LO GRAVE DEL REPOSO DE CHAVEZ

EL MENSAJE PRESIDENCIAL

Las expectativas sobre la salud de Hugo Chávez y sus consecuencias, expresadas, desde distintos ángulos, por dos distinguidos analista. Luego vino el dramático mensaje, y el país conoció el nombre de su sucesor.

 

Thays Peñalver

Thays Peñalver

Thays Peñalver

tpenalver@me.com

 

@thayspenalver

 

 

Lo que está sucediendo es bastante grave pues no se trata de especulaciones. Chávez nos ha mantenido informados mejor que las propias fuentes periodísticas y ya se puede ver, pero no hablar de lo que viene a continuación. En apenas 11 meses, tres operaciones, todos los ciclos de quimioterapia y todas las sesiones de radioterapia admisibles para un humano las hemos vivido a su lado. En los primeros 340 días pasó casi el 60% de estos de reposo u hospitalizado y 80 días en Cuba. Hizo una campaña electoral prácticamente sentado desde Miraflores en la que de 90 días, 45 sencillamente no fue “Titulares” y si contamos los actos oficiales, el 60% de la campaña no la hizo. El “hombre noticia, no fue noticia”. Y esto es muy, pero muy grave.

 

303 Avion_ChavezAntes de explicarlo, hagamos un repaso, porque desde el primer desvanecimiento, vivimos en un Reality Show y es importante para entender la verdadera gravedad. De allí lo vimos en muletas, lo oímos con sus dolores intensos y luego vino la parálisis en las extremidades. Más tarde otro desvanecimiento, intervención quirúrgica por el absceso pélvico, una segunda operación para extraerle un tumor de unos 20 centímetros en el vientre que no era de colon, estómago, ni próstata y que lo impresionó. Pero eso no es lo grave.

 

Escuchamos de su boca la pregunta a sus médicos. Lo que todo paciente en esas condiciones preguntan aterrorizados y estos le contestaron que por su psiquis “sería mejor que no se enterara de todo” que “en algunas partes le dicen a los pacientes que le quedan dos o tres meses de vida, a veces se equivocan”, supimos que al conocer la situación hizo lo más humano, mientras nos dejó boquiabiertos su hermano, que a su lado, exclamó que habría que tomar las armas para concluir la revolución. Vendrían pues todos los ciclos de quimioterapia que puede aguantar un ser humano y que la enfermedad siguió su curso inalterado encontrándole otra lesión. Un tumor de dos centímetros apenas dos meses después de su último chequeo en el que nos dijo que “no hay vestigios de presencia maligna alguna”. Y aunque esto sea muy grave para el paciente, eso no es lo grave.

 

Luego lo veríamos furioso con los suyos cuando, aún en reposo, se destapó la “tángana sucesoral” y todos, absolutamente todos los que declararon, han sido apartados no solo de la línea de sucesión, sino del poder central. Todos, incluidos los militares que hablaron, fueron expulsados de sus cargos y se van por años a los cuarteles de invierno (llámese a ponerse el casco en gobernaciones poco relevantes). Pero eso no es tan siquiera lo grave.

 

Una tercera operación en apenas 6 meses para extraer el tumor y de nuevo un tratamiento del máximo de radioterapia, todo en menos de un año. De marzo a mayo viajó otras 5 veces para las 6 sesiones de radioterapia. El 15 de mayo nos dijo que tuvo que suspender sus obligaciones por reposo por una gripe, en junio debió hacer lo propio por cinco días y comenzó una campaña que no fue. Porque pese al esfuerzo titánico, su ausencia en 42 días de la campaña y varias gripes intermedias después, el hombre terminaría en Cuba nada menos que para oxigenoterapia hiperbárica, que tampoco es un secreto que se usa por “las complicaciones crónicas derivadas de la radioterapia”. Pero nada de eso es lo verdaderamente grave.

 

De estos 18 meses, cerca de 10 meses el Presidente dejó de dar noticias, para ser la noticia. No es lo más grave que este país pueda ser gobernado en remoto o sencillamente no ser gobernado y punto, lo que es grave, es que luego de casi 300 días de ausencia, de no ser noticia, de no pelear, de no insultar a nadie, de no expropiar y de no amenazar, Venezuela está creciendo económicamente al ritmo de China y la inflación prácticamente esté a niveles históricos (BCV).

 

Lo grave es que no entiendan que esa precaria estabilidad que ha dado ese mutis presidencial por el reposo lograra, desde la fecha de su operación, hasta que reapareció en la campaña, una inflación nunca antes vista en el país y que pudo terminar este año en un solo dígito si hubiera aprendido esa valiosa lección. Callado y sin hacer nada, hubiera obrado un milagro económico histórico.

 

Lo grave es que no entienda que al quedarse callado, no pelear, ni amenazar ocurrió ese milagro económico y el país entró en una nueva “racha de crecimiento”. Una nación que sin las amenazas y los insultos ha logrado “7 trimestres consecutivos de crecimiento” (Merentes 17/08) “superior a la estimada” (AVN 17/08) o “Superior al promedio de los primeros años” (Giordani 20/11). Lo grave de estos cientos de días de reposo es que sin las amenazas y sin los insultos estemos mucho mejor y que eso no les entre en la cabeza, pretendiendo llegar “oxigenado” a continuar con ese resentimiento demoledor. Lo grave no es que este país invirtiera 1 millón de millones de dólares en educarlo como político, lo gravísimo es que perdimos esos reales, porque no logró aprender.

 

 

 

 

 

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