“LOS LIDERAZGOS CHAVISTAS NO ESTÁN EN CONDICIONES DE SACAR ADELANTE AL PAÍS”

“Por la vía de la inteligencia se logra más que con la violencia”

“Por la vía de la inteligencia se logra más que con la violencia”

Venezuela va al garete. No veo un liderazgo capaz de interpretar lo que está pasando. Desde el 2003 el TSJ demostró estar plegado a un proyecto político más que a la Constitución, señala el abogado y luchador por los derechos humanos.

 

Macky Arenas

 

Conocido jurista y comprometido en las luchas de las organizaciones de los derechos humanos, Gonzalo Himiob Santomé considera que la reciente decisión del TSJ sobre la ausencia de Chávez, más allá de inconstitucional ha dado pie a una severa crisis política que obliga a una revisión de la estrategia opositora. Estas son sus reflexiones para los lectores del ABC de la Semana.  

 

¿Qué ha pasado aquí, institucionalmente hablando?

 

El Presidente no se presentó el día 10 de enero y era de esperar que se negaran a declarar ni ausencia temporal ni absoluta, pues quedaban amarrados a lapsos constitucionales que no se habrían podido saltar. Cuando uno sabe cómo se mueve este gobierno no hace falta tener bola de cristal para anunciar lo que harán.


¿Se consolida el TSJ como instancia de legitimación de las transgresiones del régimen?

 

Esto no es nuevo. Ya llevan en eso desde el 2003, cuando empezaron a salir las primeras decisiones sobre los sucesos de abril de año anterior. En ese momento el TSJ mostró estar plegado a un proyecto político al que poco o nada importa la Constitución y las leyes, sino su consolidación en el poder. Así que este último pronunciamiento no debe sorprender a nadie. Tal vez lo que asombra es la aberración y la irracionalidad con la que está elaborada la sentencia. Yo la leí completa, no es tan larga como decía Luisa Estela Morales; es una decisión que si bien puede sonar coherente desde el punto de vista de su hilación, parte de supuestos falsos o al menos indemostrables.


¿Como cuáles?

 

Por ejemplo, el supuesto de que Chávez sigue en pleno y cabal ejercicio de su mandato. Eso no es verdad. En todo caso, es una premisa indemostrable. ¿Cómo demostrar que el presidente ejerce sus funciones si no habla, no aparece? Ni siquiera las solicitudes que hace llegar a la Asamblea Nacional a través de Maduro las suscribe él mismo eso no tiene ni pies ni cabeza. Toman decisiones sobre la base de la falta de certezas, de hechos no comprobables. Es la irracionalidad llevada al más grave de los extremos.


¿Por qué se procede de esa manera, si con ello se descalifican?

 

Para mantener un estado de cosas que les permita seguir corriendo la arruga hasta que la verdad, que es muy terca, termine asomándose. El Presidente, más allá de que finalmente sobreviva, lo cierto es que se encuentra inhabilitado para seguir cumpliendo con sus funciones. Y, si como opinan los médicos a quienes se les consulta sobre esos cuadros, debe seguir sometido a fuertes tratamientos, tampoco podrá ejercer si se llega a recuperar.

 

¿No le parece sospechoso mantener la negativa a permitir una junta médica que evalúe el paciente?

 

Conociendo al personaje como lo conocemos, su ansia de poder y su megalomanía, veo muy difícil que todo esto sea un montaje, una especie de fraude, como algunos creen. Pero sí creo que no se permite a una junta médica, objetiva, imparcial –incluso hemos sugerido que se integre con participación de la Cruz Roja Internacional- porque no quieren que se sepa la verdad en torno a la real situación del enfermo, que estoy convencido sí es muy grave. El jamás habría permitido dejar la impresión de que no está al mando de este barco, como es la que se tiene ahora. La única explicación es que realmente está muy mal. Esa negativa compulsiva a que nadie en el mundo, salvo la cúpula cubana, sepa la verdad, tiene que ver con una realidad que es ineludible e inevitable: el Presidente no puede cumplir con su trabajo y engañó a millones de venezolanos llevándolos a votar por él,  sabiendo las condiciones en que se encontraba.


¿Qué hay ahora sobre la mesa?

 

Resolver quien se queda con el poder después de Chávez. Ellos no han decidido, por las pugnas terribles que los afectan, pero deben resolverlo y necesitan tiempo.


Hay dos figuras que aparentan conducir los bandos…

 

Lo que hay es dos caras: la militar y la civil. Cada una de ellas tiene un líder, por los momentos. El militar es Cabello y el civil es Maduro. Pero no han definido qué van a hacer, lucen muy enredados. De allí el correr la arruga, para tratar de solventar sus diferencias y garantizarse la continuidad en el poder la mayor cantidad de tiempo posible. Quieren seguir disfrutando de las prebendas; pero también porque controlar el poder les asegura cierta impunidad y margen  de maniobra para evitar lo que se les podría venir encima en caso de un cambio de gobierno.

 

Gonzalo Himiob Santomé: “el liderazgo opositor debe comprender el tamaño del enemigo con el que nos estamos enfrentando”

Gonzalo Himiob Santomé:
“el liderazgo opositor debe comprender
el tamaño del enemigo con el que nos estamos enfrentando”

LO QUE VIENE ES DIFÍCIL

 

 Se habla de acercamientos con el liderazgo opositor…

 

Lo veo posible, pues necesitan manejar una transición que implique beneficios para quienes ejercen el gobierno. Lo que viene es muy difícil. Si Chávez sale del juego definitivamente, se les complica el asunto pues ninguno de los liderazgos chavistas está en condiciones de sacar adelante el país.

 

Tal vez tampoco en la oposición. Hay claras evidencias del conflicto interno en el sector oficialista, pero del otro lado hablan de “evitar crisis” y lo que uno se pregunta es si la crisis no es ya una realidad…

 

La peor manera de enfrentar un problema es negar su existencia. La crisis ya está aquí. El país cambió hace más de un mes cuando el propio Chávez reconoció la posibilidad de que no pudiera seguir al frente del país. Desde ese momento la oposición ha debido articularse para enfrentar este escenario, el que vivimos ahora, del cual sólo vemos los primeros brotes. Esto se va a recrudecer, tanto desde el punto  de vista político, como económico, lo cual trae secuelas que sufriremos todos, nos guste o no. También veremos agravarse el problema de la inseguridad. Este es un país que va al garete y cuando eso ocurre los criminales hacen fiesta. Ya comenzaron los grupúsculos armados a hostigar, guapos y apoyados por el gobierno. Varias personas, entre las cuales me cuento, hemos recibido amenazas de muerte por lo que decimos públicamente y no hay quien le ponga el cascabel al gato.


Desde el gobierno se vienen haciendo advertencias hasta a los tuiteros…

 

Si, con el cuento de la desestabilización. El verdadero drama es que en el seno del chavismo no hay quien pueda capitalizar el legado del jefe, pues él mismo se encargó de generar el personalismo que lo mineralizó como la única figura de su revolución. Se comió a los hijos. Con ellos condenó a la revolución a seguir su propio destino: si el de Chávez es la muerte, el liderazgo chavista correrá la misma suerte. Y, paralelamente a esto, me preocupa la oposición. Están asumiendo posiciones que no son las que demanda el país en este momento.


¿Qué tendría que hacer?

 

La unidad es una prioridad. Deben ser capaces de interpretar el momento-país que estamos viviendo, que demanda acciones contundentes del liderazgo político que implican riesgos, como el de que te cuelguen la etiqueta de desestabilizador, de traidor a la patria, de que te allanen y te abran investigaciones penales, de que te metan preso. Pero allí es donde puedes medir si el liderazgo existe o no. Necesitamos un liderazgo que no sólo comprenda la necesidad de dialogar con la otra parte, sino además entienda que, cuando se está situado en una posición de poder y liderazgo, hay que cumplir con esa responsabilidad. Me angustia que aún no veo esos liderazgos políticos consolidados ni comprometidos con los más de 6 millones de venezolanos que votamos por Capriles. Aún no veo el liderazgo que sea capaz de interpretar lo que está pasando del otro lado.


Podría darles “una ayudaíta”

 

Hay un tema emocional allí, yo diría que hasta síndrome de abstinencia que tienen muchos chavistas de a pie porque el líder no está. El recrudecimiento de las amenazas y la violencia tienen que ver con eso, con que el torrente chavista ya no tiene dique. El jefe les dictaba pauta, les bajaba línea, pero eso ya no ocurre. Eso no es más que una jauría de lobos peleándose por la presa, lo cual tiene que tener muy desconcertados y en soledad a los mismos chavistas. El liderazgo opositor tiene que entender todo eso y asumir las responsabilidades de un liderazgo político que va mucho más allá de que te aplaudan en una tarima o que las admiradoras te pidan autógrafos. El liderazgo opositor debe comprender el tamaño del enemigo con el que nos estamos enfrentando, pero también saber llegar a esa otra gente que hoy no tiene referente. Ni Maduro, ni Cabello, ni Rodríguez, ni Ramírez son referentes. Esa gente está ahora en desbandada.


¿Cómo llegarles?

 

Podría comenzarse con un gran diálogo nacional. El problema es que, para los chavistas, abrir esa puerta es sinónimo de perder seguidores. No lo van a hacer. Hay que hablar a la base, dejar de buscar a Dios por los rincones. Aún la oposición no ha sabido hablar ese idioma que es emocional, no racional. Chávez ha montado un liderazgo fundamentalmente emocional y la oposición habla un lenguaje muy racional. Chávez no argumenta, sólo emociona a quienes le creen y lo siguen. El referente emocional se les fue y ahora tienes a dos dirigentes tratando de capitalizar las emociones que quedaron en el terreno sin el carisma para ello. ¿Dónde está, en la oposición, el líder que llene ese vacío? ¿Dónde está el Rómulo Betancourt? ¿Dónde están los políticos de ese tamaño, a la altura de las circunstancias? No los veo. Habrá liderazgos jóvenes muy valiosos, pero pecan de ostracismo y no terminan de entender que Caracas no es Venezuela y que el lenguaje que hablan, no funciona. No todo el que votó por Chávez es tarifado ni deshonesto. Se trata de desarticular un mensaje que llegó al corazón de la gente.


EL TABLERO DEMOCRÁTICO

 

¿Ante una situación como la que plantea la decisión del TSJ, esos temas ya no están desfasados? ¿No será insuficiente ese esfuerzo cuando lo que está planteado ya no cabe en el tablero democrático?

 

Aquí hay que trabajar varios frentes a la vez. Asumir la calle como un espacio de lucha no excluye entender al otro lado y tratar de hablar su lenguaje. No se puede trabajar el frente de las masas sin demostrar coherencia con las ideas que pregonas y valentía para defenderlas. Para mí, es eso lo que ha faltado. El chavista está resteado porque, equivocado o no, cree en lo que hace. El opositor es crítico, todo lo ve con ojos de suspicacia.


Y siempre como escribiendo una plana: tenemos que probar que somos demócratas…

 

Ha faltado malicia. Nos hemos pasado de institucionales, rayamos en la ingenuidad. Los líderes tienen que soltar esas amarras y entender el compromiso. Por la vía de la inteligencia se logra más que con la violencia. En el 2007-2008 el movimiento estudiantil movilizó emociones. Ni los chavistas sabían cómo entrarle al asunto. Los partidos lo desmantelaron absorbiendo a los muchachos. No vemos el bosque, sólo los arbolitos.


No se ve contundencia, ni siquiera para exigir fe de vida del Presidente…

 

Por seguro, no sabemos nada, sólo que no está. Los partidos opositores no terminan de ponerse de acuerdo para ejecutar acciones contundentes al respecto. Al gobierno le pesa mucho una acción internacional contundente y no la llevamos a cabo. Pareciera que Chávez es un mango a punto de caerse y la oposición está allí, apuntalándolo. No puedo entenderlo. He allí una muestra de lo poco asertivos que somos. Seguimos con la tontería de pelearnos las “cuoticas”, mientras el país se nos va de las manos. Puede llegar un momento muy crítico.

 

La ausencia de liderazgo en el país se refleja en el impacto de lo dicho por la Iglesia. El Episcopado llenó el vacío, diciendo con gran claridad lo que muchos habrían querido oír de sus líderes…

 

Exactamente. En pocas palabras y con frases contundentes, que todos entendimos, dijeron precisamente lo que hacía falta decir. Incluso se han animado desde los púlpitos a entrarle a cosas que  normalmente la Iglesia Católica no abordaría, pero es que falta liderazgo, responsable, valiente y frontal. No lo tenemos. Hay ciertos líderes luminosos, pero no comprenden el otro idioma que no estamos terminando de hablar. El país cambió cuando Chávez dijo que podría no regresar…

 

¿Qué presenta el panorama?

 

Una terrible incertidumbre que va a necesitar de todos y cada uno de nuestros líderes que se consoliden como referentes, no sólo político-ideológicos, sino también de valores y principios. Tenemos que volver a los absolutos, a las esencias de nuestra venezolanidad, para, desde allí, empezar a construir puentes con quienes no piensan como nosotros. Buscar lo que nos une que, a pesar de que ahora no lo vemos, es más que lo que nos separa. Estamos tan focalizados en lo que nos distancia que no apreciamos que Venezuela es un barco del cual no puedes hundir sólo un pedacito.

 

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