La debacle

 

Pedro E. Piñate B.
ppinate@gmail.com 

 

Es la economía la que ordena acabar con la manguangua y la regaladera.

Sorprende pero no engaña, que el ministro más responsable del derroche gubernamental, diga ahora que “el gratis se acabó y el regalado se tiene que acabar”. Ante la debacle en perspectiva, si no lo decía él, lavándose las manos como Pilatos, lo diría cualquier otro de sus colegas también por su jefe mandado. Y es que de tanto desorden fiscal, gastos improductivos, endeudamientos alegres, regaladera a otros países y corrupción, la debacle es de esperarse. Lo único que falta es que un organismo multilateral revise las cuentas de la “Bolivarian Republic of Venezuela”, y le ponga fecha a la debacle. Algo que probablemente hicieron los chinos, antes de financiar el ya dilapidado empréstito pagadero con petróleo a precio de regalo.

Al respecto es de saber que ningún gobernante puede vaciar las arcas de país alguno, sin pagar políticamente por los daños causados. La economía hace que los malos gobiernos terminen junto con sus desmanes, más pronto de lo que ellos piensan.

Mientras en Venezuela, lo electoral ocupa la prioridad existencial de gobierno y oposición por igual, y se sigue relegando a la economía como si ante tantos desaciertos, no fuera ella a imponer sus principios y leyes. De allí que haciendo enfrentar a todos la dura realidad, es la economía que ordena acabar con la manguangua y la regaladera que tanto ha practicado irresponsablemente este gobierno. Nada extraño, pues los malos gobernantes suelen ser pésimos administradores. Algo que los pueblos, que seducen y engañan, descubren tarde cuando el daño económico está hecho. Por eso la Historia Universal enseña que los gobiernos y pueblos que ignoran la economía, siempre terminan en la debacle. ¿Se acuerdan de Roma?

 

 

 

 
Top