LA ANARQUÍA MILITAR

Saúl Godoy Gómez

Saúl Godoy Gómez

 

Saúl Godoy Gómez
saulgodoy@gmail.com

 

Sobre como la civilización occidental aprendió a temerle a sus cuerpos militares.

 

Nos dice Carl Grimberg, en su Historia Universal, que en los 90 años transcurridos a partir de la muerte del emperador Cómodo, Roma tuvo 80 dueños. El Imperio romano entró en una profunda crisis, donde centuriones y oficiales pretorianos asesinaban en oscuros callejones o apuñalaban en sus camas a los emperadores, para darle el trono a quienes les ofrecieran más dinero.

 

SONY DSCRoma tuvo que esperar hasta el año 284 d.C., para encontrar su estabilidad con Diocleciano, un dálmata, hijo de un esclavo liberto, que comandaba la guardia pretoriana; en medio de la más violenta anarquía, sus propios soldados lo habían nombrado emperador.

 

La gran diferencia de sus antecesores era su capacidad no solo militar sino política. Diocleciano atacó en primer lugar el delicado problema de la sucesión al Imperio, la lección que había aprendido era que cuando no se deja sucesor, o el sucesor es solo una figura de relleno, los ánimos y el hambre por el poder se desatan, todos se creen con el derecho y las destrezas para conducir los destinos del Estado.

 

Ya había sucedido con Nerón, la imagen de un emperador loco e incapaz fue puerta franca para que sus propios guardias estuvieran tentados a la toma del poder; volvió a suceder con Cómodo, apenas con tres meses en el trono no cumplió con las exigencias de henchir con oro y privilegios a la guardia pretoriana, y lo mataron.

 

El episodio más representativo de este período fue cuando los pretorianos mataron al emperador Pertinax y luego subastaron el Imperio al mejor postor (193 d.C.); Didius Julianus ganó la puja y asumió como nuevo emperador por una fabulosa fortuna; duró 66 días antes de su asesinato.

 

Cada guarnición de fronteras decidió elegir a quién sería Emperador de entre los suyos. Séptimo Severo (el africano) se impuso entre todos sus rivales, luego de cuatro años de encarnizadas guerras, consolidándose como el jefe máximo de las legiones; para evitar la codicia y acabar con las intrigas de palacio, nombró a una nueva guardia pretoriana compuesta de soldados bárbaros de África,  Siria, Tracia, Dacia y otros lejanos confines del Imperio, y militarizó todos los poderes civiles.

 

311 Militares (6)Vino entonces el siniestro Caracalla que se hizo con el Imperio asesinando a su hermano Geta, en frente de su madre. Geta era un hombre con muchos seguidores y dentro de la guardia pretoriana se discutía asesinar a Caracalla, pero éste se adelantó a los acontecimientos aumentándoles el sueldo, declarando traidor a Geta y desatando una persecución entre los civiles buscando conspiradores; más de 20.000 ciudadanos fueron pasados por las armas sin ninguna contemplación y sus bienes fueron a parar en manos de la guardia pretoriana para comprar sus lealtades. Pero Caracalla se encontró con un barril sin fondo, sus oficiales le pedían más y más, tuvo que devaluar la moneda y extender la ciudadanía romana a otros pueblos bárbaros para lograr más impuestos y sostener su aparato de seguridad.

 

Finalmente Caracalla fue asesinado por sus propios guardaespaldas, en el frente de guerra contra los partos, en el año 217, tenía 29 años y había gobernado 6.

 

Después de él vino su pariente Heliogábalo; si alguien creía que no podía ser peor, el disoluto, nacido en Siria, llevó a Roma a su peor momento; luego de cuatro años de orgías, brujerías y escándalos, sus guardias le dieron muerte junto a todo su gobierno en una noche de aquelarres.

 

Roma estaba quebrada y la crisis estalló en las manos de sucesor, Alejandro Severo, de apenas trece años. Su madre, Julia Mamea, tuvo que hacer de regente, pero los centuriones no estaban dispuestos a obedecer a una mujer y, menos, ante la escasez de dinero, eso la obligó a licenciar a mucha tropa y oficiales, que se convertían en asaltantes de camino para poder sobrevivir.

 

Julia Mamea navegó en aguas turbulentas hasta que su hijo se hizo mayor de edad; Alejandro demostró ser un buen administrador, pero era de carácter débil, y ya se levantaban, en la frontera con Persia, las nubes de guerra contra el poderoso sátrapa Atajerjes, cuando  Mamea y Alejandro fueron asesinados por sus guardias pretorianos en la Germania.

 

A partir de ese momento vendrían los 50 años de gobiernos de mayor peligro para el Imperio, conocidos como “los emperadores de las barracas”, porque fueron impuestos por los militares -cada Emperador surgido de las tropas era más bruto y violento que el otro- los asesinatos y golpes de Estado eran ocurrencias separadas apenas por semanas, la crisis se agudizó, acuñaron monedas falsas, el hambre y la peste asolaron a Roma, solo la secta de los cristianos era capaz de brindar un sentido de la seguridad y de orden en medio del caos… por episodios como éste, la civilización occidental aprendió a temerle a sus cuerpos militares, los cuales, al romperse el orden institucional, son los primeros en saltar a la arena política, para desgracia de sus pueblos.

 

 

 

 
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Un Comentario;

  1. Mariaeugenia said:

    OK, Saúl, sabes leer y sabes consultar enciclopedias, pero ¿y eso le basta a ABC para darte un espacio? Ese periódico debe de andar por los suelos si es así. Lo que pasa es que a ti te soltaron un mendrugo con tal de que hagas el trabajo sucio de mentir sobre Venezuela, hablar mal del Presidente elegido tres veces democráticamente, de traicionar, en otras palabras. El que les pasó a los de El País el fotomontaje de Chávez entubado ha de haber sido un tipejo como tú, el del videomontaje de la ex mujer de Chávez hablando mal de él fuiste tú y la prueba es que ni siquiera supiste averiguar bien el apellido de esa primera esposa de Chávez y la llamaste Nancy Iriarte, cuando se llama Nancy Colmenares. ¿A quién sirves tú? A Nueva York, a los de siempre.

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