Sabiduría de serpiente

Beatriz de Majo

Beatriz de Majo

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com

 

El termómetro anual del comportamiento de la economía china es la fiesta de colores y de luces que se arma en todo el país para festejar el paso de un año a otro, lo que tuvo lugar el domingo 10 de febrero cuando feneció el Año del Dragón para darle paso al Año de la Serpiente.

Los fuegos artificiales son la mejor manera de descifrar cuánto entusiasmo y cuánto dinero reservan las autoridades para desearles prosperidad a los suyos para los próximos doce meses. Tratándose de que la serpiente es considerada como el animal prometedor de la bonanza, fue muy significativo que haya habido sensibles recortes en la oferta de los fuegos artificiales con los que se inicia el Festival de la Primavera. La razón aducida por los gobernadores regionales e igualmente desde Pekín fue, sin duda, de peso: se ha detectado un daño importante a la atmósfera por el lanzamiento de tanta pólvora contaminante en todas las ciudades. Pero la razón ecológica no convenció a nadie.

Los signos de austeridad que el Gobierno transmitió en el momento más emblemático del año desmentían tal preocupación por el ambiente.

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También la televisión estatal, a través del órgano regulador, le pidió a los canales televisivos que su propuesta programática para la transición del año fuera menos espectacular que en años anteriores, lo que no es sino la corroboración oficial de que los gastos superfluos debían ser reducidos. En el lugar de las fastuosas fiestas televisadas de antaño, los canales ofrecían videos en los que ciudadanos de a pie daban cuenta de las economías que habían realizado, evitando celebraciones gastronómicas y suprimiendo el gasto en fuegos artificiales: 8 dólares de ahorro por familia para la fiesta de fin de año! El impacto de estos mensajes de austeridad y de estas políticas restrictivas se ha sentido: la venta de fuegos pirotécnicos descendió 36% con respecto al año anterior y los accidentes causados por su manipulación también se descolgaron 28% y los incidentes de fuegos accidentales, 44%. Pero el área de la restauración, por ejemplo, sufrió un colapso digno de mención: 60% de las reservas para la cena del Inicio de la Primavera en todos los restaurantes fueron canceladas, generando importantes pérdidas a los establecimientos.

Las buenas noticias sobre el descenso de la contaminación, y el menor índice de accidentes no se dan la mano, sin embargo, con la tranquilidad que las autoridades quieren transmitir a los administrados sobre la salud de la economía y lo que está por venir. El mensaje del alto Gobierno a la población en esta importantísima ocasión para la sociedad china más bien viene a apuntalar el sentimiento de inquietud por el futuro más estrecho que se percibe en las calles.

 

Xi Jing Pin, que ocupará la Presidencia en marzo, no asistió a la celebración del arranque de un año que debe ser de prosperidad con el ambiente festivo acostumbrado. Más bien visitó a los constructores del Metro de Pekín para agradecerles su compromiso y trabajo por el país.

2013, pues, no se presenta prometedor para la inmensa masa de chinos excluida del bienestar que varias décadas de expansión le han aportado al país. Más que esperanza, hay preocupación. Las cualidades de la serpiente podrán ser útiles en estas tensas horas: inteligencia y sagacidad, orgullo y combatividad.

 

 

 

 
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