CUMBRES BORRASCOSAS

Américo Martín

Américo Martín

Desde la cima del Avila
Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 


El ser humano es tornadizo como una veleta
Emily Bronte

 

I

Me preguntan:

-¿Crees que Maduro podría ganar las elecciones?

Con las dudas propias de situaciones de incertidumbre como las que estamos viviendo, acepto que podría ser, en efecto.

Aunque el interinato virtual del hombre de los bigotes ha sido particularmente fallido, el hombre se aprovecha del título que el presidente enfermo puso en su mano, con la vista puesta en los tendidos. Poco antes de su viaje a Cuba y de hundirse en el silencio, el caudillo lo nombró sucesor. Goza pues de legitimidad en su movimiento; legitimidad monárquica, es cierto, pero cuando se trabaja en un sistema con rasgos absolutistas y vocación totalitaria, debe aceptarse que pocas mejores que esa.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro

Si me preguntaran:

¿Crees que Maduro pudiera ser derrotado por la oposición?

Oscurecido por la atmósfera enrarecida que todo lo desdibuja, aceptaría también esa posibilidad.

 

II

Avanza trepidante la sacralización del caudillo. La razón ha sucumbido, y con ella ha disminuido por el momento la eficacia de la crítica disidente. Los del entorno presidencial van de un lado a otro según los vientos. Se consagran al endiosamiento como no ocurrió nunca antes. Ni Páez con su epopeya guerrera, ni Guzmán Blanco con su fuerza civilizatoria,  ni Cipriano Castro con sus insolentes plantas extranjeras

Y paralelamente crepita la lava de una nueva devaluación en este mismo año, señores. No se ha terminado de absorber la amarga medicina de la devaluación dictada en este primer trimestre, y ya hay que prepararse para una segunda, probablemente más intensa.

Es el signo más claro del homérico fracaso del modelo bolivariano. Lo visible es la escasez que vacía los anaqueles en todos los negocios comerciales, incluso los del gobierno. Si la paridad del bolívar con el dólar regulado pasó a ser de 6.30, ahora podría doblarse y si así ocurriera se duplicaría el drama de las familias, sobre todo las menos pudientes. Eso tiene su origen en otra insólita escasez, la de los dólares destinados a las compras en el extranjero. La eliminación del SITME resuelve un problema y crea dos. Los incompetentes zares de la economía no tienen salidas. Se habla –con razón- de la posible renuncia de Giordani, vencido y doblegado por la crisis.

¿Cómo es posible que el país tenga que endeudarse como nunca cuando durante un largo período nos hemos beneficiado de un mercado petrolero alcista?

Se me ocurre comparar los 13 dólares que valía el barril de petróleo durante la bonanza del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez con los más de 100 dólares a que se cotiza hoy.

Educados  en la creencia de que marxismo y socialismo son ciencias, con el paltó todavía cubierto de pólvora guerrillera, ruegan a dios por el caudillo y disponen que los mande como rey absoluto de los siglos XVI y XVII. De guerreros a monaguillos.

A los pies de la deidad han depositado los derechos de elegir y ser elegidos, opinar sobre la gestión, hacer valer la independencia de los poderes. Tornadizos como veletas, se consagraron exclusivamente a complacer a Júpiter tonante.

Están en el centro de dos tormentas, Scila y Caribdis. Mientras más loas más deterioro, y más crece la sensación de que sin Chávez no habrá chavismo. Los aspirantes son de una torpeza e ineptitud inauditas.

 

III

En el país, en la militancia chavista va prendiendo la aprensión contra los timoneles de la sucesión. No están de acuerdo entre ellos ni dan una respuesta esperanzadora o razonable. En lugar de ofrecer soluciones se aferran al error mintiendo en una forma aborrecible.

El diputado Sanguino salta a decir que la devaluación sólo afecta a los ricos porque los pobres ni siquiera han visto un dólar. No se atreve a defender la verdad. Sin mover un dedo los ricos doblarán su fortuna cada vez que compren bolívares.  El gobierno revolucionario los enriquece más. En cambio, aunque en su vida nunca hayan visto un dólar los de menos ingresos recibirán el impacto de la devaluación -inflación en la barriga cada vez que vayan al mercado, siempre por culpa de la sedicente revolución. ¿Quién ha arruinado la industria y agricultura nativas? El gobierno. ¿Quién hizo de la orgullosa Venezuela una pobre agricultura de puertos? El gobierno.

309 billete devaluadoMás sublime es lo que dice otro diputado oficialista:

-No es una devaluación, sino un reajuste

Como decir: no es un perro sino un can.

¿Qué es el reajuste, respetado diputado, sino una devaluación?

¿Cuántos bolívares se utilizarán para comprar un dólar después de su “reajuste”?

Descubrirá que en esa operación de compra venta su bolívar vale menos. Es decir, estará devaluado. Es decir, estará reajustado.

Soplan y soplan la gracia del caudillo, mantienen la ilusión –aunque declinante- de su eventual regreso sólo para absorberle su vida y su popularidad. El paquete, cuyo corazón es el diabólico binomio devaluación-inflación, tiene ya fuerza volcánica. ¡Qué Maduro invoque la providencia! Al hombre de la calle –chavista, opositor, islámico, judío, cristiano o budista- lo que le llena las horas es la tragedia del desabastecimiento, la inseguridad y la carestía

Como líder, el presidente Chávez disponía de habilidades. Venezuela ha sido, por cuatro años consecutivos, el país con más protestas sociales del hemisferio americano. Muchos me preguntaron: ¿cómo es que navegando sobre esas protestas, Chávez mantiene su caudal electoral?

Es un arte. Ha sabido cortar la deriva política del malestar social.

¿Podrán hacer lo mismo los indecisos, contradictorios y tornadizos sucesores?

Cada día que pasa lo dudo más.

 

 

 

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