A ese canal lo van a cerrar

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com 

 

Parafraseando el título del libro de María Angélica Correa sobre el asesinato del fiscal Danilo Anderson “A ese muchacho lo van a matar”, frase atribuida a Hugo Chávez cuando le informaron de las investigaciones que llevaba a cabo Anderson en relación a los hechos de Abril de 2002,  podemos afirmar que a Globovisión lo van a cerrar, si se mantiene la polarización que Chávez impuso como modelo estratégico político en Venezuela.

El chavismo sin Chávez sigue actuando bajo el signo neo autoritario que genera exclusión y censura de todo aquello que ponga en entredicho su papel de salvadores de la patria. En este guión,  los medios de comunicación que informen al país,  por ejemplo, de la tragedia carcelaria que ha dejado un saldo escalofriante de victimas en los últimos 14 años,  son un objetivo enemigo que hay que acorralar, descalificar y de ser posible clausurar, para no debilitar el santo grial de esta y todas las revoluciones, que consiste en hacer creer que los desprotegidos de siempre cuentan con la protección de la revolución a nivel simbólico emocional, y en lo concreto de sus vidas.

Esta “protección” es la que ha blindado políticamente a un Chávez que ha prometido y prometido sin descanso un futuro mejor que nunca llega. El comandante fue un exitoso vendedor de su producto “made in Cuba”, y convenció como nadie en la historia política de Venezuela que su revolución bolivariana socialista era la salvación para “Los de abajo”, como calificó el escritor mexicano Mariano Azuela a los pobres sin tierra.

Pero la realidad es muy distinta de lo que quieren hacernos ver los medios al servicio del líder del proceso y el partido de gobierno, que en justicia deberían estar al servicio de todos los venezolanos.  A los que se atreven a mostrar, informar, comentar, el hecho más violento de toda la historia carcelaria del país, los amenazan con una sanción administrativa  que puede llegar al cierre del medio.

El infierno de la cárcel de Uribana en el estado Lara que ha dejado un saldo impresionante (más de 60 muertos) y un número superior de heridos,  deja en entredicho “la protección revolucionaria” a los privados de libertad como les gusta llamar a los presos en este gobierno. 

El sistema penitenciario en 14 años de revolución chavista no sólo ha empeorado las condiciones de seguridad de los internos, sino que los ha desprotegido en tal magnitud, que resulta un chiste macabro de la ministra Varela responsabilizar a Globovisión por la tragedia ocurrida en Uribana, como antes ocurrió en La Planta para evadir responsabilidades.

Lo concreto es que los modelos políticos autoritarios y neo autoritarios se sustentan en la idea de que ellos y sólo ellos pueden garantizar protección. Bajo esa premisa, cualquier ciudadano, organización política o medio de comunicación que cuestione la calidad de esa protección, es un enemigo del sistema y debe ser considerado apátrida, contrarrevolucionario, guarimbero, agente del imperio y muchas cosas más.

Por eso creo que a Globovisión lo van a cerrar para concretar su objetivo de la hegemonía comunicacional, claro está, si los dejamos, si  no ejercitamos el músculo democrático que en 1958 acabó con la dictadura, y permitió no sin lunares ni episodios autoritarios, ejercer la libertad de prensa sin  amenazas, hasta que comenzó este desbarajuste que llaman revolución.

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa
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