EL ABC DEL PADRE LUIS ULGADE, sj – SACEDORTE JESUITA y RECTOR EMERITO DE LA UCAB.

Luis Ugalde: “En el Vaticano hay mucho más evangelio de lo que puede parecer

Luis Ugalde: “En el Vaticano hay mucho más evangelio de lo que puede parecer

Kirchner no quería Te Deums en Buenos Aires por no oír las verdades de Berglogio. Un político de principios cristianos tiene que potenciar a la gente. Es la pobreza estructural lo fundamental, sostiene el educador, escritor y representante de la Iglesia.

Macky Arenas

No requiera presentación. Es una de las voces más respetadas de la Iglesia venezolana. Sacerdote jesuita, educador, escritor, ex Rector de la UCAB, actualmente dedicado por entero  al trabajo por la Educación desde el CERPE. Sobre el nuevo Papa, los retos que tiene por delante y los cambios que debe facilitar en la Iglesia Católica, conversó para los lectores de ABC de la Semana.

 

–       Nunca se le puesto fácil a un religioso, latinoamericano para más señas, llegar a ser Papa ¿Qué explica el fenómeno Bergoglio?

–       Hemos sabido que en el marco del Cónclave, tuvo una excelente intervención donde situaba el tema de la Iglesia y planteaba que el problema de fondo no era qué hacer con la curia vaticana, sino preguntarnos si realmente transmitimos a Jesús y al Evangelio. Eso parece que gustó mucho porque, en medio de tanto chisme y hechos lamentables, verdaderos,  esa es la única razón de ser de la Iglesia y con ello se identifica un cardenal de Japón, como de América, África o Filipinas. De manera que puso las cosas en su sitio: la primera obligación es transparentar. 

 

–       ¿Hay, entonces, en El Vaticano, más virtud que vicio?

–       Creo que en El Vaticano hay mucho más Evangelio de lo que puede parecer, entre los cardenales también.  Claro, allí hay elementos que datan del imperio romano y de las monarquías. Sería ideal actualizarlo.

 

–       Pero también forma parte de una tradición que puede conservarse puesto que muchos de los problemas no se deben precisamente a esos elementos, ¿no le parece?

–       Hay cosas que deben preservarse, al arte, los museos, aspectos de liturgia, todo ello está muy bien. Pero que eso no impida  lo fundamental. Eso ha hecho que hayan elegido a una persona de 76 años, por cierto, no con muy buena salud, lo cual no importa pues las señales las puedes dar en tres años.

 

–       ¿Hacia dónde piensa usted deben apuntar esas señales?

–       La Iglesia Católica ha mejorado en algunas cosas, pero la dualidad entre clero y pueblo de Dios debe desaparecer. El concilio Vaticano II acentuó la idea de Pueblo de Dios. Cristianos somos todos, pero cuando decimos iglesia se piensa en el obispo o en el cura. Eso debe superarse, no en el sentido de confundir las funciones, pero la gente debe percibir que su pastor es uno de ellos, que está cerca, que los acompaña, que siente sus problemas. Si algo se ve en el Evangelio es cómo, mientras los sacerdotes en el templo establecían la distancia, Jesús la rompía. En este momento, en todo el mundo, es necesario eso. Estar conscientes de la necesidad de tender puentes, de que tu religión no es para hacer la guerra al otro.

 

–       ¿Eso explicaría el énfasis ecuménico de este Papa?

–       Claro! De su experiencia en esa materia son testigos los judíos, quienes se sienten muy cercanos a Bergoglio. En las fiestas principales él iba a la Sinagoga y los acompañaba. Eso no le ha impedido relacionarse igualmente con los musulmanes. Tal vez por ello la gente piensa en Juan XXIII cuando lo ve actuando. Cuando aquél Papa convocó el Concilio puso nerviosa a toda la curia vaticana.

 

–       Eso fue complicado…

–       Porque en ese momento le hicieron una lista de los errores modernos que el Papa debía condenar y él aclaró que eso no era lo que él quería, que el Concilio no era para condenar a nadie, sino para examinarnos sobre cómo tenemos que cambiar y franquear aquellas barreras que impiden que el mensaje de Jesús llegue a la gente. Esos tipos de cambio no son fáciles.

 

–        ¿Cómo se interpreta su procedencia latinoamericana?

–       Una señal, sin duda. Los votos no eran de América Latina. Si él tuvo 90 votos, probablemente 10 era de este continente. Nuestra Iglesia ha insistido mucho en los pobres y esa elección era una señal esperada por la humanidad. En Europa, EEUU y otros países hay economías prósperas y mira cómo estamos. No basta esa  racionalidad instrumental de la eficacia sino que la sociedad necesita un espíritu y la clave fundamental es el reconocimiento del otro como distinto a mí.

 

–       También han comparado al Papa Francisco con Juan Pablo II, quien venía de largas luchas contra el comunismo que sometía a su país natal. Bergoglio procede de Argentina, un  país empantanado en el populismo, esa nueva forma de dominación. ¿Se puede esperar que este Papa impulse cambios fundamentales?

 

–       En América Latina se ha caminado mucho en la dirección de vivir la fe de una manera comprometida. Eso lo sabe y lo ha experimentado Bergoglio. Por otra parte, él tiene una característica muy importante: él no es nada servil y no le teme al conflicto si lo ve necesario. Kirchner no quería Te Deums en Buenos Aires porque no deseaba oír las verdades fundamentales que Bergoglio iba a decir. Pero una Iglesia no puede ser servil ante el poder político. Además, la Iglesia no tiene seguidores, sino creyentes, que es muy diferente.

 

 POPULISMO Y RELIGION

 

–       Eso es lo contrario al populismo…

–       Y es lo contrario a poner en la Tierra ídolos. Estos pueden ser de derecha, Berlusconi es populista, todo el mundo sabe que es corrupto, pero lo votan…en cambio, un político de principios cristianos tiene que potenciar a la gente, hacer que sean personas, sujetos, lo cual es la base de la democracia.

 

–       ¿Por qué se  manipula por la vía de la religión?

–       Lo curioso es que lo practica gente que nunca se consideró religiosa y, como los científicos marxistas, venden la idea de que la religión es el opio del pueblo. La verdad es que, usada la religión como la usa el populismo, es cuando realmente se convierte en opio. Cuando se utiliza la religión para bendecir un mal gobierno u ocultar los problemas de fondo en un país, como las políticas económicas, la falta de empleo, la corrupción, funciona como un manto. Ese es el opio. El manto adormece a la gente para que no cuestione nada, sólo adore al líder.

 

–       Desde siempre la Iglesia Católica ha insistido en el servicio a los pobres. ¿Cómo debemos entender la pobreza evangélica, no sea que ahora, con un Papa inspirado en San Francisco, corramos el riesgo de repetir la demagógica frase de “ser rico es malo”?…

–       En ese tema se ha avanzado mucho en la Iglesia. Es la pobreza estructural lo fundamental. En otras palabras, la caridad puede tener una dimensión personal: si hay un esclavo, personalmente  le ayudo en lo que pueda pero, como cristiano, tengo que combatir la esclavitud, o sea, el sistema esclavista. Igual pasa con el tema de pobres y ricos. Si un país tiene la mitad de la población con bajo nivel de educación, sin empleo, con servicios básicos de mala calidad, allí está pasando algo que debe corregirse. El punto no es si una persona es rica o no, sino, en pleno siglo XXI, el derecho de las personas a tener aquello que les permita vivir con dignidad. Así que no se trata del dualismo pobre-rico.

 

–       De hecho, hay países con alto nivel de vida con gente profundamente infeliz. ¿No es eso pobreza?

–       Es la pobreza de valores, una verdadera tragedia. Cuando los europeos creían instalada la sociedad del bienestar, se encuentran ahora con la angustia –por ejemplo en España-  de que el 40% de los jóvenes, con excelente preparación, están sin empleo. Deben convertirse en inmigrantes. Antiguamente salían con lo puesto, hoy salen con título universitario, pero no hay futuro para ellos. Es decir, que el sistema no se puede establecer de manera que predominen los intereses financieros sino que, en la lógica, tienen que entrar como sujetos las personas. El pobre deja de ser pobre el día en que tiene empleo. En lo espiritual, el consumismo y el individualismo exacerbado impiden que el individuo reciba en su crecimiento la dimensión comunitaria. La persona no es persona sin el otro. El cristianismo siempre se ha opuesto al estatismo, pero también al individualismo.

 

–       ¿Podría sorprendernos este Papa con la convocatoria a un nuevo Concilio? ¿Están dadas las condiciones?

–       El Concilio Vaticano II tiene medio siglo y en medio siglo, en estos tiempos, la humanidad cambia más que antes en 500 años. Aún así, tengo dudas de que haga falta. Más apropiado serían Sínodos frecuentes de obispos donde conversaran con toda libertad sobre los problemas. Un Concilio define y aquí no hay nada que definir. Desde el Concilio de Trento no hubo otro sino tres siglos después. Lo que tiene que cambiar es el talante dialogal de la Iglesia.

 

–       ¿Dialogar sobre qué?

–       Hay tantos temas…el papel del la mujer. Pero no el manido tema de si se pueden ordenar o no. Más bien, a partir de su puesto en la sociedad, reconocer el lugar que merece y la Iglesia cambiará. Mucho más complicado que el tema de la mujer es la complejidad de las culturas juveniles. Tienen las mismas necesidades religiosas pero las formas que aprendimos no les dicen nada. Necesitamos un Papa y una jerarquía que escuchen. Hoy se puede dialogar de miles de maneras, las redes sociales, por ejemplo, han abierto caminos insospechados.

 

–       Un Papa se registra por lo que dice, por lo que hace, por sus gestos…hasta ahora hubo gestos, ¿cuándo comenzaremos a ver acciones?

–       Muy importante el señalamiento. Llevamos más de una semana viendo signos muy positivos. El paso siguiente es cuando el Papa nombre el equipo de gobierno de la Iglesia. Será clave el secretario de Estado. La forma transparente de gobierno será crucial, también eliminar elementos de tipo palaciego que entorpezcan el trabajo. Todo depende del equipo que inicialmente se nombre. El Papa estará haciendo sus consultas y todo ello puede cristalizar en mayo. Hay muchos dioses en este mundo pero ninguno tan poderoso como la diosa “rutina”. Habrá resistencias con las rutinas establecidas, pero hay asuntos que tendrán que cambiar. No todo ha sido establecido por Jesucristo y hay muchas cosas que pueden modificarse.

 

–       Tal vez esté pensando en el celibato pero… ¿no cree que hay asuntos más importantes?

–       La transparencia es fundamental. El secretismo no ayuda en ningún gobierno, ni siquiera en las parroquias. Participación y transparencia van juntas. Por sólo mencionar un aspecto, es fundamental que los Nuncios sean puentes entre la Santa Sede y las Iglesias locales. El Nuncio Parolin está cumpliendo cabalmente esa tarea. Uno lo encuentra en todas partes y se le ve feliz entrando en las comunidades, conociendo a esta Iglesia. No está encerrado en su casa o visitando la Cancillería. Este es un cambio muy profundo. La gente agradece de corazón cuando llega el representante del Papa y acompaña sus actividades. Para hacer eso se necesita ser pastor, no sólo diplomático de carrera.

 

"La Iglesia no tiene seguidores si no creyentes, que es muy diferente”.

“La Iglesia no tiene seguidores si no creyentes, que es muy diferente”.

 

    AMERICA LATINA Y LA IGLESIA

 

–       Diferencias hemos visto hasta ahora en el estilo del Papa Francisco. Pero si los equipos de seguridad aprecian la vida del Santo Padre, pronto le darán, como decimos en criollo, “un parao”…

–       Es un equilibrio difícil. Él no se dejará atrapar por la seguridad. Lo digo por experiencia. En La Vega me amenazaron. “A ese cura hay que darle un escarmiento”. Me dijeron: “Padre, no venga más”. Y yo sigo visitando La Vega, donde llevo 25 años haciendo trabajo pastoral. Y seguiré allí. Un Papa con mayor razón. Por encima de la seguridad está su misión. El buscará evitar las imprudencias, pero no se dejará atrapar.

 

–       ¿A qué obliga el cuarto voto a los jesuitas?

–       A estar disponibles al Papa para que nos envíe donde él quiera. De los diez que fundaron la Orden, antes de elegir al Padre General (Ignacio de Loyola), ya  dos estaban en Portugal y otro en Alemania a petición del Papa. Hay otro voto, el de no aceptar cargos ni civiles ni eclesiásticos. No obstante, si el Papa o la Iglesia nos necesitan, es imposible negarse. Pero son circunstancias excepcionales. En Venezuela hemos tenido un solo obispo, Monseñor Pío Bello.

 

–       ¿Qué sabe de la reunión del Papa Francisco con el Padre General jesuita en Roma?

–       El Padre General escribió un correo donde cuenta que se saludaron, como lo hacemos los jesuitas. El Papa le pidió que lo tratara como siempre, de tú y como amigo. Se habló del pasado, del presente y del futuro. Le ofreció la Orden para lo que fuera necesario. Al final, es el Papa quien ayuda a ponerse su abrigo al Padre General. Comentó divertido que jamás la Guardia Suiza se le había cuadrado con tanta ceremonia.

 

–       ¿En términos de poder, qué significa este pontificado para la Compañía de Jesús?

–       Absolutamente nada. Esto no es como si un partido vence en una elección y el ganador se lleva todo. Él trabajará con salesianos, franciscanos, con todos. Eso tiene que ser así y es muy importante que lo sea. A él no lo promovieron los jesuitas sino una constelación de cardenales donde hay de todo. Es tontería pensar lo contrario. En la Iglesia no es así. No es un tema de fracciones sino de servicio.-

 

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