Cultivar el espíritu

Antonio Perez Esclarín

Antonio Perez Esclarín

Antonio Pérez Esclarín 
pesclarin@gmail.com

 

 

Las cosas más importantes en la vida que son el amor y la felicidad, sólo se consiguen dándolas

 

La gente vive y se desvive por amontonar cosas, corre tras el dinero, el prestigio, el placer o el poder, pero se preocupa muy poco por cultivar su vida interior, su espíritu. Hemos inventado muchas cosas para vivir más cómodos, pero no para vivir más intensamente. Por ello, cada vez más personas viven superficialmente, buscando obsesivamente el placer o persiguiendo afiebradamente el último objeto de moda, pero sin buscar la verdadera felicidad, y en consecuencia, sin encontrarla. La diversión no es felicidad, el placer es pasajero, las cosas no llenan el corazón.

03Por ello, cada vez abundan más las personas hartas de cosas, pero hambrientas de cariño. Tienen las neveras y los closets repletos pero el corazón vacío. Viven conectados pero incomunicados.

No olvidemos que a muchos el dinero los empobrece pues hay personas tan pobres, pero tan pobres, que lo único que tienen es dinero. El dinero es muy necesario para vivir, pero es muy triste vivir para el dinero. El dinero es un buen siervo pues ayuda a resolver muchos problemas y permite vivir dignamente, pero es un pésimo amo que termina adueñándose de las personas. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho, el que necesita poco. Rico es el que vive apasionadamente, el que ama mucho, el que sirve mucho.

Escribió…

John Lennon escribió: “cuando yo tenía 5 años, mi madre siempre me decía que la felicidad es la clave para la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande; escribí; ‘feliz’. Me dijeron que yo no había entendido la pregunta. Les dije que no entendían la vida. ¡Cuánta razón tenía mi madre!”.

La felicidad no consiste en tener más, sino en ser más, en amar más. Supone calma interior, paz consigo mismo, hondura de alma, pasión y compasión. No es una meta a alcanzar, sino una decisión de vida. El lugar y el momento para ser feliz son aquí y ahora. La puerta de la felicidad no la abre nunca la envidia, la arrogancia, la ambición, la violencia que son venenos que nos destruyen y destruyen a otros. La abre la sencillez, la generosidad, la solidaridad, la paz.

Felicidad viene del latín “felix”, que significa fecundo, generoso, lo que indicaría que la felicidad es consecuencia de una vida generosa y servicial. Las cosas más importantes en la vida que son el amor y la felicidad, sólo se consiguen dándolas. Recuerda a Tagore: “Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y comprendí que la vida era servicio, serví y encontré la alegría”.

 

www.antonioperezesclarin.com

 

 
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