A MARIA CORINA SOBRE EL COMUNISMO

Thays Peñalver

Thays Peñalver
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

Ya que a mi representante parlamentaria María Corina Machado le han hecho llegar algunos comentarios desde una perspectiva liberal sobre el comunismo, le hago llegar públicamente y con el mayor respeto, mis comentarios desde la izquierda. Lo que está pasando es en extremo peligroso. Comienzo pues la explicación sobre ese peligro que estamos corriendo con las “valientes posturas” de quienes exclaman que “viene el comunismo”.

 

María Corina Machado

El manifiesto comunista, quizás uno de los tratados más impresionantes de la historia moderna tiene unas 19 páginas. No lo leyeron los trabajadores a los que le dice textualmente que se acabaron los salarios, ni los proletarios a los que les dice que “en efecto aspiramos a ver abolidas la personalidad, la independencia y la libertad” (en especial la de comprar y vender), ni mucho menos los pobres a los que llama “esa andrajosa putrefacción” porque sencillamente no sabían leer, ni escribir. Mucho menos a los propietarios porque seguramente se habrían detenido en la parte que dice: “nos reprocháis, querer abolir vuestra propiedad. Pues sí, a eso es a lo que aspiramos”.

 

Lo que sí leyó todo el mundo y se lo voy a transcribir a un lenguaje más moderno y adaptado a nuestra realidad (para que les caiga la monedita) fue algo así: ‘un espectro se cierne sobre Venezuela, el espectro del comunismo, contra ese espectro se han conjurado, en Santa Jauría la oposición junto a los corruptos de la 4ta República (observe la premeditación), los que se robaron tus reales, las amas de casa que maltratan a sus empleadas, los gerentes que maltratan a los obreros, junto con los ricachones y las policías (pantaneros) que enviaron a los barrios para maltratarte’, ese primer párrafo, propio de una mente en extremo maquiavélica, es considerado como la gran trampa comunista. Después de esto, el resto del manifiesto fue irrelevante, porque por defecto, hizo que todo el que no fuera de esa “jauría” se autodefiniera como revolucionario.

Fulgencio Batista

Bastó y sobró que la oposición saliera en los medios de comunicación de la época denunciando que “viene el comunismo” para confirmar el manifiesto, luego saldrían los viejos partidos políticos que confirmaron las malas juntas, los ricachones y sus “pantaneros” (policías), los gerentes maltratadores y quien el pueblo pensaba que había robado su dinero, para que el comunismo se fortaleciera en las mentes de quienes ni siquiera sabían, qué carrizo era el comunismo. La trampa propagandística se había consumado y no hizo falta ni un volante, porque el odio y el resentimiento creado contra la “Jauría” fue el detonador de la revolución. Fue la oposición la que se montó sola, inconsciente de su propio destino, en el cadalso y la única que hizo lo impensable: “propaganda a su enemigo, el comunismo”.

Piense bien esto, imagínese a una patrona diciéndole a su empleada que Chávez trae el comunismo, imagínese a un grupo percibido como ricachones, a los gerentes en las fábricas, a los partidos políticos de la 4ta. República, a figuras que mucha gente tacha de responsables de sus males. Ahora imagínese que a quien se lo dicen no tiene ni idea de qué es aquello, tiene primaria aprobada, no ha leído jamás de historia, ni le interesa. Ahora imagínese que esa persona está resentida contra su empleadora, que el obrero ve en su jefe a un abusador, que la propaganda contra la 4ta. República hizo que los odien, imagínese a los sifrinos con sus motos frente a miles con motos chinas, esos que envidian lo que el otro tiene, al mediocre que odia al exitoso, a los que durante muchos años les sembraron el resentimiento. Ahora imagine la escena final, a todos los que esta persona le tiene rabia, en un inmenso coro mediático y masivo llenos de pánico exclamando que viene el comunismo. Esa fue LA TRAMPA perfecta, en la que cayeron decenas de sociedades que terminaron arrodilladas.

Es por eso por lo que, si creemos que Chávez es la encarnación del comunismo, y que nos está conduciendo a la trampa comunista cubana, con todo mi respeto hacia los liberales, jamás deberíamos correr el mismo destino de los liberales. Bastaría ver el ánimo existente en la Cuba de 1958 cuando Fidel entró a La Habana y la gente, ignorante de sus destinos, le entregaban sus bebes a la revolución. Fidel jamás hizo propaganda, jamás lanzó volantes hablando de comunismo porque de hecho, (como Chávez), lo negó siempre. El que lanzó volantes, el que le hizo propaganda al comunismo fue Batista, fueron los dueños de las fábricas, los dueños de los Night Clubs, los dueños de los machetes, los partidos tradicionales a quienes los cubanos señalaban como corruptos, el mensaje se multiplicó en los medios de comunicación cubanos que cayeron en la trampa maquiavélica y al hacerlo, lo que hicieron fue que el odio y el resentimiento se sumaran a la revolución. Busquemos necesariamente otra forma de enfrentar “la urgencia” sea esta verdadera o no. Mientras tanto se los repito y por última vez, ¡No caigan en esa trampa, que no viene el comunismo!

 

 

 

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