El show no debe continuar

Alex Capriles M.

Alex Capriles M.

 

AXEL CAPRILES M.
acaprile@ucab.edu.ve

 

Podemos desnudar y triunfar sobre el espectáculo con ideas, con poderosas y sinceras ideas

 

Como en la película de Bob Fosse, algunos creen que el espectáculo tiene que seguir. Y, como en ese film sobre el coreógrafo incansable que tomaba estimulantes para poder mantener la jornada, la fama exige centrar el espectáculo en el evento más extraordinario de todos: el actor, él mismo. Es el yo como espectáculo. El yo heroico, el yo enfermo, siempre el yo.

Cada pieza de la revolución bolivariana sigue una trama teatral. El retorno del Presidente de la República no podía ser como hubiera sido en cualquier república democrática, racional, un suceso informado, planificado, trasparente. No, debía seguir el guión. Una llegada misteriosa en la madrugada, un traslado subrepticio, un velo de suspenso, rumores, nada que pueda ser contrastado, ninguna información que pueda dar certeza, lo que importa es el amor ciego, la fe. ¿Seremos todos hijos del melodrama de la telenovela venezolana? Pareciera que sí, pero el melodrama bolivariano se sobrepasa y nos conecta con lo mágico religioso a través de la confusión y el misterio, el misterium tremendum, aquello que se mantiene oculto y nos hace temblar.

La idea de la política como espectáculo, como telenovela, descubre una de las caras más perversas de los que se autodenominan revolucionarios de izquierda: la concepción de un pueblo ignorante, manipulable, al que no es necesario darle razones pues le basta las emociones, los afectos que los líderes manejan a su antojo. La tildada oligarquía, por el contrario, considera al pueblo un ser racional, digno, e intenta hacer política con evidencias y hechos: revela cifras, presenta informes de economía, revisa la gestión.

Hay asesores políticos que pretenden vender la visión denigrante del pueblo venezolano diciendo que los argumentos racionales y la lógica económica no suben cerro. ¿Podemos mantener una visión tan peyorativa del pueblo venezolano como para pensar que sólo vive de circo? Creo que no. Creo que podemos desnudar y triunfar sobre el espectáculo con ideas, con poderosas y sinceras ideas.

 

 

 

 
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