Inmolación y muerte de Águila Uno

LA PEQUEÑA POLÍTICA  
ESPANTAPÁJAROS 
avizor.uno@gmail.com 

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo compenso pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar”
Escrito para gente inteligente

 

Llegaron como en cambote a visitarme al descampado. Y yo, Espantapájaros, con mi charretera y mis cinco soles, diseñado para espantar y a la vez amar profundamente a los pájaros, dotado de una mente que me permite siempre volar más allá del presente y ver el futuro de frente, los escuché con atención.

 

espantapajaros312Fue a finales de enero, aprovechando que en diciembre y en los primeros meses del año, las lluvias se van a la costa, y acá, a las orillas del lago, no hay peligro de que se atasque el vehículo que los trae o de que se embarrialen los zapatos. Eran hombres y mujeres, preocupados por el país e inquietos por lo que podría ocurrir en las elecciones presidenciales de 2012. Faltaban 21 meses para las elecciones pero igual. Fue en enero de 2011. Sí, 2011, y todos hablaban de las primarias para elegir el candidato opositor, algunos argumentaban que debían realizarse en noviembre, otros que debían ser más adelante.

 

La enfermedad de Águila Uno

¿Y Ud., qué piensa Sr. Espantapájaros? Claro, en seguida me sentí halagado. Por fin, me dije, le hacen caso a lo que he venido diciendo. Pero no, a juzgar por lo que escuché después, no era eso lo que les preocupaba, descubrí que ni siquiera atención le habían puesto a mis relatos, embelesados supongo por los giros de mi lenguaje, no se habían dado cuenta de lo medular: que Águila Uno estaba enfermo, realmente enfermo, que estaba en tiempo de Muda, una etapa crítica en la vida de las águilas, cuando solo logran sobrevivir si regeneran sus alas, sacándose una a una las plumas con el pico para que vuelvan a nacer, y así poder surcar nuevamente las alturas majestuosas del firmamento. Si además hacen lo mismo con las garras, es decir, se las arrancan una a una con el pico para que puedan nacer nuevas garras, bien filosas… y, si por último, destruyen su pico contra las rocas para que vuelva a tomar su forma original. Solo así realmente pueden sobrevivir, de lo contrario, mueren de inanición. Mientras se cumple ese largo proceso, Águila Uno solo tendría el gañote para asustar a los depredadores, simulando una fuerza que por el momento no tenía… pero que esperaba recuperar.

Yo sentía el deber de reportarle a ustedes su odisea, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, pero también lo decía como desahogo, debo reconocerlo, y con inocultable dolor, porque pese a sus excesos, siempre le tuve cariño a Águila Uno, y admiré a distancia su habilidad para el circunloquio, logrando que, como a mí también sin querer me ocurre, la gente siguiera la música de sus palabras, sin advertir su mensaje real.

Pero no, mis distinguidos visitantes no me habían leído con suficiente cuidado. Ya lo dije. Será por mi estilo, pero muchos se habían quedado, como lo pude comprobar, en disfrutar la forma sin ponerle atención a lo que yo afirmaba. De allí que la pregunta que me traían tuviera que ver con las primarias, y ni por un momento se les pasaba por la mente que cuando llegaran las elecciones, Águila Uno podría no estar allí. Me fui exasperando y de pronto los interrumpí con mi poder mental, haciéndoles una sola pregunta, “¿Se han paseado Uds. por la posibilidad de que Águila Uno no participe por alguna razón en 2012?” Me miraron como gallina que mira sal y siguieron en lo suyo.

 

El Gallo me sacudió

Les voy a confesar que, desde mi perspectiva, viendo lo que ocurre y va a ocurrir desde el otro lado del presente, es decir, desde el futuro, sentí misericordia por su condición. Veían a Águila Uno como un ave poderosa, imbatible, inmortal y no lo era. No se imaginaban ni por un instante, que podía haber una Venezuela sin Águila Uno. Por educación, creo, hicieron como que si me ponían atención, y siguieron discutiendo sobre las primarias.

Pasaron los meses y yo insistiendo en la grave situación de Águila Uno, oculto como lo veía yo, detrás de una escarpada roca (imaginaria por supuesto), ocultándose para no ser detectado con sus garras romas y su plumaje pesado, y amedrentando a los demás a punta de gañote, de puro gañote… hasta que el mismo Águila Uno desde Cuba, se dirigió al país, yo lo vi en mi pequeño televisor, pálido se    veía, demacrado, se dirigió al país para informarnos que le habían encontrado células malignas al extraerle un tumor. Pensé entonces que mis amigos comenzarían a hacerme caso, a contemplar la posibilidad de que Águila Uno no compitiera, pero nada. Siguieron como si nada.

No voy a decir que hicieron mal, que no debieron escoger a un abanderado opositor, no señor. Era necesario construirle a Venezuela una alternativa para lo que vendría después.

Fue de allí que salió victorioso el Halcón Mirandino, y comenzó a recorrer el país, con tanto vigor y tanta fuerza, que yo, sabiendo de la realidad de Águila Uno, a cuyo aposento me trasladaba con mi pensamiento en esas noches largas cuando los ranuecos reclaman agua, llegué a pensar que a lo mejor me había equivocado. ¿Será, dije para mis adentros, que estoy perdiendo mis facultades?

No fue hasta septiembre de 2012, un mes antes de las elecciones, cuando el Gallo me sacudió y me hizo entrar en razón. Fue cuando dijo “Aún ganando, Chávez puede no estar en condiciones de asumir el mando”. Fue allí cuando comprendí mi error. Me había equivocado en los tiempos. Sí, Águila Uno, iba a ganar la elección. Así fuera a punta de esteroides, como Lance Armstrong, así fuera haciendo trampas, así fuera llevándolo a la muerte, porque habían demasiados intereses en juego, lo iban a hacer ganar. “No jile, me dije entonces con una rabia intensa, lo están sacrificando, sí, lo están inmolando, repetí, lo están entregando en vida como ofrenda a los dioses, y todo para conservar ellos el Poder”.

Fue entonces cuando me vino de regreso una frase del Gallo en el ‘98. “A veces se gana, perdiendo, dijo, y a veces se pierde ganando”. Era una frase enigmática. ¿Estaría dirigida a los que votaron por él? ¿Estaría dirigida a los que votaron    por Águila Uno, y se decepcionarían después?… ¿La habría lanzado a través del túnel del tiempo? Tengo  dudas ¿Estaría dirigida a distancia a Águila Uno… o al mismo Halcón mirandino?

 

La luz que volverá

Lo cierto es que el 7 de octubre Águila Uno ganó la elección pero ganando perdió. El esfuerzo consumió las energías que aún le quedaban para combatir el mal, y ahora, ya en el otro mundo, están utilizando lo que quedó del pobre, es decir, su cuerpo inerte y su recuerdo, paseándolo pa’cá y pa’llá, a ver si de sus cenizas surge un espíritu que continúe la revolución.

La semana que viene les completo la historia, mi querida bandada. No es fácil saber qué va a ocurrir el 14 de abril pero les voy a dar un adelanto.

Ya yo estoy más allá del presente, en el futuro, viendo venir el porvenir. Estoy a plena luz, pero cuando miro el presente, lo veo oscuro, demasiado oscuro todavía. No sé a ciencia cierta lo que va a ocurrir. Pero si yo estoy ya en la luz, es porque sea en abril o pocos meses después, Venezuela verá el resplandor de algo nuevo y prometedor.

 
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