VENEZUELA: ¿CRISIS DE REGIMEN O DE GOBIERNO?

Julio Cesar Pineda

Julio Cesar Pineda

Julio Cesar Pineda
Jcpineda01@gmail.com
@jcpinedap

 

 

Deberíamos superar el modelo presidencialista y pasar a los sistemas parlamentarios

 

La crisis política que vive Venezuela por el cuestionamiento a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, parece confirmar la tesis del permanente desvió del presidencialismo latinoamericano hacia la autocracia y muchas veces hacia la dictadura, con la complaciente actitud de los Poderes Públicos e instituciones del Estado. Más grave cuando la sumisión al Ejecutivo está respaldada por el Legislativo y por la actitud abierta de las Fuerzas Armadas.

 

En la historia continental siempre se invocaron hechos sobrevenidos y se interpretaron para la perpetuación en el poder. Siempre ha habido usurpación de funciones cuando la institucionalidad ha estado dominada por el oficialismo, las constituciones en esos casos solo han sido textos que se interpretan y se acomodan a los intereses del gobierno. Con ropajes jurídicos se cubren decisiones eminentemente políticas bajo el criterio de ser definitivas y no aceptar ningún recurso supra nacional, aunque el Estado haya firmado tratados, delegando soberanía y aceptando el principio de injerencia dentro del constitucionalismo internacional moderno, cuando se trate de violación de derechos humanos o defensa de la democracia.

 

307 TSJEste constitucionalismo internacional afortunadamente puede ser invocado y así ha sucedido recientemente en escenarios internacionales, sobrepasando la interesada interpretación de la soberanía. ¿Qué hubiera pasado si la comunidad internacional hubiera permitido el genocidio promovido desde Belgrado por el presidente Milosevic y si no hubiera frenado la enbestida militar de Gadafi contra el bastión rebelde de Bengasi con sus mercenarios y armamentos?, hoy mismo, bajo la resolución de la ONU, Francia y otros países europeos tratan de evitar la fragmentación de la República de Mali y la proclamación de un gobierno terrorista y narcotraficante bajo la ideología sectaria de Al Qaida.

 

Afortunadamente, tanto en la OEA como en Mercosur, la Carta Democrática Interamericana y el Protocolo del Ushuaia, permiten el recurso supranacional a la legalidad y legitimidad dentro del Estado Constitucional y de Derecho.

 

Creemos que es tiempo de reafirmar la dimensión internacional de nuestras constituciones especialmente en materia de derechos humanos; pero también de buscar nuevas alternativas al peligroso presidencialismo latinoamericano y sus permanentes deformaciones con la concentración de los poderes en una sola persona. Por supuesto que deben revisarse los sistemas electorales y su necesaria transparencia con la aplicación de las formulas mayoritarias o proporcionales y la inclusión de la doble ronda electoral.

 

Deberíamos abrir el debate para sobrepasar el modelo de este presidencialismo tropical hacia los sistemas parlamentarios propios de las grandes democracias. Copiamos el sistema parlamentario de la Constitución de EEUU de 1787 pero nos hemos alejado de su concepción original y de su balance de poderes. El sistema parlamentario facilita la conexión directa con el electorado y la representación proporcional con las correcciones inmediatas cuando hay deslegitimación del ejercicio de poder.

 

En un sistema parlamentario, no hubiéramos tenido el escenario presente, donde la decisión del TSJ ha dejado abierta la fecha de juramentación del señor presidente, cuando la Constitución es taxativa “debe prestar juramento y tomar posesión”; cuando se define la falta absoluta “si no se presenta a tomar juramento o posesión del cargo el día indicado”; cuando ni siquiera declaran la ausencia temporal del jefe del Estado a pesar de que tiene más de un mes fuera del país y deja inexplicablemente en sus manos la potestad de decretarla; cuando acepta que el presidente está en pleno ejercicio de sus funciones, a pesar de los comunicados oficiales de lo delicado de su salud; cuando se niega la convocatoria de la junta médica, para determinar la capacidad o discapacidad del presidente; cuando le da continuidad al gabinete Ejecutivo para un nuevo periodo. El TSJ incluso contraría la recomendación del propio presidente, quien al trasladarse a Cuba señaló una hoja de ruta constitucional y electoral. Todo esto puede representar una violación y una interpretación interesada de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

 

En su libro “Ingeniería constitucional comparada” el profesor de la Universidad de Columbia Giovanni Sartori, señala que Venezuela es uno de los tres países suramericanos que podría enfrentar el riesgo de un experimento parlamentario junto a Chile y Argentina. Las crisis en los sistemas parlamentarios son crisis de gobierno, en los presidencialistas como el actual de Venezuela son de régimen.

 

 

 

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