PASO EL 10-E ¿Y..?

Adolfo P. Salgueiro

Adolfo P. Salgueiro

ADOLFO P. SALGUEIRO
apsalgueiro@cantv.net

 

Resulta insólito que la disyuntiva para la oposición fuera apoyar el mal mayor o el menor

 

Ya pasó el 10-E cuando se suponía iban a develarse las incertidumbres en las que se debate el momento nacional. Como era de suponer, no pasó nada salvo un golpe de Estado constitucional. ¡Una pelusa!

 

Desde el punto de vista jurídico todo “ha quedado claro” con la sentencia interpretativa que emitió el Tribunal Supremo de Justicia. No importa que los mismos magistrados que años atrás fijaron jurisprudencia en el caso del gobernador Salas Feo decidiendo que juramentarse es un acto indispensable para obtener la investidura hoy hayan sostenido lo contrario. El ropaje constitucional ha sido salvaguardado y por lo tanto, como la virginidad se ha perdido dentro de la casa es posible proclamar fuera de ella que la virtud no ha sido mancillada. Lo de Paraguay ¡ni existió!

 

Resulta insólito que la disyuntiva para la oposición fuera apoyar el mal mayor o el menor. Decantarse por Maduro era políticamente insostenible y hacerlo (la Oposición) por Diosdado -como ocurrió- al menos implicaba el reconocimiento de la ausencia del presidente electo pese a que quien la iba a cubrir fuera enemigo de la democracia y cuyo estilo pendenciero deja poco espacio para imaginar días más tranquilos.

 

Aun cuando los “hermanos siameses” del oficialismo afirmen una y otra vez que ejercen el control absoluto, es evidente que tienen grandes preocupaciones que deben atender: las decisiones inaplazables en materia económica y jurídica como así también la interacción con la comunidad internacional ante la cual les resulta necesario revestirse de legalidad y es por eso que organizaron la concentración “de masas” cuya pretensión evidente era la de sustituir el acto de juramentación requerido por la Constitución con un reconocimiento internacional que les va a hacer mucha falta en los meses por venir, especialmente cuando los “siameses” deban afrontar la necesaria separación que es lógica ante los engendros equivocados de la naturaleza y de la historia.

 

Pero… hay que ver quiénes fueron los que llegaron al susodicho encuentro: algunos compañeros ideológicos en la militancia de la izquierda (Evo y Pepe Mujica), otros como Ortega o el vicepresidente cubano que a cuenta de izquierdistas son auténticos vampiros que se alimentan de los recursos venezolanos, mas el canciller argentino Timerman -millonario él en lo personal- representando a Cristina, cuyo crecimiento patrimonial asombra a los argentinos, más la chulocracia caribeña de siempre. En cuanto a Pepe Mujica su prestigio personal y ejemplo de consecuencia política contribuyó a dar alguna seriedad a una tribuna en la que casi todos los demás resultan menos presentables. Ademas Uruguay -en un momento estelar de su economía- viene de cancelar tremenda deuda de varios cientos de millones con Venezuela por lo que no se puede deducir que vino a buscar su cheque como hacía su antecesor Tabaré Vázquez.

 

De los “pesados” y serios que suelen concurrir a estos eventos no vimos a ninguno, (Piñera, Santos, Rousseff, Humala, el príncipe de Asturias etc.). Ni siquiera el “pana” Correa quiso retratarse en fotos de dudoso beneficio. Cada quien sabrá por qué.

 

 

 

 
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