Afiuni también vivirá

 

Yon Goicoechea

Yon Goicoechea
@yongoicoechea 

A usted, María Afiuni, también la espera la vida y la libertad…

 

No hay un venezolano bueno, opositor o chavista, al que no lo haya movido la historia de Afiuni. Nunca nuestra política había llegado a estos fondos. Aun en los regímenes más crueles, la tortura sexual contra mujeres estaba excluida de la muy amplia gama de perversiones que aplicaron nuestros dictadores.

Y mire que hubo desgracias durante el gobierno de Pérez Jiménez, por ejemplo, la Dra. Isabel Carmona, presidenta de AD, sufrió el peor de los maltratos. Presa y con su marido también preso, quiso el destino que pariera su tercer hijo tras las rejas. Debió ser terrible lo que vivió, debió tener miedo y rabia, y soledad, pero no sufrió una tortura sexual. Lo de la Juez es otra cosa, es aún más humillante.

Lo que hicieron a Afiuni se parece a lo de Luisa Cáceres de Arismendi, la mujer más valiente que se ha parado bajo nuestro cielo. Durante la Guerra de Independencia, fue apresada y torturada para que delatara a su marido, el Gral. Juan B. Arismendi. Luego de asesinar a su padre, la encerraron en el Fuerte de Santa Rosa (La Asunción), luego en el Fuerte San Carlos (Pampatar), después en La Guaira y finalmente en España. En Santa Rosa fue abusada por soldados españoles y dio a luz a un hijo, que murió durante un oscuro parto, en aquella celda sin luz ni aire, que todos los venezolanos deberíamos visitar alguna vez. Cuentan los niños cantores de historias de Margarita, que Cáceres jamás vendió su causa, nunca habló.

Isabel Carmona salió de la cárcel y tuvo una vida exitosa, sobrevivió. Hace poco más de un año tuve el honor de entrevistarla en mi programa de RCR, fue un encuentro con la historia. En cuanto a Luisa Cáceres, vivió mucho y cuentan que fue feliz. Tuvo once hijos y murió de vieja en Caracas.

El Fortín de Santa Rosa es y será siempre suyo y de las mujeres bravas de Venezuela. A usted, María Afiuni, también la espera la vida y la libertad, algún día se parará sonriente en Santa Rosa, en frente de ese mar y con el viento en la cara.

 

 

 

 

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