DE LIBRETAS

Américo Martín

Américo Martín

Desde la cima del Ávila
Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 

 

I

 

Anuncia el desatinado vicepresidente la puesta en circulación de una tarjeta de abastecimiento probablemente similar a la que desde 1962 echó raíces en Cuba. No tengo más información que la proporcionada el martes por Nicolás Maduro. Las medidas a que se refiere comenzarían el mismo martes e incluyen la reforma parcial de la Ley de Alimentación  y la “Tarjeta de Alimentación Venezuela”

Posteriormente la ministra Iglesias se refirió a la pronta creación del “ticket de alimentación” La novedad es que la Banca Pública va a participar, seguramente a financiar parcialmente los indicados instrumentos.

308 libretaCon un júbilo difícilmente contenido alude la ministra a la puesta en órbita para el 7 de mayo del “ajuste horario de la jornada de trabajo”. Normalmente cuando habla de “ajuste” de algo, precios, salarios, etc, lo que se quiere comunicar es aumento de precio o rebaja salarial, pero en este caso Iglesias, recordando una vieja promesa de Chávez, reducirá la jornada de 44 a 40 horas. Veremos.

¡Es un clamor de los trabajadores! asegura la ministra.

Que esta medida venga envuelta en el paquete alimentario nos hace pensar que su función es compensatoria. Si vas a darle un leñazo a alguien, regálale por lo menos el agua oxigenada. Le quitarás el control de la comida que adquiere pero le reducirás unas horas de labor.

II

 

La situación económica y social de Venezuela es tan grave que varias de las más pesarosas medidas económicas han pasado a ser impostergables. Maduro ha sido víctima de la fatalidad, juguete del destino, como dijera de sí mismo Romeo Montesco. En su extraño gobierno (nadie, ni él dice que sea tal) ha dictado resoluciones de extrema impopularidad que, en rigor, provienen de la inviabilidad del sistema montado por Chávez, sin su culpa.

 

El gasto dispendioso se dispara, la economía real se contrae y por lo tanto no hay bienes nativos que comprar con el dinero. Crecen las importaciones, el déficit fiscal es de 15% del PIB, el más alto del hemisferio, y por lo tanto la inflación es crónicamente la más elevada de América. Grotesca ironía: el modelo bolivariano es tan perverso y malo que el país sufre mientras recibe fabulosos ingresos en dólares por un solo producto.

 

Llegó el paquetazo. Primero, la devaluación que decapitó en más de 20% el ingreso real de los trabajadores y perceptores de ingresos fijos; y ahora las anunciadas libretas. ¿Son como la del racionamiento cubano? Pronto lo sabremos.

 

Recordemos, sólo recordemos. La libreta de abastecimiento se dictó en la isla ¡hace 51 años! Medida transitoria. Pero, cual suele ocurrir lo transitorio se convirtió en permanente, porque Cuba no produce y tampoco Venezuela.

 

Si Maduro está  pensando en algo igual a lo de la isla no tardará en descubrir que es insostenible. Cuba pudo soportarlo porque fue una mantenida de los soviéticos durante 30 años y recientemente de Venezuela. Pero esa tarjeta va a desaparecer. En el Plan de Reformas que Raúl Castro hizo aprobar en el VI Congreso del Partido Comunista, está condenada, con el INRI grabado en la frente.

 

¿Por qué? Sencillamente porque es incosteable. A Cuba esa gracia le cuesta más de mil millones de dólares al año.

 

Los rubros los paga 88% el gobierno y 12% el público. Es una sangría insoportable.

 

Si la idea es restringir y racionar el consumo de la población para subsidiarle consumos a los tarjetahabientes, en poco tiempo Maduro naufragará. Esa irresponsable donación  contribuirá a ponernos a todos al borde del abismo. Raúl ha eliminado o reducido progresivamente rubros de la tarjeta. La enfermedad es tan grave que los cubanos, consciente de que la libreta nació porque el gobierno no producía, la defienden sin embargo a todo dar. De otra manera se convertirían en novillos de lidia.

 

III

 

No es imposible que con su descomunal dominio mediático los del gobierno puedan convencer a sus cándidos seguidores de que la libreta defiende al pueblo llano y va contra acaparadores y plutócratas. ¡Insigne necedad! pero expertos en correr arrugas es posible que ilusionen a quienes buscan expoliar.

 

Maduro, Maduro. ¡Hasta cuándo, Maduro!

 

Tiene este hombre la ventaja del que no sabe. No entiende el lío en que está metiendo al país y al pueblo. Pensemos sólo esto, Venezuela –con sus fabulosos recursos materiales y humanos- está en el sótano del hemisferio, desde que nos asaltó la revolución chavista. Eso no es cuento ni fábula. Según el Proyecto Milenium, de conformación multinacional, Brasil será la potencia dominante sustituta en Latinoamérica y una de las más pujantes del mundo; China desplazará a EEUU en influencia mundial; y los países hispanoamericanos de la Plataforma del Pacífico: México, Colombia, Perú y sobre todo Chile son ya y lo seguirán siendo las potencias emergentes. Personalmente creo que con sus relaciones al otro lado del Océano Pacífico con los milagros asiáticos, los de la Plataforma del Pacífico contrabalancearán a Brasil y cuidado si no lo superarán.

 

¿Y dónde diablos está Venezuela? ¿Para qué ha servido la sublime y ultra propagada revolución bolivariana? Ha servido para convertir a la orgullosa tierra del Libertador en uno de los furgones de cola del Nuevo Mundo, nadando en un colosal ingreso que no sabe administrar.

 

Como Rico Mc Pato, el señor Maduro está montado en una montaña de oro, pero a diferencia de aquel está próximo a la ruina.

 

Gane o pierda las elecciones, Maduro tendrá su precipicio a muy corto plazo. Entonces veremos cuánto más durará esta cruel mamadera de gallo.

 

 

 

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