VENEZUELA SE DESPRENDERA

Henrique Salas-Römer

Henrique Salas-Römer

Henrique Salas Römer

Es trágica la epopeya de Chávez, un muchacho barinés que, impulsado por un sueño imposible,  terminó sometiendo a su país a un imperio inexistente y voraz. Fue engañado o el mismo se engañó. Atándose a los intereses de Fidel, entregó nuestra soberanía y ahora le ha tocado entregar su vida como precio a una ilusión.

Tal como ocurre en el espacio sideral, cuan satélites, las naciones giran en torno al país más poderoso. Es algo inevitable puesto que responde a la Ley Natural. Pero también existen imperios de ficción. Luchando retóricamente contra el astro más próximo y mayor, Fidel construyó un enorme imperio emocional.  Y a ese imperio, el muchacho de Sabaneta ató el carruaje de su pueblo, convirtiendo a Venezuela en satélite de una nación, hecha imperio, infinitamente más pequeña que la nuestra.

304 hugochavezondeabanderacubanaLa naturaleza de las relaciones entre los dos países se fue transformando en la última década. Cuba se hizo más poderosa en Venezuela y de Venezuela… mucho más dependiente. Tanto que acosada por sus propias miserias, controlar política y militarmente al país se convirtió para Castro en un problema de supervivencia. Tanto, que se hizo imprescindible que el muchacho de Sabaneta, ahora gravemente enfermo con el cáncer que en sus entrañas tercamente avanzaba, retuviera a toda costa el poder.

Las recientes elecciones fueron el escenario de su inmolación. Chávez fue “medicado” en Cuba para soportar el ritmo de la campaña, manteniéndole con esteroides su estado de ánimo y su voluntad de poder. Pero el desgaste de su gobierno, aunado a la fragilidad de su cuerpo, se lo impidieron.

Claro que las maquinitas, ahora monitoreadas desde La Habana, lo dieron por ganador. Esa había sido seguramente la promesa de Fidel. Garantizarle el triunfo. Pero no fue ese, según los indicios que hemos podido recoger, el resultado real. Todo había sido planificado.

Debatir sobre esta materia es por supuesto un ejercicio inútil cuando los hechos se han consumado.  Chávez ganó. Si, oficialmente ganó… pero, per contra, no podrá ejercer más el poder.

Ya habíamos afirmado en septiembre que aun ganando no podría gobernar. Hoy, convertido el vaticinio en realidad, el dominio imperial de Cuba sobre Venezuela parece no tener solución de continuidad. Es evidente que no tiene asidero constitucional alguno la peripecia judicial que el TSJ ha ejecutado, y la fragilísima alianza fraguada en Cuba entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello es apenas un retrato parcial de una inestabilidad política que, en ausencia del verdadero líder, más  temprano que tarde estallará.

Venezuela ha sido siempre un país indómito, lo recordé por twitter hace poco. Siendo apenas una Capitanía General, se rebeló contra España. Luego hizo lo mismo, no contra Bolívar, como erróneamente se ha señalado, sino contra el gobierno de Bogotá. ¿Cuánto tiempo tardará en rebelarse contra sus nuevos pretendientes?

Probablemente poco. La nación, la nuestra, es arisca. Nunca ha aceptado tutelaje exterior. Además, Fidel, junto a Chávez, está cerrando su ciclo vital. Si los hechos o la historia pueden servirnos de guía, Venezuela pronto se desprenderá. 

 

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