NO LE ARRIENDO LA GANANCIA

JESÚS HERAS – 

¿De que sirvió exhumar los restos de El Libertador? ¿Le trajo acaso salud o fuerza al Presidente? ¿De qué le valió a Hugo Chávez imponer una reelección que el pueblo antes le había negado? Y trasladándonos al presente, ¿de que le servirá a Maduro la celada tendida al candidato de la Unidad Democrática? ¿De qué le servirá si gana la elección? ¿De que le servirá si no la gana? 

Fuera quien fuera el candidato opositor, a Capriles o a cualquier otro, lo esperaba una emboscada. Los tiempos fueron calculados con milimétrica precisión. El domingo 10 de marzo se vencerían los 90 días que determinan la ausencia absoluta del Presidente. Podría haberse pedido una prórroga, pero la crisis avanzaba. Por eso murió unos días antes, y en una fecha de mal gusto para un bolivariano.

editorial313Pero el cálculo iba más allá de una simple coincidencia con el aniversario luctuoso de Joseph Stalin. Primaba iniciar en un marco de tiempo cuidadosamente calculado, un ceremonial que encerraría anímicamente al país en un paréntesis imaginario.

Las exequias del desaparecido líder abrirían las corchetas. La conmemoración de su retorno al poder, el 13 de abril de 2001, las cerrarían. Todo ello envuelto en un boato que, teniendo de por medio la Semana Santa, intentaría hacer parangón con la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y así distraer al país de la terrible crisis que como manto oscuro rápidamente desciende sobre los más pobres y la depauperada clase media venezolana.

¿De qué podrá valerle mañana a Maduro haber utilizado los restos del ex Presidente, para que mientras su cuerpo, humano al fin, se descomponía, surgiera un liderazgo, el suyo, capaz de sustituirlo? ¿De que realmente le servirá?

Supongamos que pierda la elección. Será un Zelaya más. Un ánima en pena por el resto de su existencia. Supongamos que en cambio, gana la elección, y se convierte en heredero legítimo del líder de la Revolución. ¿Habrá pensado en el precipicio que le legó su jefe?  Al observar sus desafueros, mucho me temo que sí.

Hugo Chávez fue un hombre sortario. Dios se lo llevó antes de que se sintiera el impacto demoledor de sus desaciertos. Pero al heredero, ni los suyos lo perdonarán.

¿De que sirvió ultrajar los restos de El Libertador? ¿De qué la valió a Hugo Chávez haber sancionado la reelección indefinida del Presidente? ¿De que servirá la emboscada tendida al líder opositor con el único fin de que un hombre que goce de la confianza de Cuba ocupe el solio que el líder único abandonó?

Nicolás Maduro no es un hombre despreciable. Está allí por ser confiable para los socios de Alba…. y por una de esas cabriolas inexplicables del destino.

Está allí, en fin, porque está allí. Pero a decir verdad, no le arriendo la ganancia.

 
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2 Comentarios

  1. Victor Gruber said:

    He configurado varios escenarios:
    a) Si la abstención es del 50%, ganará el que saque como mínimo el 26% de los votos válidos emitidos.
    b) Si la abstención es de 40%, ganará el que saque 31% de los votos válidos.
    c) Si la abstención es de 30%, ganará el que logre 36% de los votos válidos.
    d) En cualquiera de los tres casos, el ganador será un triunfador con una minoría evidente, frente al resto de sus contrarios y de los abstencionistas: Nuevo gobierno muy débil e inestable, dada la cantidad acumulada de problemas sin resolver.

  2. Nancy Libertad said:

    ¿De que sirvió exhumar los restos de El Libertador? fue un gran error, además de que usaron esto para ritos satánicos, de eso estamos seguros, pero lo están pagando bien caro. Cuántos han muertos? y otros están en la lista…Ay Tibi, recapacita… ¿De qué podrá valerle mañana a Maduro haber utilizado los restos del ex Presidente? los zamuros se alimentan de la carroña, este bichito terminará igual que el sátrapa difunto…

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