El escáner

Gustavo Linares Benzo

Gustavo Linares Benzo

 

Gustavo Linares Benzo
glinares@cjlegal.net

 

¿Aceptarán esto los venezolanos? Algún escrúpulo patriótico les quedará…

 

El documento “original” del decreto de nombramiento de Jaua como canciller está fechado en Caracas. El amanuense, copista o secretario que lo tipeó, luego de escribir las fórmulas de estilo, pasó a colocar la también fecha de estilo, seguramente transcribiéndola del modelo que tenía enfrente, cualquiera de los miles de nombramientos realizados por Chávez.

A partir de ese momento hubiese sido fascinante conectar la cabeza del escriba a uno de esos escáner que mapean el cerebro y descubren el asiento de las emociones y las reacciones ante diversos estímulos (en el Cimeq deben haber varios pagados con el IVA que se recolecta en Guarenas). Se apreciaría entonces, coloreada por los isótopos que se inyectan al paciente para apreciar las mareas cerebrales, la reacción del secretario cuando leyó en el modelo, “En el Palacio de Miraflores, en la ciudad de Caracas”. ¿Qué pasaría por su mente en ese momento? Obviamente el comandante presidente no estaba en Miraflores, sino en La Habana, según dicen aquí, porque ni yo, es decir, el secretario, lo he visto. Los palurdos venezolanos todo se lo creen.

caracas_decretoNo, no puedo asentar que está en su despacho en Venezuela. El escáner mostraría entonces una marea roja, asentada en la zona cerebral que maneja la vergüenza y el pudor, que se entrecruzaría con un visaje azul proveniente del lóbulo frontal, área de la angustia y del pánico. Tengo que consultar, pensaría el oficial, pero no hay tiempo, mañana el camarada De Vido va a Caracas por negocios y Elías tiene que firmar.

El escáner presenta ahora un relámpago verde, disparado desde la premeninge, señal de perplejidad y confusión. ¿Y si pongo en La Habana?, sería la prueba de lo que Nicolás dice, que Chávez manda desde aquí. Así hizo. Cuando leyó lo que había hecho, una neblina púrpura se desprendió de la zona límbica, signo de orgullo. Claro, el amanuense es cubano y el poder de la Cuba imperial le hizo recordar Angola.

Pero las olas púrpuras duraron poco en la pantalla del escáner. Todo el cerebro fue invadido por un efluvio amarillo, síntoma inconfundible de los instintos sociales. ¿Aceptarán esto los venezolanos? Algún escrúpulo patriótico les quedará, al menos calcularán cómo verá esto la posteridad, dentro de décadas o días.

Bueno, pondré en Caracas, sin Miraflores. Total, un decreto es sólo una formalidad. El escáner se puso negro.

 

 

 

 

Artículos relacionados

Top