¿Está en la buena mi candidato con Nicolás?

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

Mercuriales
Carlos Ochoa

ochocarlos@gmail.com 

 

Después de la despedida política de Chávez debido a su enfermedad nada seguirá igual, los diablos desatados en el chavismo y en la oposición, están sacando cuentas…

Existe un convencimiento de todos los factores que integran la alternativa democrática en torno a la importancia capital de acudir a votar el domingo 16 de diciembre, no sólo para mantener las gobernaciones ganadas en la anterior elección y arrebatarle al centralismo nuevos espacios que sirvan de muro de contención al autoritarismo, sino también para impedir el desmembramiento de las gobernaciones, que se intenta realizar con la implantación inconstitucional del estado comunal.

Los candidatos del centralismo que repiten, y los que aspiran a gobernar, han desarrollado una única estrategia basada en su incondicionalidad con Chávez, desde esa perspectiva su fortaleza reside en la identificación con el caudillo que proveerá los recursos a las regiones a su real gana. Pero como nada es para siempre aunque se pretenda convencernos de lo contrario, la declaración del Presidente anunciando la recurrencia de su enfermedad, y la petición que en caso de ausencia o impedimento los que lo siguen elijan a Nicolás Maduro como nuevo presidente, desmorona, disuelve, convierte en polvo cósmico como le gusta decir al presidente, la estrategia que él mismo con sus asesores cubanos diseñó para estos comicios regionales.

La pregunta obligada que tiene que hacerse el votante chavista, hasta hace pocas horas convencido que el líder de la revolución era inmortal, omnipresente y responsable por mejorar absolutamente todo en Venezuela, no importa si se vive en Tucupita, Maracaibo o Valencia es: ¿el candidato a gobernador en mi estado está en la buena con Nicolás?

Los candidatos del chavismo se quedaron sin estrategia, la orfandad política en que los coloca el anuncio del presidente, es un trance demasiado complejo que no se soluciona acentuando en lo poco que queda de campaña el carácter religioso en que se ha basado Chávez para conectar emocionalmente con sus seguidores. Una cosa es Chávez pidiendo y levantándoles el brazo a los candidatos porque él responde en Miraflores por ellos, y otra muy distinta son los candidatos que piden que voten por ellos porque es igual a votar por un Chávez ausente.

Después de la despedida política de Chávez debido a su penosa enfermedad nada seguirá igual, los diablos desatados en el chavismo y en la oposición, están sacando cuentas de la casi segura elección presidencial que deberá convocarse el año próximo aunque declaren lo contrario, asuma o no Chávez la presidencia en enero de 2013.

Y como nada está seguro, lo mejor para la oposición democrática es ratificar con el voto la defensa de la descentralización y las autonomías, que entendidas como narrativas regionales para enfrentar al centralismo autoritario, son la respuesta política a la crisis de los servicios públicos y en general al estado de abandono de las regiones en que el estado central mantiene a Venezuela.

 Lo mejor que les puede pasar a los votantes de la oposición a diferencia de los chavistas en las regionales,  es no tener que hacerse la pregunta del momento, de si se está o no en la buena con el sucesor, o quien quiera que resulte candidato en el chavismo para la elección presidencial que se avizora en el horizonte cercano.

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa

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