Tony Méndez nunca dudó del rescate en Irán

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El ex espía, encarnado por Ben Affleck, nunca dudó del éxito de la misión con la que acabaría rescatando a seis diplomáticos estadounidenses de la Embajada de Canadá en Teherán

 María González Picatoste  

En 1979, Hollywood inspiró a Tony Mendez. Cuando el agente de la CIA tuvo que diseñar un plan para sacar a seis diplomáticos estadounidenses de Irán, este agente especializado en operaciones encubiertas y clandestinas pensó en el trabajo de un equipo de buscadores de localizaciones para una película para crear la tapadera ideal.

Más de 30 años después, Hollywood le ha dado otro espaldarazo. El pasado domingo la Academia de Cine de Estados Unidos consideró que «Argo», la cinta inspirada en su peculiar hazaña en el Irán de los primeros meses de la revolución islámica, era la mejor película del año.

La crisis de los rehenes

Desde el estreno de «Argo» en EE.UU. el pasado octubre, Mendez ha recibido grandes dosis de atención mediática. Su figura ha sido descubierta por muchos y redescubierta para aquellos que aún recordaban las intrigas de la crisis de los rehenes. Sin embargo, no ha sido hasta después del reconocimiento de la meca del cine que el discreto exespía ha querido rememorar la aventura y charlar con los medios americanos.

«En nuestro negocio desarrollas la mentalidad de que es un éxito que nadie sepa lo que has hecho», explicó Mendez. El mismo hombre que durante su etapa en la CIA trató de ser invisible, no tardó en dejar atrás su camaleónico pasado una vez que abandonó la agencia. En los años que siguieron, Mendez publicó varios libros donde compartió tanto los detalles de algunas de sus operaciones, como las experiencias habituales de un espía. El proyecto «Argo» aparece concretamente en dos de ellos. El primero es el libro de memorias titulado «El maestro del disfraz», publicado en el año 2000. El segundo, y recién publicado, es «Argo: Cómo Hollywood y un agente de la CIA sacaron adelante el rescate más audaz de la Historia».

«Podía resultar increíble, pero era una historia tan fuera de lo normal que nadie podría haber imaginado que era falsa», rememoró Mendez. Para este artista de formación, su mayor miedo nunca fue que la misión pudiera fracasar por su excentricidad, sino que gran parte de su éxito dependía de seis personas, «seis americanos inocentes» cómo Mendez los recuerda, que no tenían experiencia alguna en misiones de riesgo.

Mendez ve los días en los que se dedicaba a inventar coartadas para la CIA como algo muy lejano, ya que su andadura en la agencia concluyó en 1990. Desde entonces reside con su mujer en una granja en Maryland, donde se dedica por completo a pintar, a disfrutar de la tranquilidad del campo, y ocasionalmente a escribir.

Allí conserva varios recuerdos de la brillante tapadera. Entre ellos están las tarjetas de visita de la productora que inventó, Studio 6; pósters de la película, recortes de periódicos y la edición de la revista «Variety» en la que se habla del proyecto cinematográfico ficticio.

Un guión real

Los diversos galardones que ha recibido «Argo», película dirigida y producida por Ben Affleck, han despertado el interés por todo lo relacionado con «Argo», la película que supuestamente preparaba el equipo de localizadores realmente compuesto por diplomáticos estadounidenses. Ahora sabemos que el guión con el que Mendez trabajó para promocionar el proyecto era un guión real, a pesar de que la película de Affleck da a entender lo contrario. En concreto era un libreto titulado «El señor de la luz», una adaptación de la novela homónima de Roger Zelazny elaborado por Barry Geller.

Este y otros pormenores sobre cómo Mendez se hizo con el guión y sobre el rocambolesco proyecto de Barry Geller vertebran el documental «Science Fiction Land», una cinta que está en proceso de postproducción y cuyo equipo espera poder estrenar en un futuro próximo aprovechando el impulso generado por «Argo».

La versión de Canadá

Otra historia a la que «Argo» parece no hacerle justicia es la de Kenneth Taylor, el embajador de Canadá en Irán que ocultó a los seis diplomáticos en su casa mientras la CIA encontraba la mejor manera de devolverlos a Estados Unidos sanos y salvos.

«Me encantaría haber estado ahí», bromeó el ex embajador durante una charla en el Consejo de las Américas en Nueva York, haciendo referencia a la falta de familiaridad entre sus recuerdos y lo que Affleck ha trasladado en su película. A pesar de que Taylor asesoró a Affleck durante la creación de «Argo» -cuyo género hay que recordar que es la ficción y no el documental-, Taylor se siente agraviado porque la cinta sugiere que la operación fue un ingenio de la CIA ejecutado con maestría del que los canadienses fueron meros espectadores. «Por lo menos en la cinta se puede apreciar el talento que tengo para abrir puertas, una tarea que no es nada fácil”, añadió con sorna el exdiplomático.

 

 
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