TRIUNFO A LA VISTA

JESÚS HERAS – 

La campaña se inició con una clara ventaja para el oficialismo. Impulsados por el aura triunfadora del Presidente, en las encuestas todos sus candidatos aparecían adelante.  A ello contribuía una marcada tendencia a la abstención en los segmentos medios de la población, afectados emocionalmente por la derrota de Henrique Capriles, quien creyéndosele ganador, no pudo resistir el embate final de la maquinaria chavista.

En un mundo en el que las encuestas se utilizan más para hacer campaña que para medir opinión, los números iniciales fueron profusamente divulgados por fuentes oficiales para sembrar la idea de la invencibilidad del chavismo en elecciones – las del 16 de diciembre- calculadamente programadas para efectuarse en una fecha en la que muchísimas familias, afectas a la oposición, viajan a rencontrarse con sus familiares.

El reto era realmente duro para los opositores. Un ejemplo emblemático fue Carabobo. Su gobernador, el carismático Pollo, luego de liderar las encuestas por amplio margen antes de las elecciones presidenciales, tuvo que comenzar de atrás frente a un militar retirado muy poco conocido. Sin embargo, su suerte ha cambiado.

Mientras el candidato oficial se ha refugiado en afiches y jamás se ha dejado ver por la prensa, el Pollo ha continuado su intensa rutina diaria de recorrer los barrios populares “donde hay chavista polleros como arroz”, visitando a los más necesitados, mientras la estrategia de su equipo de vincular, con pruebas en mano, al candidato oficial con los intereses y negocios del ex gobernador Luis Felipe Acosta Carlez, figura despreciada en la región, le ha dado visibles frutos.

También ha militado en su favor la recuperación anímica de la clase media. Salvo aisladas manifestaciones, el mundo académico y cultural, los gremios profesionales, empresarios y sindicatos, padres y representantes, las mujeres, los estudiantes, y la sociedad civil en general, unos tras otros, se han manifestado públicamente en su favor.

Sintomático de ese ascenso fue esta semana el que su archirrival opositor, el alcalde de San Diego, Enzo Scarano, se sumara a su candidatura, como antes lo había hecho otro connotado detractor, el otrora Senador Rafael Enrique Casal.

Y mientras del lado opositor, la unidad se ha ido consolidando, el bando oficialista luce en desbandada. La imposición a dedo del Mayor Ameliach no cayó nada bien en un chavismo civil que hubiera preferido la candidatura del alcalde Rafael Lacava, mientras la visible presencia de Acosta Carlez ha provocado repulsa incluso en los predios militares afectos al Presidente.

A diez días de la elección, es tan grave la situación en el comando oficialista, que sus partidarios han recurrido a la publicación de antiguas encuestas, aquellas realizadas inmediatamente después del triunfo del Presidente que le daban una ingente ventaja, en un intento por desalentar la creciente ola que impulsa la candidatura del Pollo, anunciando un triunfo que al escribir estas líneas luce inevitable. 

 
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