlocutor se queda desencajado y sin argumentos, porque si no te puede meter miedo ¿de qué sirve? Ante el “es que van a colectivizar el campo” respóndale: “¿van a sacar a la gente de la ciudad en camiones?, Porque en el campo no queda nadie o algo mejor “pana, ¿tú crees que van a llevar a 20 millones de venezolanos a cortar caña y tener una cuota? Porque Chávez no duraría 15 minutos en el poder si pone a machetear a su gente.

Para los que digan “sabías que Fidel ya ha planificado todo lo malo que viene”, piense con calma y suéltele: “¿tu crees que Fidel pueda planificar levantarse para ir al baño?”. Y cuando le hablen de “la comuna”, dígales que ese proyecto es viejo, que ya lleva 12 años de financiamiento y que es relanzado cada vez que Chávez se molesta con los suyos.

Debemos parar la siembra de terror a cambio de votos, necesitamos comenzar a hacer oposición política en serio. Que no nos asuste a nosotros sino al adversario, advirtiéndole que no le permitirá lograr sus objetivos, es decir a dejar atrás el “antichavismo” para ser sencillamente opositores. Antes de que pegue el grito en el cielo, permítame que se lo explique. Si quiere salir de Chávez no se convierta en antichavista, porque Chávez y el antichavismo se necesitan para sobrevivir. 

Les doy un ejemplo, Fidel Castro en el Palacio de la Moncloa en España (quedó grabado) cuando una mayoría de presidentes europeos se pronunciaron para levantar el bloqueo a Cuba, éste dijo que no podía permitirlo porque “necesita el bloqueo para esta generación y para la próxima” (Aznar, 2003). Para Chirac y para Aznar fue tremendo porque entendieron que el “criminal bloqueo” no era un problema de Estado, sino una necesidad de Estado. Para los europeos era vital levantarlo y para Castro era vital que aquello no sucediera. De la misma manera para ciertos sectores muy radicales anticastristas el bloqueo es una necesidad, porque la gran paradoja de esos sectores es que necesitan a Castro, porque gracias a él han alcanzado su poder en Estados Unidos

De esa manera entienda usted la paradoja, ¿qué pasaría a determinados factores políticos en Estados Unidos si mañana Cuba es libre?, de la noche a la mañana una mayoría abrumadora estaría feliz y un pequeño pero poderoso sector político quedaría sin poder, trato especial y sobre todo sin influencia política. Porque el enemigo es sencillamente el factor cohesionador. Así es pues que para Fidel Castro el bloqueo es una necesidad, tanto como lo es para sus archienemigos.

Esto ocurre también en Colombia donde la guerrilla y la antiguerrilla conservadora se necesitan mutuamente para sobrevivir. Hoy la guerrilla es el factor cohesionador de la sociedad, sin ella Colombia sencillamente será otra y para los ultraconservadores sería difícil mantener el poder político.

Y así llegamos a nuestra realidad. ¿Necesitamos un nuevo Estado?, ¿Un profundo y moderno cambio social y político en Venezuela? Sin duda que sí y sobre todo una Venezuela donde quepamos todos sin exclusiones, donde prive la responsabilidad social. En ese caso, debemos excluirnos de los extremos minoritarios que han pretendido llevarnos por la vía de la confrontación y que se necesitan mutuamente para conservarse en el poder. Por eso han pasado otros 14 años y aún estamos en la cuarta República, nos gobiernan por un lado la minoría heredera de quienes firmaron el Pacto de Punto Fijo, pero que no supieron darle continuidad a los inmensos logros y por otro los herederos de la minoría que no quiso firmarlo y que tampoco saben cómo encaminar a Venezuela, así de simple. Por eso el modelo político actual en nada difiere al modelo de los vicios y problemas de los últimos 20 años de democracia o los ha profundizado y en la medida en que opte por ser “anti-un-lado” se colocará como adversario de la minoría de enfrente. Saque a Chávez de la ecuación de los problemas y podremos resolverlos, porque mientras se siga pensando que al que hay que sacar es a Chávez para resolverlos, ni se irá, ni se resolverán, porque estará apoyando a los que necesitan que Chávez continúe para fortalecerse en ambos lados.

Entendamos pues que el castrismo y el anticastrismo, la guerrilla y la antiguerrilla conservadora o el chavismo y el antichavismo son extremos condenados a desaparecer, pero ambos sobreviven a punta de sembrar el miedo. ¡Basta ya!, vamos a sembrarles el pánico a ellos abriéndonos  paso entre ambos. 

 

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