HABLEMOS DE KAFKA

Américo Martin

Desde la cima del Ávila
Américo Martín
Amermart@yahoo.com
@AmericoMartin

 

En sus absurdos comentarios contra la oposición los aspirantes a la sucesión, Diosdado y Maduro, compiten a ver cuál de los dos llega más lejos en los insultos que prodigan. Creo que si el presidente Chávez no estuviera clavado hasta la obsesión en la mente de estos ansiosos líderes del oficialismo, serían algo más flexibles, más equilibrados y menos previsibles. En la oposición se miran perplejos las caras frente a las invectivas de estos rivales que le disparan desde la cintura, sin causa que lo explique.

Nicolás Maduro

Si a alguien ha enloquecido el presidente es a sus seguidores, y por encima de todos a aquellos que hacen cálculos con la sucesión. Lo cierto es que Cabello y Maduro son los más furiosos en la demencial competencia. La oposición es apenas el pretexto, los verdaderos objetivos a vencer son el primero para el segundo, y el segundo para el primero.

¿Por qué precisamente ahora es cuando se desbordan las aguas en el partido de gobierno? El más cándido de los observadores descubrirá que eso tiene relación con el estado de salud del presidente, respecto del cual nadie en la alternativa democrática sabe nada, razón por la cual durante meses no ha emanado de ella ni el más leve comentario que pudiera interpretarse como siniestro o simplemente irrespetuoso. Sólo se sabe lo declarado por el gobierno y convengamos que sus explicaciones son extrañamente confusas.

Por ejemplo, el propio mandatario proclamó durante la campaña su definitiva curación y para confirmarlo se dio a saltar en la tarima y a cantar ruidosamente. ¿Cómo reaccionó la oposición? Como debía ser. Aceptó la palabra presidencial  y no volvió a mencionar el asunto, hasta que el gobierno sin más  anunció su viaje a La Habana con el fin de “seguir su tratamiento”. ¿No y que…?

Obviamente líderes democráticos se sintieron obligados a pedir informes  sobre el caso pues tratándose del presidente su suerte nos afecta a todos, a lo que Diosdado y Maduro se libraron a vomitar improperios que más bien deberían dirigirse a ellos mismos por mentirosos y malhablados.

No sé si los movimientos circenses de la élite del PSUV le agradarán a Chávez. Tiendo a creer que deben causarle disgusto porque mientras más explican más confunden y mientras más insultan sin motivo, más sospechosos se tornan

Entre otras cosas para hablar de colaboradores que más valiera no tener escribió Franz Kafka una de sus extraordinarias novelas inconclusas. Un modesto agrimensor  se esfuerza infructuosamente en entrar al Castillo desde donde lo han contratado, pero pese a sus reiterados intentos no avanza nada. No le queda sino esperar que los habitantes de las interioridades más profundas  le proporcionen pistas  de acceso y le impongan de sus obligaciones contractuales.

Diosdado Cabello

De repente, dos truculentos personajes vienen a verlo, misteriosamente enviados por la secreta burocracia. Le dicen que son sus ayudantes y en efecto tratan de colaborar pero en forma tan descocada que lo sepultan. Están de su lado, y eso es lo peor. El desconcertado agrimensor quiere y no puede librarse de aquellos dementes y con ello añade otro problema al que ya tenía. Círculos concéntricos en un incesante alejarse de la meta.

Al ver los movimientos de Maduro y Diosdado he pensado en los colaboradores del agrimensor. Nadie puede dudar de su deseo de ayudar al presidente pero mientras más se prodigan a su favor más lo perjudican.

Pareciera que hemos vuelto a los orígenes, a lo elemental, a encontrar en las esferas del poder alguien, con alguna capacidad de decisión, con quien se pueda hablar sin que sus ojos se extravíen por temor a secretas conspiraciones en las cuales por fuerza deben estar el Pentágono y los archimillonarios yanquis de “Uol Street”

Ni en la guerra fría chino-estadounidense, cuando el Gran Timonel peroraba acerca del “inevitable” choque nuclear y de los imperialismos yanqui y soviético, Mao y los presidentes norteamericanos cerraron su canal directo de conversación. En los peores momentos de tensión entre Fidel y Estados Unidos, se mantuvo una conexión que propiciaba relaciones entre altos jefes militares de ambos países ubicados  todos en la provincia de Guantánamo. No se hablaba oficialmente de eso, hasta que Raúl Castro lo hizo público para demostrar que podían guardarse relaciones provechosas entre dos países no amigos, incluso en el supremo orden militar.

Sólo esta gente de aquí, plagada de colaboradores kafkianos, no habla con la oposición ni siquiera para considerar asuntos de interés nacional que beneficien a todos. Tiendo a creer que la aguda paranoia que los envuelve proviene de y a su vez alimenta la inclinación cada vez más militarista del gobierno del presidente Chávez.

Se desgañitan vomitando provocaciones tal vez para que no se hable de fastidiosos diálogos que superen el cisma atravesado entre la oposición y el régimen y edificado por la extraña estrategia del bloque político que nos gobierna.

A diez años de los hechos, siguen gritando juramentos contra el golpe del 11 de abril sin mencionar por supuesto al general que lo condujo, Lucas Rincón. En todos sus actos la oposición ha mantenido una diáfana conducta democrática, mientras en la otra acera siguen con la lata de los golpes e inminentes desembarcos de marines.

No desean el diálogo, no quieren la paz. No conocen otra razón que la fuerza. Para que esa mezcla de locura y circo pase a la historia, hay que votar el 16 de diciembre. Aunque se desgañiten los kafkianos la orden del día es valerse del sufragio para ponerle la mano en el pecho a la autocracia.

 

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Un Comentario;

  1. Johnny Peña said:

    Muy bueno el artículo señor Martín. Me atrevo a opinar al respecto y agregar que toda la perorata contra la oposición que ambos personajes disparan no es contra la oposición al gobierno sino contra la oposición que ellos se hacen dentro del gobierno. No puedo entender las amenazas que hace Diosdado cuando afirma que hay un pueblo en la calle dispuesto a defender la revolución. Si apenas el CNE dio los resultados del 7-O la unidad democrática agarró sus dirigentes y se arrinconó, me pregunto ¿contra quién va a defender la revolución el pueblo de Diosdado? y ¿A quién se refiere Maduro cuando llora frente a las cámaras diciendo que hay gente alegre y suspirando por la mala salud del comandante? si la unidad democrática o la mayoría de quienes hacemos oposición al gobierno dudamos de tal enfermedad. Creo sinceramente que es un diálogo dramático y público para lo interno de la revolución.

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